Juan Camilo Nariño: Abastecimiento de minerales, el reto para cumplir las metas climáticas

  • 06/02/2026 00:00
El presidente de la Asociación Colombiana de Minería, Juan Camilo Nariño, alertó que el abastecimiento de minerales es ‘una de las mayores restricciones’ para cumplir los objetivos del Acuerdo de París, subrayando que la producción ética de cobre, cobalto y otros minerales estratégicos es vital para el desarrollo económico, la estabilidad fiscal y el avance hacia economías bajas en carbono

La minería responsable y sostenible se ha convertido en un pilar estratégico para el desarrollo económico y ambiental de América Latina, y países como Colombia y Panamá cuentan con un potencial mineral que puede transformar sus economías y fortalecer su estabilidad fiscal. Para Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM), “una de las mayores restricciones que hoy hay para cumplir el Acuerdo de París al 2030 y al 2050, es el abastecimiento de minerales”. Esta declaración subraya el vínculo directo entre la minería, la transición energética y los objetivos climáticos globales.

En una entrevista reciente con La Estrella de Panamá, Nariño explicó que la riqueza mineral de la región constituye una herramienta fundamental para enfrentar problemas estructurales como el endeudamiento externo, la falta de oportunidades para jóvenes, la necesidad de empleo en zonas apartadas y los desequilibrios fiscales.

“Hay dos maneras de financiar servicios básicos como salud y educación: más impuestos o utilizar la riqueza mineral de nuestros países. No hay otra opción. La decisión de producir minerales de manera responsable y sostenible es parte de la respuesta a los problemas de América Latina”, afirmó Nariño en la entrevista con La Decana, concedida en la coyuntura del Foro Económico de América Latina, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), y celebrado en la ciudad de Panamá.

El dirigente enfatizó que la explotación de estos recursos no solo genera ingresos fiscales sostenibles por décadas, sino que también puede traducirse en infraestructura, educación de calidad y servicios de salud. “Estos recursos pueden convertirse en colegios, puestos de salud y escuelas bilingües. Colombia y Panamá tienen un factor inmenso para apalancar su desarrollo y competitividad, y para dejar atrás la desigualdad, aprovechando los minerales que el mundo moderno necesita”, señaló.

Minería verde y estándares globales: sostenibilidad y valor agregado

Nariño destacó que la minería sostenible no es una utopía, sino una práctica consolidada con estándares internacionales. “El mundo solucionó hace mucho tiempo cómo hacer minería bien hecha, que genere valor agregado y, aunque tenga impacto ambiental, lo compense y lo mitigue. Incluso en Colombia, se han generado impactos netos positivos”, explicó.

Como ejemplo, mencionó un estudio realizado el año pasado en cuatro regiones mineras de Colombia, desarrollado con ambientalistas de renombre, que demostró que las inversiones sostenidas en minería ambiental durante los últimos 15 o 20 años han mejorado significativamente el entorno. “Los únicos jaguares que caminan por La Guajira lo hacen en territorios de la minería formal, lo que evidencia que la actividad extractiva puede coexistir con la biodiversidad”, aseveró Nariño.

Reveló que la ACM trabaja actualmente en un estándar minero que aspira a ser el único estándar global de minería en dos años. Este marco regula el uso del agua, el manejo de la biodiversidad, la inclusión y género, el cierre de minas y la gestión de relaves, integrando criterios ambientales y sociales. “La minería hay que hacerla con estándares. Las imágenes que algunos muestran, con intereses particulares, no reflejan lo que significa la minería ética y responsable”, indicó.

Nariño también resaltó que la “minería verde” tiene reconocimiento internacional. Citó el caso de la minería de carbón, donde las operaciones colombianas lideran la calificación Bettercoal, un estándar europeo que evalúa la sostenibilidad y el cumplimiento ambiental de las minas. Esto demuestra que la sostenibilidad y la rentabilidad pueden coexistir, siempre que exista regulación y control adecuado.

Además, el dirigente destacó que la minería abarca mucho más que grandes minerales como el cobre o el carbón. Incluye recursos esenciales para la infraestructura y la vida diaria: materiales de construcción, cemento, cerámicas, cocinas, baños, líneas de transmisión, entre otros. “Nuestra vida cotidiana depende de la minería. Es la única manera de construir un mundo que demanda más energía, más tecnología y más conectividad. Sin minerales, la transición hacia economías bajas en carbono y tecnológicamente avanzadas sería imposible”, afirmó.

Minería, economía y Acuerdo de París: un vínculo estratégico

El impacto económico de la minería en Colombia es significativo. Según datos compartidos por Nariño, la industria aporta el 2.7 % del PIB y representa el 30 % de las exportaciones, generando 14 billones de pesos en compras a pequeñas, medianas y grandes empresas. “Esa demanda agregada es casi equivalente a la que generan nuestros terceros socios comerciales. La minería crea compras, desarrollo y encadenamientos económicos”, explicó Nariño.

Los principales mercados de destino son Europa y Asia, donde la demanda de cobre, cobalto y molibdeno es estratégica para la transición energética. “Para cumplir los objetivos del Acuerdo de París se necesitan más líneas eléctricas, más movilidad eléctrica y más tecnología. La única manera de lograrlo es con minerales. Sin cobre y cobalto, esos acuerdos no se podrían cumplir”, afirmó.

En comparación con Panamá, Nariño indicó que la situación es similar: la minería aporta alrededor del 3 % del PIB, representa el 30 % de las exportaciones y genera encadenamientos que fortalecen la economía y la estabilidad fiscal. “La minería es un seguro de vida fiscal. Permite proyectar ingresos estables que se traducen en infraestructura, empleo y bienestar para las comunidades”, dijo.

Sobre la diferencia en el impacto minero entre ambos países, señaló que Colombia lleva más tiempo en la conversación sobre minería responsable y sostenible. “La conversación mundial presiona para producir más minerales y abastecer la industria verde. Ya llegó el momento de actuar, porque si no, nos cuesta desarrollo, empleo y bienestar”, agregó.

Finalmente, Nariño subrayó que el mundo necesita una minería ética, controlada y transparente, supervisada por comunidades, universidades, gobiernos e instituciones técnicas. “El mundo necesita más minerales, pero no de cualquier manera. La minería es un seguro de estabilidad y un pilar para la vida, el desarrollo y la transición energética”, concluyó.

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