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03 de Jul de 2022

América

Un mes bajo tierra

COPIAPÓ, CHILE. Los 33 mineros atrapados en una mina de cobre en Chile cumplen hoy un mes de estar sepultados a 700 metros de profundida...

COPIAPÓ, CHILE. Los 33 mineros atrapados en una mina de cobre en Chile cumplen hoy un mes de estar sepultados a 700 metros de profundidad, siendo esta una larga noche que ha puesto al límite las condiciones de supervivencia humana y un operativo de rescate sin precedentes que centra la atención mundial.

Los mineros quedaron sepultados tras un derrumbe que obstruyó el acceso a la mina San José la tarde del 5 de agosto y al cabo de un mes, el grupo sigue luchando por sobrevivir en las profundidades del yacimiento, donde arrecia la humedad y calor extremo, en una penumbra que se extenderá por tres o cuatro meses más, el tiempo que durará su rescate, reseñó AFP.

En un mes su historia ha pasado por momentos emotivos extremos: desde la desolación y desesperanza de los primeros 17 días en que no se supo nada de ellos, hasta un desborde de alegría nacional el domingo 22 de agosto, cuando se confirmó que todos estaban con vida.

Conectados a la superficie por pequeños ductos por donde hoy se les envían alimentos, medicamentos, agua y elementos de entretención, han dialogado directamente con el presidente Piñera y con sus familiares, con quienes hablaron ayer por primera vez a través de un circuito cerrado de TV y además fueron especialmente saludados por el papa Benedicto XVI desde Italia.

Por su parte, ayer cuatro uruguayos que en 1972 sobrevivieron más de dos meses en terribles condiciones en los Andes, cuando un avión se estrelló con 45 pasajeros, llegaron a la mina San José para darle ‘esperanza’ a los mineros.

‘Venimos por la necesidad de devolverle al pueblo chileno todo lo que nos dieron’, dijo José Luis Inciarte, que llegó a San José junto a Gustavo Zerbino, Pedro Algorta y Moncho Sabella. ‘La cordillera está florecida (por la breve lluvia que cayó estos días) y eso es muy buen augurio’, agregó.

Inciarte comentó que la experiencia vivida por ellos fue ‘totalmente diferente’ a la de los mineros atrapados, pero que los une una cosa: ‘Esta gente está descubriendo la alegría de estar vivos, y de las ganas de sobrevivir’. La experiencia de los uruguayos —que generó varios libros y filmes, entre ellos Viven— volvió a ser recordada ante la odisea de los mineros.