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18 de Sep de 2020

América

Las consecuencias del ‘Sí’ ecuatoriano

ANÁLISIS. Con más del 98% de los votos escrutados, el contundente triunfo del Sí en Ecuador —y la consecuente aprobación de una nueva C...

ANÁLISIS. Con más del 98% de los votos escrutados, el contundente triunfo del Sí en Ecuador —y la consecuente aprobación de una nueva Constitución— supone la edición ecuatoriana de una novela que se está viviendo a lo largo y ancho del continente americano. Sin embargo, con más del 64% de los votos a favor del “Sí”, y habiendo vencido en casi todas las provincias (el “No” mantiene una leve ventaja en Guayaquil), Correa ha logrado una victoria que supera las logradas por sus aliados Daniel Ortega (quien llegó a la presidencia de Nicaragua con solo un 38% de los votos), Hugo Chávez (quien perdió por un 1% en el referendo constitucional de diciembre) y Evo Morales (quien, si bien obtuvo un 67% de respaldo en el referendo, perdió en  2 de los 9 departamentos, los mismos que se le han levantado).

El secreto de la victoria de Correa puede encontrarse en la Constitución que le ha ofrecido al pueblo ecuatoriano. La carta magna de Correa no contempla nacionalizaciones ni medidas muy radicales. Sus contrincantes no le han podido acusar (como en Venezuela) de querer perpetuarse eternamente en el poder o de querer ‘socializar’ a las FFAA o a la economía y tampoco (como en Bolivia) pueden azuzar un fuerte autonomismo regional (pues habrían perdido en Guayas, donde, además, nunca se han atrevido a buscar un grado de poder regional como lo ha hecho Santa Cruz). La oposición ecuatoriana, con la única esperanza de la victoria en Guayaquil, tendrá que aceptar la derrota y colaborar con los planes de Correa.

En el panorama suramericano, el triunfo de Correa va a ser un arma a utilizar por Chávez y Evo, el primero para ganar las elecciones regionales en noviembre y el segundo para lograr la aprobación de su propia Carta Magna, toda vez que logre finalizar el conflicto interno que vive su país. Por otro lado, el referendo servirá para alentar a las facciones izquierdistas de países como Colombia y Perú, los únicos en los que aún encontramos gobiernos de derecha.

Ampliando el espectro, el triunfo del “Sí” en Ecuador no es precisamente una buena noticia para los republicanos en EEUU. Rafael Correa le ha entregado a los demócratas en bandeja de plata la enésima confirmación de que la política exterior republicana de ignorar a los países cuyos gobiernos no estuvieran alineados con Washington tiene cada vez menos sentido en un continente en el que lo que alguna vez fue considerado el “patio trasero” de EEUU ahora brilla con luz propia. Ecuador ha sido solo el último en demostrarlo.