Economía circular: Expertos y empresas exigen pasar de las normas a los hechos en Panamá

Representantes del sector público, privado y académico coincidieron en que el país cuenta con un marco normativo robusto, pero necesita mayor coordinación y voluntad política para que las iniciativas se conviertan en proyectos sostenibles con impacto real

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Panamá avanza en la construcción de un modelo de economía circular, pero aún enfrenta el reto de transformar sus leyes en acciones concretas. Así lo señalaron empresarios, consultores y expertos internacionales durante el Congreso Bio Circular 2026, organizado por la Fundación Bliss Tierra en Ciudad del Saber.

Norma

La discusión cobra relevancia tras la aprobación, en diciembre de 2025, de la Ley 502, que introduce por primera vez un marco jurídico integral para impulsar la transición hacia un modelo de economía circular.

La normativa incentiva los negocios verdes, transformando la gestión de residuos para que dejen de ser un problema y se conviertan en una oportunidad para la manufactura y la creación de valor.

También introduce el concepto de responsabilidad empresarial, que obliga a la empresa que coloca un producto en el mercado a ser responsable de su disposición final. Esto no solo disminuye la carga sobre la naturaleza, sino que también aligera la carga económica del Estado en el manejo de desechos.

La ley está a la espera de ser promulgada y su reglamento establecerá las sanciones e incentivos para las empresas que incursionen en la circularidad.

Realidad

Alexei Castillo, CEO de la fundación y encargado del congreso, fue enfático en señalar que Panamá ya dispone de leyes como la de economía circular, la de reciclaje y la Ley Nacional de Ambiente, pero que el reto está en su implementación efectiva.

“Regulaciones existen. Somos un país que tiene muchas reglas, muchas leyes, pero nos está faltando la parte de hacerlas real. Falta voluntad política y empresarial para que esas normas se traduzcan en resultados concretos”, afirmó.

Castillo destacó que el congreso Bio Circular 2026 buscaba conectar a los distintos actores —empresas, comunidades y academia— para que las iniciativas no se desarrollen de manera aislada. “Una institución pública se desconecta del sector privado y de las comunidades, y al final se crea un desfase. Si lo unimos, creamos algo poderoso desde todas las esferas”, agregó.

Visión

En el plano industrial, Rosmer Jurado, presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), subrayó que la economía circular representa una oportunidad para fortalecer la competitividad y la sostenibilidad del país.

“Cada vez más empresas están incorporando prácticas orientadas a la eficiencia, al aprovechamiento de materiales y a la reducción de residuos. Sectores como alimentos y bebidas, reciclaje, papel, cartón, plásticos, metal y materiales de construcción ya muestran avances importantes”, señaló Jurado.

Jurado advirtió que persisten barreras como la dispersión normativa, la complejidad de trámites y la falta de infraestructura básica para la gestión de residuos y agua. “La reglamentación de la ley de economía circular es una oportunidad para establecer reglas claras y aplicables a la realidad productiva del país”, comentó.

El papel de las pymes

La consultora Myrja Ceballos, especialista en rentabilidad, agilidad y sostenibilidad de los negocios, coincidió en que la falta de coordinación es uno de los principales obstáculos.

“Si el gobierno, la empresa privada y la universidad no trabajan en conjunto, nada se impulsa, nada se hace. Puede estar la ley ahí, pero si realmente no hay una flexibilización que impulse o beneficie, no veremos resultados”, explicó.

Ceballos resaltó que gran parte de las iniciativas provienen de pymes y emprendedores que buscan dar una segunda vida a materiales como ropa, plásticos o vidrio. Sin embargo, advirtió que sin modelos de negocio sólidos y apoyo institucional será difícil que estas propuestas se sostengan en el tiempo.

“Lo ideal sería un proyecto en conjunto donde la empresa privada, el gobierno y las universidades formen parte. Pero alguien tiene que dar el primer paso, y normalmente lo hacen los pequeños emprendedores”, puntualizó la consultora.

Experiencia

El Congreso también contó con la participación de expertos internacionales que compartieron experiencias de biomateriales y bioeconomía en la región.

Ximena Vélez, directora ejecutiva de Envés Biomateriales de Colombia, explicó que la economía lineal ya no es sostenible. Mencionó que la transición hacia la economía circular y hacia alternativas materiales que reduzcan la dependencia de los petroquímicos es un llamado necesario que deben asumir tanto las políticas públicas como las empresas y la sociedad.

Desde Chile, Alejandro Weiss, co-director de LABVA, laboratorio de biomateriales de Valdivia, destacó la importancia de la colaboración y de contar con espacios de discusión.

“La economía circular debe ser colaborativa para avanzar en la dirección y velocidad que requerimos. Estos encuentros permiten acuerdos, incentivos y que emprendedores, pymes y comunidades organizadas vean que existe una forma real de agregar valor en sus territorios”, señaló Weiss.

Ricardo Muttio Limas, CEO y cofundador de Radial Biomateriales, startup biotecnológica mexicana, por su parte, indicó que “esto es una carrera de largo aliento. No hay que esperar a que todo sea perfecto, hay que lanzarse y mejorar en el camino. La innovación en economía circular es prueba y error, pero cada paso genera impacto y abre oportunidades”.

Alexei Castillo
CEO de la Fundación Bliss Tierra
Regulaciones existen. Somos un país que tiene muchas reglas, muchas leyes, pero nos está faltando la parte de hacerlas real. Falta voluntad política y empresarial...”,
Rosmer Jurado
Presidente del SIP
La reglamentación de la ley de economía circular es una oportunidad para establecer reglas claras y aplicables a la realidad productiva del país”,
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