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15 de Jul de 2020

Economía

Más de 83 millones de personas podrían ingresar a la pobreza en 2020, según la Cepal

El organismo proyecta que el flagelo social arrope al 34.7% de la población de la región debido al Covid-19, un problema del que no escapa Panamá

Pobreza rural triplica la pobreza urbana en Latinoamérica y Caribe, según FAO
Los niños, niñas y adolescentes, los jóvenes, las personas mayores, la población rural y los pueblos indígenas afrodescendientes están entre los más vulnerables al flagelo social de la pobreza,.Archivo

Tras proyectar una caída del 5.3% del PIB y un aumento del desempleo de 3.4 puntos porcentuales (Informe Especial COVID-19, N° 2, en 2020, Cepal), para América Latina y el Caribe este 2020, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) prevé que la pobreza en la región aumentaría al menos 4.4 puntos porcentuales (28,7 millones de personas adicionales) con respecto al año previo, alcanzando un total de 214,7 millones de personas, es decir el 34.7% de la población de la región.

Se estima que entre estas personas, la pobreza extrema en la región aumentare 2.6 puntos porcentuales (15,9 millones de personas adicionales) llegando  a afectar a un total de 83,4 millones de personas, precisó la Cepal en su Informe Especial Covid-19 N°3, titulado el Desafío Social en Tiempos de Covid-19 que entrega una estimación del impacto social y los desafíos relacionados que tendría la actual crisis para los países de América Latina y el Caribe en el corto y mediano plazo.

A su vez consideró que los grupos especialmente vulnerables a la crisis socioeconómica serían las mujeres, las personas de estratos de ingresos bajos y medios-bajos, los trabajadores informales, las trabajadoras domésticas remuneradas,  las personas con discapacidad, los migrantes, y las personas en situación de calle.

El organismo, asimismo, alertó que el aumento de la pobreza y la pobreza extrema compromete gravemente la posibilidad de poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo en 2030 (Objetivo de Desarrollo Sostenible 1) y más ampliamente el logro de todas las metas de la dimensión social de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Destacó, además, que los efectos de la pandemia sobre el PIB y el empleo son diferentes según los países, por lo que la magnitud de los incrementos de la pobreza y la pobreza extrema proyectados también varía. Dada la incertidumbre del contexto actual y su evolución, presenta tres escenarios (bajo, medio y alto) de la evolución de la pobreza y la pobreza extrema en 17 países de la región. En el escenario medio, la pobreza aumentaría 4.4 puntos porcentuales; en el escenario bajo, 3.4 puntos porcentuales, y en el alto, 5.5 puntos porcentuales.

Países vulnerables 

En resumen, planteó que en todos los escenarios, la pobreza y la pobreza extrema aumentarían en todos los países. Igualmente, resaltó la particular vulnerabilidad de las tres mayores economías de la región. En el escenario alto, los mayores aumentos de la pobreza extrema se darían en México, Nicaragua y el Ecuador. También en el escenario alto, la pobreza en general aumentaría especialmente en la Argentina, México, el Ecuador y el Brasil. 

Panamá, por ejemplo, considerado con una de las economías más dinámicas de la región, en 2019 la pobreza extrema se situó en 6.2%, y según las previsiones de la Cepal podría incrementar el flagelo hasta un 6.4% en un escenario bajo o 6.8% en un escenario alto. Mientras que la pobreza, que el año pasado arropó al 14.2% de la población panameña, para el cierre del presente año 2020, vaticina que alcance hasta el 14.5% en un escenario bajo o un 15.6% en un escenario alto. Todo esto sin considerar el efecto de las medidas anunciadas por los gobiernos para mitigar los impactos del Covid-19.

Teniendo en cuenta la previsión de caída del PIB regional (5,3%) y el aumento del desempleo por los efectos de la pandemia, la Cepal estima que alrededor del 10% de las personas que se encontraban en situación de pobreza no extrema en 2019 (11,8 millones de personas) verían deteriorada su situación económica y caerían en una situación de pobreza extrema.

En línea con el aumento de la pobreza y la pobreza extrema, también estima que aumentará la desigualdad en todos los países de la región. La Cepal proyecta incrementos del índice de Gini de entre el 0.5% y el 6.0%. Los peores resultados se esperan en las economías más grandes de la región, lo cual representa un retroceso respecto a los esfuerzos de la región en la década de 2000, cuando por primera vez en su historia se cambió la tendencia de la desigualdad y se aprendió que avanzar en la igualdad tenía resultados muy positivos en la lucha contra la pobreza.

En este escenario de mayor pobreza y desigualdad, amplios estratos de la población de la región viven en condiciones crónicas de inseguridad económica y son muy vulnerables ante las pérdidas de ingresos laborales.

En 2019, el 77% de la población de la región (470 millones de personas) pertenecía a los estratos de ingresos bajos o medios-bajos, sus ingresos per cápita eran de hasta tres veces la línea de pobreza y no contaban con ahorros suficientes para enfrentar una crisis. 

En 2017, solo el 3.8% de las personas económicamente activas que vivían en hogares de los estratos de ingresos bajos y medios-bajos estaban afiliadas o cotizaban en el sistema de pensiones, de acuerdo con los datos de la Cepal.

Medidas de mitigación

En una conferencia de prensa virtual transmitida en vivo desde Santiago de Chile, el 12 de mayo de 2020, la Secretaria Ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, instó a los gobiernos a garantizar transferencias monetarias temporales inmediatas para satisfacer las necesidades básicas y sostener el consumo de los hogares, como estrategia crucial para lograr una reactivación sólida y relativamente rápida. 

Además, en el largo plazo, reiteró que el alcance de esas transferencias debe ser permanente, ir más allá de las personas en situación de pobreza y llegar a amplios estratos de la población muy vulnerables a caer en ella, lo que permitiría avanzar hacia un ingreso básico universal, para asegurar el derecho básico a la sobrevivencia.

En conclusión, la Cepal propone la entrega de un ingreso básico de emergencia (IBE) equivalente a una línea de pobreza (costo per cápita de adquirir una canasta básica de alimentos y otras necesidades básicas) durante seis meses a toda la población en situación de pobreza en 2020 (es decir, 215 millones de personas o el 34.7% de la población regional). Esto implicaría un gasto adicional del 2.1% del PIB para abarcar a todas las personas que se encontrarán en situación de pobreza este año.

“La pandemia ha hecho visibles problemas estructurales del modelo económico y las carencias de los sistemas de protección social y los regímenes de bienestar que hoy nos está resultando muy caro. Por ello, debemos avanzar hacia la creación de un Estado de bienestar con base en un nuevo pacto social que considere lo fiscal, lo social y lo productivo”, señaló Alicia Bárcena.

A la fecha, en total se han aplicado 126 medidas de protección social en 29 países (incluyendo en Panamá) para la población pobre y vulnerable. Entre ellas, las transferencias monetarias y de alimentos alcanzan a 90,5 millones de hogares, es decir, alrededor del 58% de la población regional.

“La pandemia ha agudizado las dificultades de la población —especialmente la más pobre y vulnerable— para satisfacer sus necesidades básicas. Por ello, es preciso garantizar los ingresos, la seguridad alimentaria y los servicios básicos a un amplio grupo de personas cuya situación se ha vuelto extremadamente vulnerable y que no necesariamente estaban incluidas en los programas sociales existentes antes de la pandemia”, puntualiz´ó.