BlackRock y EQT compran AES por $33,400 millones

La operación apuesta al auge energético impulsado por la inteligencia artificial y reconfigura el mercado eléctrico de Estados Unidos

Un consorcio liderado por la gestora estadounidense BlackRock, a través de su brazo Global Infrastructure Partners, y la firma sueca de capital privado EQT AB acordó la compra de la eléctrica estadounidense AES Corp por $33,400 millones, incluida deuda, en una de las mayores operaciones del sector energético en los últimos años.

La información fue reportada por Reuters y confirma una ola de consolidaciones en la industria eléctrica, impulsada por el crecimiento acelerado del consumo energético asociado a la inteligencia artificial y la expansión de centros de datos.

El acuerdo fija un precio de $15 por acción en efectivo, lo que representa un valor patrimonial de $10,700 millones. La transacción contempla además la asunción de la deuda neta de AES, que al 31 de diciembre ascendía a $27,560 millones.

El movimiento refleja un cambio estratégico en los grandes fondos de inversión, que buscan activos estables en sectores considerados críticos. La expansión de modelos de inteligencia artificial, computación en la nube y servicios digitales exige mayor capacidad eléctrica, lo que presiona las redes de distribución y obliga a nuevas inversiones en generación y transmisión.

Según estimaciones de la Administración de Información Energética de Estados Unidos, el consumo eléctrico marcó en 2025 su segundo récord anual consecutivo y mantiene una tendencia ascendente para este año y el próximo.

Las principales compañías eléctricas estadounidenses incrementan su gasto en infraestructura para atender la demanda proveniente de centros de datos que respaldan tecnologías emergentes. En ese contexto, las empresas de generación y distribución eléctrica se convierten en activos estratégicos para inversionistas institucionales.

La compra de AES se suma a otras grandes operaciones recientes. Entre ellas destacan la adquisición de TXNM Energy por $11,500 millones por parte de Blackstone y la compra de Calpine por $16,400 millones realizada por Constellation Energy.

El objetivo común es fortalecer portafolios con activos de generación confiables y con flujos de ingresos predecibles, en un entorno donde la transición energética convive con un crecimiento estructural del consumo.

El analista Nicholas Amicucci, de Evercore ISI, señaló que con el respaldo del consorcio AES obtiene mejor acceso a capital y deja de estar sujeta a las métricas de apalancamiento que exigen los inversionistas en el mercado bursátil.

Impacto financiero y reacción del mercado

Según el reporte de la agencia de noticias pese al tamaño de la operación, las acciones de AES cayeron más de 17 % en las primeras operaciones del lunes, hasta su nivel más bajo desde enero. El precio acordado representa un descuento de 13 % frente al último cierre del viernes, aunque implica una prima de 35.5 % respecto al valor del 8 de julio, antes de que surgieran los primeros reportes de prensa sobre una posible adquisición.

La compañía informó que, de no concretarse la transacción, enfrentaría la necesidad de reducir o eliminar el pago de dividendos o emitir nuevas acciones para fortalecer su balance.

El acuerdo incluye cláusulas de compensación recíproca. El consorcio deberá pagar $100 millones —o hasta 588 millones bajo determinadas condiciones— si se retira, mientras que AES pagaría aproximadamente 321 millones en caso de terminación bajo supuestos específicos.

El anuncio coincide con resultados financieros superiores a lo esperado. AES reportó una ganancia ajustada anual de $2.34 por acción, por encima del promedio estimado por analistas, que se ubicaba en $2.16 por acción, según datos compilados por LSEG.

El desempeño se apoyó en una demanda eléctrica robusta, lo que refuerza el argumento de inversión detrás de la operación.

Nuevos dueños y estructura

El consorcio comprador incluye también al fondo de pensiones California Public Employees’ Retirement System y a la Autoridad de Inversiones de Catar, lo que evidencia el interés de grandes inversionistas institucionales y fondos soberanos en activos energéticos estratégicos.

Las unidades de AES en Indiana y Ohio permanecerán como empresas reguladas con operación y gestión local.

Global Infrastructure Partners, ahora bajo el paraguas de BlackRock, amplía así su presencia en el sector. En 2024, participó en la privatización de Allete por $6,200 millones junto a CPP Investments.

El cierre de la operación se prevé para finales de 2026 o inicios de 2027, sujeto a aprobaciones regulatorias.

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