La jefa de gabinete del MEF defiende la urgencia del proyecto de ley de sustancia económica. Explica cómo esta normativa busca modernizar el sistema fiscal...
- 06/02/2015 01:00
Al escribir estas líneas, el precio del crudo WTI permanece por debajo de $50 el barril y el del crudo Brent apenas en $55 el barril. Esto tarde o temprano se traduce al precio del producto terminado como lo son las gasolinas, diésel, bunker, gas licuado de petróleo, etc. Explicaré las razones de la caída del precio e igualmente su impacto positivo en el bolsillo de cada motorista, su incidencia en el consumo y luego la oportunidad que representa para los gobiernos.
Hace unos cuatro años, Estados Unidos enfoca su estrategia en dedicarse a explorar y extraer petróleo en su territorio. Las nuevas tecnologías como el ‘fracking’ para extraer más producto de pozos ya débiles y la extracción horizontal les rinden frutos. Tal vez, lo más contundente es la cantidad de producto que se obtiene de las arenas bituminosas en Canada (shale oil) y estados limítrofes de los Estados Unidos. Es importante mencionar que es petróleo adicional, sus reservas estratégicas se mantienen intactas.
Lo arriba expuesto incide en un alto inventario de crudo en Norte América y los libera de depender de estados como Venezuela (hace 3 años ocupaba el cuarto lugar como importador a Estados Unidos), Siria, Yemen, etc. Así pues, hoy retoman el control y dependen en menor escala de los sucesos geopolíticos (como por ejemplo disturbios en Nigeria o una reducción de la producción por parte de la OPEP). Todo este proceso aparentemente sorpresivo para el público era predecible para los analistas del sector petrolero. Digo esto pues la extracción de crudo no cesaba; 4 millones de barriles por día de fuentes no convencionales.
El oleoducto no aprobado, como lo es el Keystone XL no ha sido obstáculo. Los ferrocarriles apoyaron y se convirtieron en los vehículos de movilización hacia los centros de distribución y refinación. De hecho, las acciones de dichas compañías se elevaron en la bolsa de valores. Las refinerías norteamericanas se encuentran en óptimo estado y a buen ritmo de producción. Muchas han sido remodeladas para procesar crudos con mayor contenido de azufre y hacer más eficiente la cantidad de producto que se extrae de un barril de crudo.
Tristemente en Latinoamérica los países que lucían con mayor esperanza van en dirección contraria. Venezuela con fuga de talento dada la crisis que vive el país está anulado. La peor decepción tal vez sea Brasil, que con todos los hallazgos de reservorios y aportes en tecnología en herramientas de extracción por científicos en Petrobras, hoy son víctimas de escándalos que afectan su futuro inmediato. Al punto que los brasileños siguen comprando combustibles a refinerías extranjeras.
El único visionario parece ser Ecuador. Tienen en ejecución tres modernas refinerías y con capacidad de procesar arriba de medio millón de barriles. Esto además de demostrar la autosuficiencia norteamericana de petróleo, deja en evidencia la dependencia existente del resto en sus refinerías. El escenario actual nos refleja una alta oferta de combustibles y un consumo estático en países como China e India; los cuales lideraban los indicadores hace pocos años atrás.
Pero no necesariamente es así en el resto del mundo. El bajo precio de combustibles impacta positivamente en el bolsillo del consumidor. Es un ahorro inmediato y lo comprueba el motorista cada vez que visita una estación de combustible. Pero el consumo en términos de galones se ha elevado. Los bajos precios también afectan la decisión de compra de autos. Según estadísticas recientes (noviembre y diciembre 2014) los consumidores norteamericanos vuelven a preferir las camionetas y ‘pick ups’ con motores grandes. Los híbridos y motores eficientes vuelven a un segundo plano momentáneamente.
Las grandes metrópolis limitan la entrada de autos de motores grandes al centro de sus ciudades por motivos de espacio y contaminación. Menciono esto, pues si las predicciones de que el crudo se mantendrá por debajo de los $90 el barril hasta el 2020 son ciertas, tal vez sea el único incentivo para autos de bajos cilindros. Los bajos precios también representan una oportunidad para los gobiernos en deshacerse de los subsidios que representan una carga para el Estado. Al bajar el precio el subsidio también es menor, pero hay que hacer una evaluación integral y no caer en la tentación de mantenerlos.
En conclusión, reitero lo antes expuesto en artículos previos, no hay escasez de petróleo. No hay muestras de que exista poco en la corteza terrestre. Lo único que necesitábamos era mayor tecnología. Ahora el ingenio humano debe ser enfocado positivamente hacia las futuras generaciones.
EXDIRECTOR DE HIDROCARBUROS