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Precios bajan, pero el alivio no llega al bolsillo: ¿deflación o corrección?
- 17/08/2026 00:00
La inflación en Panamá volvió a terreno negativo en julio. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una disminución mensual de 0.3% respecto a junio de 2026, según las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC). Con este resultado, el indicador acumula dos meses consecutivos de variación negativa, después de registrar una caída de igual magnitud en junio.
El comportamiento ocurre después de varios meses de aumentos y en un contexto de volatilidad de los precios internacionales del petróleo, vinculada a las tensiones derivadas de la guerra en Medio Oriente y al bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde transita más del 20% del petróleo y gas mundial.
En mayo, el IPC Nacional Urbano había aumentado 0.3% frente a abril. Un mes antes, en abril de 2026, la variación mensual alcanzó 1.1%, impulsada, de manera casi exclusiva, por el fuerte encarecimiento del transporte y la energía. En marzo, el incremento fue de 0.9%; en febrero, de 0.1%, y en enero, de 0.2% frente a diciembre de 2025.
En marzo, el Gobierno de Panamá implementó un programa de estabilización temporal del precio del combustible para sectores específicos y vulnerables de la economía: transporte público, transporte de carga, maquinaria agrícola y pesca artesanal. La medida buscaba evitar aumentos en pasajes y alimentos por hasta 10 meses, sujeta a la evolución de los mercados internacionales de energía.
El dato de julio abre una discusión sobre si la economía panameña está entrando en un proceso de deflación o si se trata principalmente de una corrección después del aumento de los precios de los combustibles.
El economista y financista Olmedo Estrada considera que el comportamiento del IPC debe analizarse en función de la evolución internacional del petróleo. “Lo que estamos observando con la cifra del índice de precio al consumidor no es más que, digamos, el comportamiento de la economía que, como sabemos, pues ese comportamiento depende mucho de lo que ocurra internacionalmente, sobre todo con el precio del petróleo”, afirmó.
Estrada recordó que en los últimos meses se han producido cambios importantes en el precio del petróleo, con aumentos y disminuciones que terminan reflejándose en el IPC. “Pero esto no significa que hay deflación en el país. El costo de vida sigue siendo alto, a pesar de que el índice de precios muestre que hay una baja”.
Para el economista, la disminución observada es “poco significativa” para afirmar que representa un beneficio importante para la economía.
“Sabemos perfectamente, pues, que con el precio del petróleo, toda la economía comienza a sufrir variaciones, desde los productos alimenticios, hasta el transporte, la vivienda, todo, todo se mueve en función a el costo del combustible, entiéndase el costo del petróleo”, afirmó.
Estrada explicó que cuando sube el precio del petróleo se produce un impacto en los precios de los productos que consumen los hogares. “Eso es lo que estamos observando en este momento con las cifras que nos proporciona la Contraloría a través del índice de precio al consumidor, que efectivamente hay productos de, digamos, el movimiento ha tenido el precio del combustible, que subió de una manera alarmante, ahora comienza a verse algunas disminuciones”.
Sin embargo, advirtió que la situación sigue condicionada por el conflicto internacional.
“Pero también comienzan a darse cambios porque la guerra todavía continúa y el conflicto, pues, definitivamente trae como consecuencia esta situación del precio del petróleo”.
El economista y financista Raúl Moreira plantea una lectura diferente. A su juicio, una disminución generalizada de los precios corresponde a una deflación.
“Efectivamente en economía una disminución generalizada de los precios se conoce como deflación y es lo que está ocurriendo en la actualidad cuando vemos que el IPC de julio de 2026 disminuyó un 0.3% con relación al mes de junio de este mismo año, pero cuando vemos la comparación con respecto a julio del año pasado, la disminución es del orden del 7.5%”, aseveró Moreira.
Para los consumidores, Moreira señaló que, a muy corto plazo, esto pareciera ser una buena noticia después de tantos meses de incrementos. Sin embargo, para las empresas no lo es.
“En Economía una de las razones que explican la deflación es la disminución de la oferta monetaria (como consecuencia de un alto nivel de desempleo, como el que vivimos actualmente) lo cual desestimula la demanda que conlleva a una disminución de los precios”, afirmó.
Moreira advirtió que “si este fenómeno permanece mucho tiempo en el tiempo, actúa negativamente en la propensión a invertir de las empresas, aumentando el nivel de desempleo”.
El financista David Saied consideró que habría que observar el comportamiento del IPC de marzo y abril, pero planteó que existe una explicación vinculada con los precios de los combustibles. “Es muy probable que la caída en la variación del IPC sea por la baja después del alza en los meses posteriores al inicio de la guerra vs Irán”, indicó Saied.
Saied también explicó que las características del sistema monetario panameño influyen en la ocurrencia de períodos de variación negativa. “Ahora, el arreglo monetario, sin banca central, de la economía panameña hace que la deflación sea bastante común, ocurre cada cierto tiempo, en especial cuando el desempleo está al alza o alto, como es el caso actual”, dijo.
A juicio de Saied, “la deflación liviana tiene más bien un impacto positivo”. No obstante, considera necesario observar si la tendencia se mantiene ahora que los precios de los combustibles han vuelto a repuntar. “Pero hay que ver si va a mantenerse ahora que han vuelto a repuntar los precios de los combustibles. Es posible que al final del año no cerremos en terreno negativo en cuanto a la variación del índice de precios”, planteó.
Saied recordó otros períodos de variación negativa del IPC. “Por ejemplo, el año pasado la inflación cerró en terreno negativo si mal no recuerdo una caída de 0.2%. En el 2019, también hubo inflación negativa, producto de la desaceleración de la economía. Obviamente durante la pandemia también ocurrió. De los últimos 10 años, tres años han tenido variación negativa del índice de precios al consumidor”.
Al preguntarle por qué, pese a que el IPC cayó 0.3%, el costo de vida sigue siendo caro en Panamá, Saied explicó que debe distinguirse entre la variación y el nivel de los precios:“Una cosa es la variación y otra cosa es el nivel”.
El financista señaló además que el índice de precios al consumidor no captura los precios de bienes como la vivienda. “Lo que tiende a la baja, normalmente es la ropa y los calzados”, señaló.
Saied recordó que en abril, por ejemplo, “la inflación iba creciendo arriba el 2%, lo cual para Panamá es alto”. En su opinión, el comportamiento actual responde principalmente a los combustibles. “Lo que está ocurriendo ahora es simplemente una baja producto de la caída en precios de los combustibles”.
De acuerdo con las estadísticas del INEC, las divisiones que mostraron decrecimientos en julio fueron Transporte, 1.4%; Vivienda, agua, electricidad y gas, 0.6%; Alimentos y bebidas no alcohólicas, 0.1%; y Prendas de vestir y calzado, 0.1%.
El decrecimiento en la división Transporte fue provocado por la disminución en una de sus 10 clases: “Combustibles y lubricantes para equipo de transporte personal”, con 5.0%, por la baja en el precio del diésel y la gasolina.
La división Vivienda, agua, electricidad y gas mostró variación en tres de sus nueve clases. Las mayores variaciones se reflejaron en “Electricidad”, con 2.7%, y “Gas”, con 2.2%.
La baja en la división Alimentos y bebidas no alcohólicas fue por la disminución en ocho de sus 13 clases. Las mayores variaciones se observaron en “Hortalizas, tubérculos, plátanos y legumbres”, con 1.0%, por el descenso en el precio de hortalizas frutales, frescas o refrigeradas, y tubérculos y plátanos; “Refrescos y otras bebidas no alcohólicas”, con 0.8%; y “Pescados y otros mariscos”, con 0.6%, por la baja en el precio de pescado fresco y refrigerado, así como atún y sardina.
La disminución en la división Prendas de vestir y calzado fue por el descenso en tres de sus cuatro clases. Las mayores variaciones se mostraron en “Prendas de vestir”, con 0.2%, por la baja en el precio de prendas para bebés de 0 a 2 años, prendas para hombres o niños y prendas para mujeres o niñas; y “Calzado”, con 0.1%, por el decrecimiento en el precio del calzado para mujer.
No todas las divisiones del IPC presentaron disminuciones en julio. Las que reflejaron crecimientos fueron Bebidas alcohólicas y tabaco, 0.6%; Información y comunicación, 0.3%; Salud, 0.2%; y Recreación, deporte y cultura, 0.1%.
La división Bebidas alcohólicas y tabaco mostró incremento en sus tres clases. La mayor variación se registró en “Destilados, licores y vinos”, con 1.7%.
El alza en la división Información y comunicación fue por el crecimiento en cinco de sus nueve clases. Las mayores variaciones se registraron en “Medios de grabación”, con 1.1%; “Servicios de comunicaciones móviles”, con 0.8%; y “Equipo de telefonía móvil”, con 0.6%.
El incremento en la división Salud fue por el aumento en dos de sus ocho clases. La mayor variación se presentó en “Medicamentos”, con 0.5%, por el alza en el precio de medicamentos y preparaciones farmacéuticas.
La división Recreación, deporte y cultura reflejó aumento en tres de sus 11 clases. La mayor variación se observó en “Servicios prestados por cines, teatros y salas de conciertos”, con 1.3%.
Las divisiones Servicios educativos y Seguros y servicios financieros no mostraron variación.
Las divisiones Cuidado personal, protección social y bienes y servicios diversos; Servicios de restaurantes y alojamientos; y Muebles, equipo doméstico y mantenimiento rutinario del hogar presentaron un leve aumento.
La caída mensual de 0.3% registrada por el IPC Nacional Urbano en julio se produjo después de una reducción de igual magnitud en junio y estuvo acompañada por una disminución de 1.4% en Transporte, división en la que los combustibles y lubricantes para equipo de transporte personal bajaron 5.0%.
Las cifras muestran, además, que el descenso no fue generalizado. Mientras cuatro divisiones registraron decrecimientos, otras cuatro aumentaron y dos no mostraron variación.
Los economistas consultados coinciden en señalar el peso del comportamiento de los combustibles en la evolución reciente del IPC, pero difieren en la interpretación del fenómeno.
Estrada sostiene que la caída no significa que Panamá esté en deflación y advierte que el costo de vida continúa alto. Moreira considera que una disminución generalizada de los precios constituye deflación y advierte sobre sus posibles efectos si se prolonga. Saied considera probable que la reducción responda a una caída posterior al aumento de los precios registrado después del inicio de la guerra con Irán y plantea que será necesario observar el comportamiento de los combustibles.
El dato de julio, por sí solo, muestra una reducción mensual del IPC. La discusión entre los economistas está en determinar si se trata de una corrección temporal de los precios o de un fenómeno deflacionario que pueda mantenerse en el tiempo.