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09 de Dec de 2019

Economía

La desigualdad en Panamá se debe a desequilibrios territoriales

La desigualdad seguiría siendo muy alta en Panamá incluso si no se tuviera en cuenta a las comarcas indígenas

Experto del BID señala que a Panamá le cuesta bajar mucho la desigualdad porque existe mucha desigualdad territorial.

La desigualdad de Panamá que es una de las más altas del mundo, no es solo consecuencia de la elevada pobreza de las comarcas indígenas, sino que está estrechamente relacionada con las fuertes desigualdades territoriales, que no solo son muy grandes, sino que han ido en aumento, señala el estudio BIDeconomics Panamá: Desafíos para consolidar su desarrollo.

La desigualdad seguiría siendo muy alta en Panamá con respecto a la del mundo incluso si no se tuviera en cuenta a las comarcas, señaló Carlos Garcimartin, economista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Panamá, durante un conversatorio con periodistas de Responsabilidad Social en oficinas del BID.

A Panamá le cuesta bajar mucho la desigualdad porque existe mucha desigualdad territorial, que significa que el lugar de residencia determina muchas veces la condición socioeconómica y las posibilidades de acceso a bienes que garanticen cierta calidad de vida.

Si se calcula el Índice de Gini, dejando fuera las comarcas, el resultado es prácticamente el mismo. El promedio del Índice de Gini para las provincias de Panamá es 46; prácticamente el mismo que el de América Latina, destaca el experto.

La desigualdad en el interior de cada provincia es, en promedio, la misma que en la región, indica el informe del BID sobre los desafíos que tienen Panamá para lograr un desarrollo inclusivo y sostenible, que se puede encontrar en: https://publications.iadb.org/es/bideconomics-panama-desafios-para-consolidar-su-desarrollo

Estudio
Entre 2011 y 2015 la desigualdad de ingresos en el conjunto del país cayó más o menos lo mismo que en el interior de las provincias.  Si nos fijamos en el PIB per cápita, en lugar de los ingresos, la desigualdad también ha crecido.

Panamá es uno de los países con mayores desequilibrios territoriales de América Latina, lo que es lo mismo, lo cual resulta llamativo, con respecto al tamaño del país y porque tampoco tiene enormes cordilleras que separen sus territorios o interrumpan el comercio, indica el experto.

La desigualdad que existe entre un ciudadano de Chiriquí y uno de Panamá, es grande.

La fuerte concentración de la actividad económica (total y per cápita) —en la provincia de Panamá— que ya se daba en 2007 ha aumentado aún más desde entonces.

Los municipios pequeños e intermedios, donde se concentra el 30% de la población del país, carecen de las capacidades administrativas y técnicas adecuadas, así como de los recursos financieros necesarios para llevar adelante las inversiones críticas en planificación y gestión urbana y servicios básicos.

El estudio indica que la falta de inversión en servicios e infraestructura básica en estos centros poblacionales, aunado a su débil gobernanza, ha limitado su desarrollo turístico, la inversión privada y la creación de empleos.

El éxito económico de Panamá ha estado muy concentrado en el área metropolitana y recientemente en Colón gracias a la mina de cobre, pero el dinamismo futuro del país pasa por impulsar actividades en otras provincias.

A pesar de todos estos problemas de pobreza y desigualdad, el fuerte crecimiento de la economía no se ha traducido en un aumento de la inversión en el sector social. Al contrario, el gasto social se ha mantenido constante en torno al 8.5-9%, una cifra casi tres puntos inferiores al promedio de América Latina y casi la mitad de Chile y Uruguay.

Además, mientras en Panamá el gasto social apenas ha variado, en la región ha aumentado 2,2 puntos del PIB (4 puntos en Uruguay y 4,4 en Chile).

El economista indica detalla que el bajo nivel de gasto social que tiene Panamá responde, por un lado, a la estructura de gastos del sector público, que durante estos años ha priorizado los gastos de capital en infraestructuras, pero, por otro, a los bajos ingresos tributarios.

Pese al fuerte crecimiento económico, los ingresos fiscales en términos de PIB han permanecido relativamente constantes en este tiempo, a diferencia de lo sucedido en otros países de la región. En Chile, El Salvador y Honduras, por ejemplo, por cada punto de crecimiento del producto los ingresos tributarios han aumentado el doble que en Panamá.

El sistema fiscal de Panamá tiene una baja capacidad recaudatoria. De acuerdo con la base de datos fiscales BID-CIAT, los ingresos tributarios de Panamá fueron el 10.9% del PIB, la segunda cifra más baja de América Latina, tras Guatemala, mientras que el promedio de la región era el 17.8%.

Panamá cuenta con los ingresos del Canal, pero en términos de presión fiscal equivalente, que incluye estos ingresos y las contribuciones sociales, su posición sigue siendo de las más bajas de América Latina, la cuarta inferior, con un 19.8% del PIB.

Toda esta información es parte del estudio del BID explica cuáles son los cuatro grandes desafíos para consolidar el desarrollo inclusivo y sostenible de Panamá que, tras 10 años de crecimiento en América Latina, con una tasa promedio de 7.2%, empieza a compararse con otros países de la región que han logrado alcanzar el éxito y mantener altos estándares de desarrollo.

Para lograrlo Panamá debe superar cuatro desafíos que son interdependientes:

  1. Competitividad y transformación productiva
  2. Educación; 
  3. Calidad institucional
  4. Cohesión social y territorial
Y que además se les suma otro desafío de carácter transversal: una adecuada gestión de los recursos hidrológicos y políticas públicas para mitigar el cambio climático que garanticen el buen funcionamiento del Canal y el suministro de agua a la población.