25 de Feb de 2020

América

La Constitución de la esperanza

QUITO. Los resultados del pasado referéndum reflejan la gran expectativa de cambio que tiene la mayoría de ecuatorianos, ratificada en ...

QUITO. Los resultados del pasado referéndum reflejan la gran expectativa de cambio que tiene la mayoría de ecuatorianos, ratificada en los cuatro últimos procesos electorales. La gente votó por una democracia más participativa. La Constitución recoge una serie de aspectos progresistas que permitirán superar las injusticias e inequidades que se venían dando constantemente en Ecuador, como los siguientes: “el régimen del buen vivir” (sumak kawsay), los derechos de la naturaleza, la plurinacionalidad y los derechos colectivos, el derecho humano al agua, la soberanía alimentaria y los derechos de la comunicación.

Son significativos los artículos de la Constitución relativos a la soberanía y la prohibición de bases militares extranjeras. La nueva Constitución, asimismo, tiene un capítulo sobre el sistema económico que prioriza la producción nacional.

OTRO ENFOQUE AL DESARROLLO

En la Constitución se recupera el rol del Estado en la planificación del desarrollo y en áreas como salud, educación, vivienda, provisión de agua, entre otros. El Estado mantendrá el control del sector financiero y monetario, y desarrollará políticas para evitar la concentración de los factores de producción. Con la nueva Constitución se reconocen como sectores estratégicos la energía en todas sus formas, las telecomunicaciones, los recursos naturales no renovables, el transporte, la biodiversidad, el espectro radioeléctrico y el agua. El Estado se reserva el derecho de administrar estos sectores.

CERO MILITARIZACIÓN EXTRANJERA

Otro elemento positivo es la defensa de la soberanía nacional que se expresa en dar por terminado el convenio con Estados Unidos que permitió a este último instalar una base militar “para la lucha contra el narcotráfico” en la ciudad de Manta. Los militares estadounidenses se irán del Ecuador el próximo año.

PARTICIPACIÓN DE LA CIUDADANÍA

Centenares de organizaciones concurrieron a la Asamblea a presentar sus propuestas (3.500 en total) en tanto que se organizaron decenas de foros. Estas demandas ciudadanas fueron incorporadas en los 444 artículos que conforman la Constitución. Fue un proceso participativo que también tuvo contradicciones, precisamente por las diferentes posiciones de los partidos políticos.

Los que se jugaron por el “NO” fueron los que no querían perder sus privilegios y mantener las políticas neoliberales. Según el sociólogo Mario Unda, los perdedores son la derecha, los grandes medios de información que hicieron una abierta campaña por el “NO” y la jerarquía de la Iglesia que encabezó la oposición diciendo que la nueva Constitución es abortista y promueve el matrimonio homosexual.

Con este referéndum ha terminado una etapa que se inició con la segunda vuelta electoral del 2006. Ahora se abre un nuevo período. Se prevé que en enero o febrero del próximo año se lleven a cabo nuevos comicios, a los que seguramente acudirá Correa. Este será un momento de intensas luchas en la que se va a definir el carácter a futuro del gobierno.