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05 de Apr de 2020

América

¿Quién ganará en Venezuela?

Ojalá pudiéramos preguntarle al pulpo ‘Paul’, predijo los resultados de los partidos de la Copa del Mundo, quién ganará las cruciales el...

Ojalá pudiéramos preguntarle al pulpo ‘Paul’, predijo los resultados de los partidos de la Copa del Mundo, quién ganará las cruciales elecciones legislativas del 26 de septiembre en Venezuela: las encuestas están tan parejas que hace falta un oráculo para pronosticar el vencedor.

El presidente narcisista-leninista Hugo Chávez podría tener mucho que perder en los comicios: tras controlar todos los poderes del Estado en forma casi absoluta en los últimos años, una derrota electoral en septiembre lo obligaría a convivir con un bloque de oposición de gran visibilidad en la Asamblea Nacional. Eso, a su vez, complicaría su campaña para las presidenciales del 2012.

Según una nueva encuesta nacional de la empresa Hinterlaces, si las parlamentarias se celebraran hoy, el 28% de los venezolanos votarían por candidatos de la oposición, el 27% por candidatos respaldados por Chávez, el 22% por independientes y el resto está indeciso.

La misma encuesta revela que, debido a la crisis económica y la enorme corrupción gubernamental, hay un creciente descontento popular con la figura de Chávez. El índice de aprobación del presidente ha caído del 52% de la población en el 2008 al 41% actualmente.

La economía venezolana se contraerá alrededor de un 3% este año - el peor desempeño en Latinoamérica después de Haití - y la inflación del país rondará el 30%, el índice más alto de la región, según previsiones del Banco Mundial y economistas independientes.

Y el voto chavista ‘duro’ está bastante por debajo de los niveles de aprobación. Ante la pregunta de si Chávez debería entregar el poder en el 2012, o seguir en la presidencia hasta el 2020, sólo el 24% se mostró a favor de la segunda opción.

‘Si las elecciones fueran hoy, las fuerzas del chavismo y la oposición estarían muy parejas’, me dijo Oscar Schemel, director de Hinterlaces, desde Caracas. ‘La oposición todavía tiene dificultades en conectarse con la población, pero el descontento, la desesperanza, el malestar y la percepción de que el Presidente está abusando de su poder es muy fuerte, y eso debería favorecer a la oposición’.

Otra encuesta reciente realizada por la empresa Datanalisis coincide en que las fuerzas pro gubernamentales y las de oposición están prácticamente empatadas.

¿Pero un empate en las encuestas ahora no favorece a Chávez?, le pregunté al director de Datanalisis, Luis Vicente León. En elecciones pasadas, Chávez siempre aumentó el gasto público, se adueñó de los espacios de televisión, y dedicó enormes recursos públicos para su campaña poco antes de la votación.

‘Eso lo ha hecho en el pasado, pero esta campaña es distinta’, dijo León. ‘Ahora no puede aumentar tanto el gasto público porque hay escasez de productos, y no puede generar la capacidad de oferta. Sería desastroso para él, porque se dispararía todavía más la inflación’.

Durante las últimas semanas, Chávez ha nacionalizado empresas y haciendas, culpando a los empresarios de la inflación galopante y la escasez de productos. Su estrategia es aumentar la polarización social, tanto para consolidar sus bases como para tener nuevas excusas que le permitan reprimir los medios independientes, como Globovisión.

Pero eso también tiene un costo político, dicen los encuestadores. La mayoría de los venezolanos se está cansando del discurso agresivo y victimizante, y ansían un clima político más pacífico, revelan las encuestas.

Mi opinión: Es probable que Chávez consiga ganar una mayoría en la Asamblea, porque las leyes electorales han sido redactadas de tal manera que la oposición necesitaría más del 55% de los votos para ganar por lo menos el 50% de las bancas en el Congreso.

Las leyes electorales chavistas conceden una desproporcionada representación en el Congreso a los estados que votan por Chávez.

Sin embargo, si la oposición consigue más de la mitad de los votos, aunque no logre una mayoría parlamentaria, sería un triunfo simbólico de las fuerzas antichavistas, y alentaría a la oposición a unirse para derrotar al Presidente en el 2012.