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10 de Jul de 2020

Economía

¿Cuánto cobro por mis servicios?

“Una de las diferencias entre un triunfador y una persona común es la cantidad de críticas que puede aceptar”: Robert Kiyosaki

Recuerdo que uno de los principales retos de iniciar mi propio emprendimiento –dada mi falta de experiencia– fue conocer cuánto debía cobrar por mis servicios.

El emprendedor joven se enfrenta a la difícil tarea de cobrar por los servicios que vende; me refiero especialmente a bienes intangibles, como servicios de capacitación, asesoría, diseño, y otros similares. La aparición de un cliente es la oportunidad de oro, ya que representa un ingreso, pero entonces se experimenta la duda, de no conocer el valor de nuestro servicio.

Si tu remuneración es poca, pasarás por novato o aprendiz, poco conocedor del medio y estarás regalando tu trabajo.

Por el contrario, si la suma es muy alta, podrías perder el trabajo. Muchas veces el cliente tiene un presupuesto o una idea clara de cuánto ha pagado otras veces; habla con él y obra en consecuencia.

Un aspecto que funciona otras veces es pedir cotizaciones a empresas competidoras para ver cuánto cobran ellos por los proyectos o servicios.

Si tu precio es alto, es más fácil hacer una contrapropuesta y ajustarse al mercado, que cobrar barato y saber que estás perdiendo.

Arriésgate a cobrar bien por lo que haces; dale valor a tu esfuerzo y si tu trabajo es excelente, los clientes van a entender que cobras bien y que el precio es acorde con el servicio.

Uno de los mejores aprendizajes que tuve al trabajar en la empresa familiar fue el hábito de la autodisciplina (cumplir el horario, etc.).

Los grandes líderes tienen siempre autodisciplina; desgraciadamente, acostumbrados a ver películas que en 30 minutos muestran resultados de meses, asumimos esa realidad. Nuestra sociedad busca en mayor medida la gratificación instantánea en lugar de la autodisciplina, constancia, tenacidad.

Queremos desayuno instantáneo, comida en el auto, estacionamiento rápido en el cine, dinero instantáneo de cajeros automáticos.

Si deseas ser independiente, tener tu propio negocio, debes trabajar en todas esas “fortalezas” que te darán autodisciplina: establecer y cumplir con tus horarios de trabajo; elaborar tu plan de acción y calendarizar actividades, capacitarte en temas necesarios para tu negocio, etc.

¡Hasta la próxima entrega!

El autor de esta columna es escritor y empresario.

Empresario