Cientos de familiares y amigos se congregaron en la explanada donde se celebró el Festival Nova, lugar de la mayor masacre dentro de la oleada de ataques...
- 02/06/2013 02:00
WASHINGTON. La semana pasada, escribí una columna en la que presentaba la Ley de Stein. Dice lo siguiente: ‘Si algo no puede continuar eternamente, se detendrá.’ Stein era Herbert Stein (1916-1999), un economista que enseñó en la Universidad de Virginia, fue presidente del Consejo de Asesores Económicos del presidente Nixon y ensayista frecuente. Me sentí cómodo al utilizar esa cita porque conocí un poco a Stein, y no sólo se ha citado la Ley Stein abundantemente, sino que también sonaba como algo que él hubiera dicho. Stein era un escritor excelente, con un sentido del humor sardónico y talento para la frase concisa.
Pero a la mañana siguiente, me llegó un mensaje electrónico de un viejo amigo —reportero de primera clase— que se preguntaba si la cita era legítima. ‘Hace un par de años, busqué la fuente de esa joya y me di por vencido’, escribió. ‘Hallé que mucha gente decía que Herb Stein había dicho eso, pero no encontré ninguna cita en las propias palabras de Stein. ¿Conoces la fuente original?’
No la conocía.
Fue una manera cortés de preguntarme: ¿Te engañaron? Un peligro de Internet es que confiere autenticidad a lo que es falso. Las citas y los hechos se repiten tan a menudo que se los acepta como genuinos, aún cuando no lo son. Si uno busca en Google ‘Ley de Stein’ instantáneamente surgen 466,.000 instancias de uso. Mezclan a otros muchos Steins con Herb, pero al menos en las primeras páginas, no aparece una referencia original para la Ley de Stein.
Hmmm. No pintaba bien.
En ese momento, recurrí a una vieja táctica del reportero: Que otro le haga a uno el trabajo.
Llamé al American Enterprise Institute, un centro de investigaciones conservador de Washington, donde Stein pasó muchos años de su vida. Si Stein era el autor de la Ley de Stein, sospeché que habría aparecido, por pri mera vez, en una publicación mensual —desde entonces discontinuada—llamada ‘The AEI Economist’, que generalmente era un ensayo de entre cuatro y ocho páginas sobre asuntos de actualidad. Lamentablemente, no habían sido digitalizados. ¿Podría alguien chequear los originales?
Ese alguien fue Rebecca Wescott, pasante que examinó toda una década de ‘AEI Economists’.
La Ley de Stein apareció en la Página Uno del número de junio de 1989, bajo el título ‘Problems and Not-problems of the American Economy’ (Problemas y no-problemas de la economía norteamericana).
La referencia fue inspirada por el déficit comercial y el déficit presupuestario de Estados Unidos, los que probablemente han durado más de lo que Stein hubiera imaginado.
De todas formas, gracias, Rebecca.
ESPECIAL PARA LA ESTRELLA