Temas Especiales

19 de Jan de 2021

Economía

Escepticismo ante el plan de reapertura gradual de la economía

El gobierno amplió el regreso progresivo de actividades económicas, pero mantiene cuarentena el fin de semana. Consultados sugieren que la economía requiere de una reconstrucción ante la devastación por los efectos de la pandemia en el desempleo

Los ministros Doris Zapata (Mitradel), Luis Francisco Sucre (Minsa) y Luis Martínez (Mici) efectuaron el anuncio.Cedida

La primera cuarentena del año es posible que no tenga un impacto tan significativo en la economía como las anteriores, considerando que enero y febrero son meses de bajo movimiento. En el interior, no obstante, causa muchas dificultades ya que en estas fechas se inician las tradicionales ferias que debieron suspenderse por la pandemia. Eso motivaba el turismo interno, movía el capital de la ciudad al interior, pero la nueva realidad está causando dificultades porque todo se canceló.

Ayer, el gobierno anunció las pautas para la nueva reapertura progresiva de ciertas actividades económicas a partir de mañana 14 de enero. No obstante, preservó las compras por género (sin horario de cédula), cambió el toque de queda a partir de las 9:00 p.m. hasta las 4:00 a.m. y mantuvo la cuarentena total los fines de semana (ver gráfico).

Para el mes de febrero se programó la reanudación de los restaurantes con comensales y comercios al por menor. Pero será una reapertura sin la cantidad de negocios que en diciembre abrió sus puertas apostando a que no se repetiría el encierro. Domingo de Obaldía, miembro de la Asociación de Restaurantes y afines, describe que si la industria ya estaba tambaleante, el puñetazo del último round los dejó noqueados.

Escepticismo ante el plan de reapertura gradual de la economía

Tres mil restaurantes ya cerraron sus puertas, cifra a la que se sumarán otros tantos, que por ahora de Obaldía no puede determinar.

“No todo el mundo puede vivir del delivery, no puedes extrapolar la actividad, todo toma tiempo. En esta parte del cuento volver a depender del delivery cuando el bolsillo del panameño está tan golpeado, es aún más difícil”, expresa. Ir a comer a un restaurante sigue siendo un lujo para muchos panameños que cada vez tienen menos poder adquisitivo para gastar en cosas no esenciales.

El negocio requiere tener mesas con sillas ocupadas varias veces al día, y eso en los próximos meses será un reto lograrlo.

Sin embargo, de Obaldía se escucha más irritado cuando se queja de la improvisación con la que el gobierno maneja la pandemia. “El anuncio del martes, que impacta los trabajos del próximo jueves, debieron hacerlo con antelación”, exclama el restaurantero. “Estamos hartos de la falta de coordinación y la aparente incapacidad total en la toma de decisiones que no parecen beneficiar a las personas que las necesitan. Uno está tratando de echar para delante de manera honesta, pero el Estado nos mete zancadillas”, asegura el comerciante.

Hay contradicciones en el escenario que no se pueden soslayar. La Contraloría General efectuó una encuesta en la que determinó la existencia de un desempleo del 18%. Los empresarios y especialistas consideran que tardará hasta seis años retomar la tasa de un dígito, aunque los planes de reconstrucción que anuncia el gobierno parecieran estabilizar la situación laboral en un periodo de seis meses. En ese tiempo será casi imposible recuperar los contratos suspendidos. Se trata de una devastación laboral que tendrá impactos en distintos sectores.

Escepticismo ante el plan de reapertura gradual de la economía

Otros consultados se mostraron gratamente sorprendidos por la flexibilidad del gobierno. “Parecen medidas pragmáticas. Están intentando ser más amplios de lo que se preveía, han hecho algunas concesiones”, manifiesta el abogado Rubén Castillo. Conocedor del campo laboral, el jurista estima que el desempleo alcanzará cifras que no se veían desde 1990, y esto preocupa porque cuando se iniciaba la reincorporación del personal, en enero, se declaró la cuarentena. Lo que obliga ahora al Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral a extender la suspensión de contratos hasta febrero. La suspensión de contratos, con la que coincide Castillo, “debe conectarse con un sistema focalizado de asistencia por parte del Estado para ayudar a quienes quedan fuera de la actividad laboral”, añade.

Hay una realidad, dice el economista Rolando Gordón, “si no se ponen las medidas de restricción, no se soluciona el SARS-CoV-2, pero el gobierno debe empezar lo más pronto posible la vacunación porque eso da confianza a la población y baja la incertidumbre, le quita un peso de encima y quizá muchos empleadores estarán dispuestos a abrir sus negocios”.

Por otro lado, los préstamos a las micro, pequeñas y medianas empresas no están teniendo el resultado esperado. Para Gordón, hubiera sido mejor que la banca estatal manejara los mismos porque la banca privada, al intentar garantizar el retorno, está poniendo muchos requisitos que los empresarios no pueden garantizar, por lo tanto, los préstamos están fluyendo con mucha lentitud.

Escepticismo ante el plan de reapertura gradual de la economía

Para levantar al país se requiere no solo de crecimiento económico, sino de generar empleos. La infraestructura que pretende impulsar el gobierno tiene años de estarse planeando, “es mentira que se van a reactivar de una vez. El cuarto puente, tienen años de hablar de eso, pero eso no va a generar 100 mil puestos de empleo. Hasta diciembre, solo el 37% de los empleos se había activado, así que es muy probable que suba a 40% por la cuarentena”, reitera Gordón.

Hubiera sido mejor reparar la infraestructura estatal, dar mantenimiento a las escuelas y contratar varias empresas que lo hagan, eso genera más empleos, sugiere Gordón.

La situación no cambia, los 180 mil contratos suspendidos tienen una viabilidad remota de retorno. “Lo que no se entiende es que el 70% de los empleos son presenciales, y cada vez que restringen la movilidad matan el empleo por la estructura que hay”, explica René Quevedo, consultor empresarial.

El sector privado perdió un tercio de sus empleos formales. “Hay que poner el pie en el acelerador si queremos recuperar esto. Ahora no hay que hablar de reactivación, sino de reconstrucción económica”, observa Quevedo. Falta equilibrio entre economía y salud. “Hemos dejado que los médicos manejen el país, ya se llevaron 282 mil empleos, con todo el respeto a la profesión”, señala el consultor.

Quevedo opina que al ritmo que vamos, terminaremos con medio millón de desempleados. A esto hay que añadir la falta de ingresos del gobierno; las recaudaciones por las próximas declaraciones de renta en marzo, serán muy pobres.