25 de Feb de 2020

América

Obama y su éxito tecnológico

PANAMÁ. Se podría decir que el éxito de Barack Obama —a falta de 15 días para las elecciones— reside en una combinación de importantes ...

PANAMÁ. Se podría decir que el éxito de Barack Obama —a falta de 15 días para las elecciones— reside en una combinación de importantes factores: la indignación de la población por la guerra de Irak, un cambio generacional en algunas comunidades y Estados claves, el extraordinario carisma del candidato, y una crisis financiera que ha permitido al senador demócrata mostrar sus mejores cartas. Pero, probablemente ninguno sea más importante que la aparición de un personaje político tan refrescante como Obama justo en el momento en el que las redes sociales Web 2. 0 han madurado al punto de convertirse en una herramienta política viable. Gracias a su campaña electrónica, Obama ha conseguido cantidades de dinero que echan por tierra cualquier récord previamente establecido. Mediante el uso de redes sociales como Facebook o Myspace, ha conseguido levantar el entusiasmo de una apática juventud harta del sistema político norteamericano.

CAMPAÑA HISTÓRICA

Cuando iniciaron las campañas, algunos analistas “audaces” se atrevieron a pronosticar que esta sería la primera vez que la suma del dinero recaudado por ambas campañas sobrepasaría por primera vez el billón de dólares. Habiendo logrado que casi la mitad de sus fondos sean donaciones online de menos de $200, se espera que para el final del período electoral la candidatura Obama-Biden sea la primera en la Historia en recolectar más de un billón de dólares por sí sola, lo que equivale a 12 veces lo que John Kerry logró conseguir en 2004 y tres veces el récord de 367 millones recaudados por George W. Bush ese mismo año.

Internet y más

Si David Axelrod es considerado el cerebro detrás de la campaña demócrata al completo, el sofisticado entramado tecnológico que está revolucionando la manera de hacer política tiene detrás a Joe Rospars, director de Nuevos Medios de la campaña demócrata.

“Todas las noches estamos sincronizando datos en MyBO (My Barack Obama, la red social de la campaña). Enseguida podemos saber, por ejemplo, quién se acaba de registrar”, explicó Rospars a la revista The Nation. De esta manera, la campaña combina las acciones virtuales con la organización en el campo. “El 50% de los e-mails que enviamos son relativos a asuntos específicos de cada Estado, como actividades o reclutamiento de voluntarios”. Cada vez que alguien interactúa con la campaña, asegura Rospar, los analistas “crean nuevas capas” para “atacar” a esa persona basándose en su región, preferencias, gustos, etc.

Pero, lejos de terminar allí, la campaña también ha incursionado en el mundo de la telefonía celular. El 28 de septiembre lanzaron una aplicación para el popular iPhone. La aplicación —diseñada para hacer campaña telefónica o vía SMS— contiene utilidades que permiten sortear los contactos por importancia o por estado. Scott Goodstein, el “gurú” detrás de Obama Mobile (el portal de telefonía móvil de la campaña), anticipa que la aplicación “generará miles de contactos adicionales”. Una semana después, la aplicación ya se encontraba en el segundo lugar de las descargas en iTunes.

Nada volverá a ser igual

Barack Obama tiene todo a su favor para convertirse en el próximo presidente de EEUU. Su elección va a ser histórica por muchos aspectos. Uno de ellos va a ser el aspecto tecnológico: gane o pierda, la campaña Obama-Biden 2008 ya ha cambiado la política para siempre. Por supuesto, esta revolución tecnológica tendrá que ser asimilada, a su vez, por el partido republicano. Irónicamente, la primera campaña presidencial de John McCain (derrotada en las primarias de 2000 por George W. Bush) fue pionera en recaudar fondos por internet. Dicho eso, esperen para 2012 una gran plataforma tecnológica del lado republicano.

Pero no todos lo ven tan bien. A muchas personas les asustan los niveles de dinero, organización e infraestructura a los que ha llegado la campaña de Barack Obama. El columnista Bob Ostertag escribía en el Huffington Post que a pesar de no saber a ciencia cierta cuál iba a ser el impacto de esto a la larga, creía que “una vez que todos adopten las nuevas tecnologías los problemas de siempre volverán a salir, con dinámicas un poco diferentes, pero a una escala mucho mayor”. Ostertag probablemente tenga razón, pero eso de ninguna manera puede quitarle mérito al único candidato que supo ver el futuro de la política y traerlo al presente. Su éxito sin precedentes habla por sí solo.