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25 de May de 2020

Economía

¿Cuál es el impacto económico del Covid-19 en Panamá?

Indesa propone al gobierno desactivar temporalmente la camisa de fuerza de las calificadoras que en estos momentos también se encuentran en cuarentena. Recomienda un rol protagónico de los bancos que deben salir más fortalecidos de la fase actual y revisar el tamaño y estructura del sector público mientras se reactiva la economía

En enero y febrero de este año la economía creció un 2% comparado con el año anterior.Roberto BarriosLa Estrella de Panamá

A pesar de que algunos especialistas comparan sus efectos con la crisis financiera de 2008, este es un episodio mucho más complejo porque se trata de una crisis humanitaria y de bienestar, que para contrarrestarla es necesario el confinamiento, cierre de empresas y otras actividades que impactarán en el desarrollo de la cadena productiva de varios renglones, elevará el desempleo formal, y el empleo informal se verá sumamente golpeado.

Esta situación genera un rol predominante y activo de los gobiernos, no solo en la capacidad sanitaria que muestren para contener el virus y tratar a los pacientes contagiados, sino para implementar políticas fiscales y de alivio económico y social en sus países, que permitan reactivar la economía tomando en cuenta que en ciertas fases de la evolución del virus genera un reto más severo.

El golpe económico del virus en el mundo dependerá de qué tanto se disperse. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) pronostica que habrá un decrecimiento mundial de entre un -3% y -4%.

No se trata de escenarios que se resuelven de la mano. Los especialistas marcan una clara asimetría en la evolución de la crisis sanitaria y su impacto económico. La firma consultora panameña Indesa, dedicada a la investigación y consultoría económica y financiera, proyectó un panorama de lo que le espera a Panamá en las siguientes fases de la recuperación del virus y de la situación económica.

Alerta sobre la necesidad de estar preparados para el famoso día después, que tanto anhelan los ciudadanos, en el sentido de analizar los nuevos patrones de consumo y producción, la dificultad que tendrán algunos negocios para renacer, y el esquema de incentivos fiscales que debe tomar en cuenta el Gobierno para echar a andar la nación.

¿Cuál es el impacto económico del Covid-19 en Panamá?

Como primer punto analizan que el virus causó un shock en la demanda a nivel global debido al aislamiento, cierre de empresas que impactará negativamente en despidos totales o parciales y provocará una ruptura del circuito económico. Se suma a lo anterior un golpe social para quienes viven del trabajo informal, y en la educación.

En este campo, el grupo hace énfasis en una microeconomía en crisis, cuya recuperación no necesariamente está aparejada con la recuperación de la pandemia en términos sanitarios. Todo parece recaer en la demanda, sin ella no funcionan las empresas.

A pesar de lo anterior, Indesa resalta algunos puntos que alivian la situación económica, como el bono solidario que entrega el Gobierno a grupos vulnerables, el funcionamiento de los supermercados y abarroterías, además del ingreso disponible de un grupo de la población que gracias a la posposición de los pagos de cuentas y deudas podrá recuperarse más rápido que el sector informal, que está sufriendo.

¿Cómo salir?

Desde la óptica macroeconómica, señalan que el gasto público se va a concentrar en solucionar los efectos adversos de la coyuntura y se desviará la inversión pública tradicional que promueve productividad y que tiene un efecto multiplicador en la economía, con excepción de la construcción, adecuación de hospitales e investigación científica. Todo esto resulta en una economía que deberá operar a niveles más bajos de potencial, de empleo tradicional, de tributación, de gastos públicos y de endeudamiento público y privado.

Ante el panorama anterior, Indesa plantea dos vías para reactivar el país. La primera es la monetaria que activan otros países, pero que en Panamá recae en la crediticia. Los bancos con un rol protagónico deben salir más fortalecidos que la fase actual, porque la liquidez que provee el Gobierno es solo una fracción de la del sistema financiero. Otro punto importante es que el Gobierno tiene que olvidarse por un tiempo de las calificadoras de riesgo y los bancos deben incrementar sus apoyos al consumo y la producción sin tantas regulaciones sobre capital y reservas, pero solo temporalmente.

En cuanto a la fiscal, la consultora propone revisar el tamaño y estructura del sector público, ajustar gastos corrientes para trasladarlos a apoyar aportes directos e inversiones. En enero y febrero de este año la economía creció un 2% comparado con el año anterior.

En la segunda fase, que es la que identifica la firma como la que atravesamos en este momento, se debe poner un cronograma de aproximadamente en qué mes podremos finalizarla, siendo la tercera fase aquella en la que empieza la recuperación y activación del comercio mundial, mientras que la cuarta etapa corresponde a una reactivación de la mayoría de los negocios, la banca activada pero con un nivel de desocupación alto y consumo muy restringido.

En este momento, lo ideal es mantener la cadena de distribución de alimentos sin caídas, además continuar con la actividad de ciertos restaurantes que ofrecen comida a domicilio, el Canal y los puertos funcionando, y recomiendan como importante que el Gobierno cumpla con los subsidios de energía planteados.

En rojo, sin operaciones, hay varios segmentos económicos muy golpeados, a saber: turismo, diversiones en todas sus formas, transporte internacional, construcción, comercio al por menor, duty free, médicos y otras profesiones.

¿Qué se avecina en las siguientes fases?

Que algunos sectores citados que estaban contraídos en la fase anterior empiecen a mostrar síntomas de recuperación. Otros continuarán con la misma tendencia, como la agricultura y la manufactura para el mercado interno, mientras que en el renglón negativo centran la venta de vehículos, el turismo internacional y los duty free.

Cuando estas fases arriben podríamos esperar un mayor déficit fiscal si el Gobierno no realiza los recortes en gastos corrientes innecesarios. Las inversiones públicas deberán crecer en la segunda parte del año y en esto enfatizan la minería como una actividad que puede dar signos positivos. La proyección de Indesa es que el producto interno bruto (PIB) real no crecerá, es decir, pasaremos por una recesión, ya que tendremos dos trimestres de caída de la producción. El consumo seguirá estancado como en los dos años anteriores, y tendremos “otro round” de deflación, por lo cual el PIB real crecerá más que el PIB nominal y eso deteriorará más los indicadores fiscales.