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- 06/12/2008 01:00
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Los efectos de la crisis económica se sentirán en América Central en el primer semestre de 2009, pero en esta ocasión los países de la región estarán preparados.
Así quedó establecido en la cumbre de mandatarios del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) realizada ayer en San Pedro Sula, Honduras, donde se anunciaron algunas medidas para paliar las secuelas en la región.
Luego de dos horas de discusiones, los líderes centroamericanos y los observadores internacionales coincidieron en la necesidad de crear un fondo común financiero que tenga como prioridad la inversión en infraestructuras viales. El monto superará los mil millones de dólares.
Los participantes en la cumbre también se comprometieron a impulsar la seguridad alimentaria en toda la región, el fortalecimiento de las pequeñas y medianas empresas y el apoyo a los sectores productivos por medio de inversiones económicas y aranceles más competitivos.
En medio del desarrollo de la agenda, el embajador de Brasil en Nicaragua, Brian Michael F. Neele anunció que su país se adherirá al Banco Centroamericano de Integración Económica, para proporcionar nuevas fuentes de financiamiento a los proyectos comunes de desarrollo económico y social de la región. El gobierno brasileño anunció su disposición de incrementar las importaciones de productos centroamericanos.
La cumbre empezó con tres horas de retraso debido a las lluvias y la protesta del grupo Visitación Padilla en contra del presidente nicaragüense Daniel Ortega en las inmediaciones del Club Árabe-Hondureño —sede del evento—.
La cumbre inició con el informe de gestión del secretario del SICA, Aníbal Quiñones. Posteriormente, los líderes centroamericanos detallaron las bases de la nueva arquitectura financiera del organismo para enfrentar la crisis económica.
En primera instancia acordaron mantener la prudencia en los bancos centrales, a fin de preservar la estabilidad de las economías centroamericanas; resguardar los sistemas financieros por medio de políticas coherentes que involucren a la región como bloque y el mantenimiento en las líneas de crédito. Finalmente anunciaron que reforzarán la coordinación de las entidades financieras regionales para reducir los riesgos económicos. En este punto pidieron el apoyo de los países observadores del SICA.
Los líderes centroamericanos se mostraron complacidos porque el comercio intrarregional alcanzó los $5,259 millones en 2007 y este año llegará los $6 mil 400 millones.