Arancel del 10 % de EE.UU. no ha afectado las exportaciones panameñas: APEX

El 2025 marcó un hito de incertidumbre para el comercio global con la entrada en vigor de la política arancelaria del presidente estadounidense Donald Trump, tanto a comerciantes como a norteamericanos y a Panamá. Sin embargo, lo que inicialmente se perfilaba como una amenaza crítica para la economía nacional, ha sido gestionado por el sector exportador con una mezcla de ajuste de precios y diplomacia comercial activa

En una entrevista exclusiva para La Estrella de Panamá, el nuevo presidente de la Asociación de Exportadores de Panama (APEX), Arturo Siu, hace un balance del desempeño del sector tras un 2025 de cifras récord.

Siu detalla cómo la sinergia con el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) y la resiliencia de productos como el marisco y la madera están impulsando la economía nacional. Sin embargo, advierte que la modernización de la infraestructura portuaria y la facilitación del comercio a través de zonas francas serán determinantes para mantener el ritmo de crecimiento en un entorno global marcado por políticas arancelarias y una alta exigencia logística.

¿Qué resultados se obtuvieron en 2025?

Arrancamos el 2026 con números muy interesantes tras cerrar un 2025 muy positivo. Según lo reportado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), las exportaciones alcanzaron cifras de casi $1,300 millones.

¿Lograron cumplir con las expectativas de crecimiento?

Esos $1,300 millones representaron un 1.5 % de crecimiento en exportación. En cuanto a bienes exportados, la cifra rondó los $900 millones. Hubo un ligero alza, aunque fuimos afectados por el cierre de la bananera y perdimos la zafra; sin embargo, en enero de 2026, hemos comenzado a retomar estas exportaciones.

¿Qué rubros lograron consolidarse en el mercado?

Los que más aportaron fueron la teca, los camarones y el banano. Este último logró consolidarse a pesar de la recaída que mencioné, y el 2026 pinta muy bien. El camarón se está exportando en grandes cantidades a Estados Unidos y, principalmente, a Taiwán, mientras que la teca está llegando con fuerza al mercado asiático.

¿Cuáles han sido los principales mercados?

Estados Unidos, Taiwán, Países Bajos, China y México. También consideramos las zonas libres, ya que allí convergen muchos productos de diferentes países.

¿Cuáles son las proyecciones de crecimiento para el 2026?

Si sumamos las estadísticas de 2025 y añadimos la operación bananera funcionando a su ritmo normal, deberíamos superar los números del año pasado; es decir, crecer entre un 3 % y un 5 %. Esto se sustentaría en los mismos productos: madera, mariscos, pescado, teca, banano y productos acuícolas.

¿Cómo esperan consolidar ese comportamiento?

Queremos enfocarnos este año en el legado que dejó la expresidenta Bianca Morán, con el programa de la Academia Exportadores, donde el año pasado se graduaron 38 nuevos estudiantes en el tema de exportación. Queremos superar ese número este año. También queremos continuar nuestro proyecto existente con el MICI con las gira y rueda de negocios en diversos países. Uno de mis planes es hacer una asociación público-privada donde podamos manejar esa relación de las zonas francas que aportan mucho a la economía. Por ejemplo, de los $1.300 millones que les mencioné, hay casi $300 millones que vienen de las zonas francas. Por lo tanto, queremos robustecer y enfocarnos en esa relación que tenemos con la zona franca y el gobierno para hacer crecer lo que son los productos de valor agregado.

¿Cómo planean fortalecer la alianza estratégica con el MICI?

La relación es extremadamente buena. El año pasado realizamos una rueda de negocios muy exitosa en República Dominicana, acompañados por el ministro Julio Moltó. Llevamos a más de 30 empresas panameñas y los resultados fueron excelentes. Esta relación seguirá prosperando. Panamá tiene mucho por crecer en exportaciones y mucho que ofrecer; contamos con productos diversos y la ventaja competitiva del Canal de Panamá, algo que no tienen todos los países de Latinoamérica. Debemos aprovechar nuestra posición geográfica y la sinergia con el MICI para seguir expandiéndonos.

¿Qué temas prioritarios deben discutirse para generar avances a corto y mediano plazo?

Tenemos que poner orden en tres ejes. Primero, la Autoridad Nacional de Aduanas, para que su operatividad sea de 24 horas y no por turnos limitados en días de semana. Segundo, el Ministerio de Salud; y tercero, la digitalización para eliminar la burocracia. Estos tres puntos permitirían acciones rápidas que favorecerían directamente al exportador a largo plazo.

¿Qué avances se han logrado en materia de digitalización y Ventanilla Única?

El mundo se mueve hacia la digitalización. Si nos quedamos atrás, seremos el país más lento para exportar carga debido a la burocracia y los trámites. Un inversionista no apuesta por un país que le pone “zancadillas” para exportar; prefiere mercados donde el proceso sea fácil y flexible.

En este escenario, ¿cómo queda la competitividad de Panamá?

Exportamos aquello en lo que sí podemos competir. Seamos sinceros: no chocamos de frente con potencias altamente competitivas en todo, sino que buscamos nuestro nicho y nos hacemos fuertes en lo que somos buenos.

¿Cuál es la situación actual de la eficiencia en los puertos?

Es necesario mejorar las carreteras; actualmente están saturadas porque el 90 % de la carga que entra se queda en patio. Si el movimiento no es fluido, nos afecta. Necesitamos modernizar procesos para que el tránsito de carga sea rápido. Panamá ha avanzado, pero requiere un mayor esfuerzo en infraestructura y agilización.

¿A qué nivel se encuentra la saturación portuaria hoy en día?

Ha bajado significativamente. No diría que estamos totalmente “desaturados”, pero el nivel crítico que vivimos en 2025 ya ha disminuido.

¿Cómo avanza la promoción de productos con valor agregado?

Depende de lo que el inversionista vea factible, ya sea en agricultura, manufactura o productos de valor agregado en zonas francas. El enfoque actual es atraer inversión a estas zonas para procesar medicamentos o envasar licores, como el ron, que luego se exportan al mundo. Allí hay una gran oportunidad de crecimiento.

¿Qué pasos concretos se han dado en esa dirección?

APEX y el MICI trabajan juntos para facilitar negocios en zonas francas. En 2025 se implementó una oficina de facilitación con un plan agresivo. Las zonas francas nos dan un valor añadido por la cercanía portuaria, y este sector crecerá bastante en 2026.

¿Afectó el arancel del 10 % establecido por la administración de Donald Trump a las exportaciones panameñas?

Inicialmente afectó a los comerciantes norteamericanos porque era un costo no pactado, pero el mercado se balanceó. Como exportadores ajustamos un poco los precios y los compradores hicieron lo mismo, entendiendo la situación del impuesto.

¿Existe alguna alternativa para que Panamá sea excluido de la política arancelaria?

Sí. Como asociación buscamos el diálogo con el gobierno de EE.UU. para recuperar el arancel del 0 %. No pedimos algo imposible, ya que El Salvador y Guatemala lo lograron. Nuestra economía no representa una amenaza para ellos. Hay una ventana de oportunidad y no dudo que Panamá lo logre, siendo Estados Unidos nuestro mayor aliado.

¿Qué rol jugaría APEX si se inicia este proceso de negociación?

Como asociación privada, promovemos la exportación. Si se da la conversación formal entre ambos gobiernos, nosotros estaremos respaldando con propuestas e ideas para que el acuerdo sea beneficioso para ambas partes.

¿Han bajado las exportaciones a consecuencia de este arancel?

La afectación fue mínima. La estadística de 2025 muestra un año récord en exportaciones hacia Estados Unidos, lo que indica que el arancel tuvo poco impacto real sobre el volumen enviado.

¿Tuvo esta política arancelaria relación con la saturación portuaria de 2025?

Sí, porque ante la nueva política, muchas empresas estadounidenses no sabían cómo se aplicaría el arancel a cada rubro y prefirieron esperar. Como el 90 % de la carga en Panamá es de trasbordo o reenvío, el arancel varía según el origen. Esa incertidumbre provocó que dejaran contenedores en Panamá mientras seguía llegando carga nueva. Eso nos saturó el puerto, pero de 2025 hacia acá, el movimiento se ha normalizado bastante.

Inicialmente afectó a los comerciantes norteamericanos porque era un costo no pactado, pero el mercado se balanceó. Como exportadores ajustamos un poco los precios y los compradores hicieron lo mismo, entendiendo la situación del impuesto”
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