Las cifras forman parte de las proyecciones de la cartera agropecuaria del Banco Nacional de Panamá, donde existen unos 5,400 productores activos. El banco...
- 13/09/2021 00:00
El 31 de octubre próximo vence el plazo para que las empresas del sector terciario reactiven las contrataciones que mantenían suspendidas como consecuencia de la emergencia sanitaria de la covid-19. Y, todo apunta a que la conclusión de la política creada para preservar los empleos incrementará el desempleo por encima del 20%.
En caso de que los trabajadores no sean reactivados debe proceder la terminación de la relación de trabajo.
De acuerdo a la Ley 201, el empleador deberá cancelar las prestaciones con el mejor o el promedio de los seis mejores salarios antes de la pandemia, es decir, con lo devengado entre septiembre 2019 y febrero 2020. Y, podrá, en ocho pagos máximo, cancelar las prestaciones siempre y cuando éstas no sean menores que el salario base del colaborador, explicó Luis Eduardo Valle, asesor laboral y columnista de La Estrella de Panamá.
“Pusieron a las empresas en una situación difícil, que implicaba aguantar y no despedir a nadie porque esto se iba arreglar, pero eso no va pasar”, agregó Valle.
De acuerdo a las estadísticas del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel), del 20 de marzo de 2020 al 12 de julio de 2021, 174,817 de los 284,209 contratos suspendidos habían sido reactivados. Lo que quiere decir que unos 109 mil trabajadores con contratos suspendidos no han regresado a sus puestos de trabajo, de los cuales un 80% pertenece al sector terciario.
Con la llegada de la pandemia, el desempleo pasó de 7.5% a 18.5%. Pero, se estima que para finales del año 2021, el desempleo estará por encima del 20%. “Todos los contratos suspendidos pasarán a ser desempleados”, concretó Valle.
Los pronósticos son más negativos considerando que en enero del próximo año debe empezar a regir un nuevo salario mínimo en el país, lo que incrementará el costo operativo de las empresas.
“En enero van a ver otro 'pocotón' de personas que no van a poder seguir trabajando porque las empresas no van a tener como pagarles. Y, se van quedar con una persona para que trabaje por dos”, concluyó Valle.
Nelva Reyes, educadora y miembro de la Central General Autónoma de Trabajadores (CGAT), estima que habrá más de 1 millón de panameños y panameñas con muchas dificultades para subsistir si a los desempleados sumamos los trabajadores informales.
Para enfrentar la pandemia de la covid-19, el país adoptó la política más severa de restricción de movilidad, la cuarenta total, que obligó a muchas empresas a cerrar temporalmente y pagó el costo socioeconómico más alto, entre ello, la cuarta peor contracción económica en el mundo, la pérdida de 15% de su fuerza laboral. A pesar de un importante aumento en la planilla estatal, el sector privado perdió 37% de sus empleos formales, los ingresos de la Caja de Seguro Social (CSS) se redujeron en 40% y el consumo cayó en $600 millones mensuales, explicó René Quevedo, consultor laboral.
La contracción económica afectó los estratos socioeconómicos humildes, toda vez que cuatro de cada cinco trabajadores perdió su fuente de ingreso que eran salarios inferiores a los $750 mensuales.
De los 873,750 trabajadores que pertenecían al sector privado pre-pandemia 37% (327,340) perdió su empleo, 30% (262,381) lo mantuvo y 33% (284,209) fue suspendido. De éstos, 18% (157,106) fue suspendido y luego reactivado, 12% (104,624) mantiene su contrato suspendido y 3% (22,479) fue reactivado y posteriormente desvinculado, aseguró Quevedo.
Un informe del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), publicado en enero de 2021, reveló que en el 2020, México, con 55.5 millones de empleos, perdió 647,710. Panamá, con 4.4 millones de habitantes y 1.6 millones de empleos perdió aproximadamente 327 mil.