Uno que es el grupo de Bohuslan Big Band fue en el Centro de Convenciones de Ciudad del Saber
En la plaza toca:
Porque Puma Zumix Grupo juvenil que interpreta...
NUEVA YORK. Lo de consumir a lo bruto ya no está de moda en la ciudad de los rascacielos. Unos, porque se quedaron sin empleo. Otros, por precaución. Y también los hay que no quieren gastar más de lo debido para no mostrarse ostentosos cuando otros sufren. Pero si se quiere ver el efecto del terremoto financiero en la vida real de los neoyorquinos, sólo hay que pasearse por los parques infantiles del Upper West Side y observar qué pocas niñeras hay al cuidado de los pequeños que corretean bajo el sol primaveral.
Sí, hay cada vez más madres en los parques paseando a sus hijos, y también algunos padres, que se quedan en casa y no tienen más remedio que recortar gastos para llegar a final de mes.
Es como una fiebre de maternidad forzada por la nueva realidad económica, que está haciendo cambiar la rutina diaria de los estadounidenses.
Y si hay alguna duda, sólo hay que bucear por la web craigslist para constatar que ser niñeras ha dejado de ser negocio.
Es una de las nuevas estampas que con la llegada del buen tiempo afloran por las calles de Nueva York.
A algunos les cuesta admitir en público, quizás por vergüenza tras los abusos del pasado, que se están deshaciendo de sus niñeras porque no pueden permitirse el lujo de pagar 45,000 dólares anuales por tener una empleada a tiempo completo en su casa.
Pero como comentaba un especialista en asuntos familiares, es lo mejor que le puede pasar a los niños: que sus padres hagan de padres.