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21 de Jan de 2020

América

El sistema penitenciario hondureño es un caos

TEGUCIGALPA. Los reos que permanecen internos en la Penitenciaría Nacional son una bomba de tiempo, pero las debilidades que presenta la...

TEGUCIGALPA. Los reos que permanecen internos en la Penitenciaría Nacional son una bomba de tiempo, pero las debilidades que presenta la Policía Penitenciaria de Honduras parecen ser la mecha que está a punto de activarla.

El alto porcentaje de hacinamiento en las cárceles (por encima del estándar mundial de 120% planteado por la ONU), el poco o nulo proceso de rehabilitación y reinserción de los internos, la escasa motivación en el personal y la corrupción podrían llenar la lista de deficiencias que abaten al sistema penitenciario.

Pero a esto hay que sumar las serias debilidades que enfrenta el personal encargado de dar resguardo a los hombres que permanecen en el principal centro carcelario del país.

‘Estamos de acuerdo con el ministro (de Seguridad, Óscar Álvarez) en que el sistema penitenciario está colapsado’, dijo José Danilo Orellana, director de Centros Penales de la Policía Nacional.

LAS CARENCIAS

La falta de recursos incide en la no construcción de centros, evita brindar mejores condiciones para los policías penitenciarios y mejorar el equipamiento en materia de seguridad. Un policía penitenciario devenga unos 6 mil lempiras, pero para llegar a formar parte de esas filas debe recibir adiestramiento en al menos 30 materias indispensables, a las que dedica unas 800 horas de estudio.

Este plan es una nueva combinación del programa de entrenamiento de la Escuela de Nuevo México, de Estados Unidos, y del Instituto Penitenciario de Colombia.

Para resguardar a los 12 mil 500 internos hay unos 740 elementos penitenciarios, es decir que hay una persona por cada 17 reos. De esos 740, unos 700 son de la escala básica, 27 oficiales y 13 personal auxiliar.

Los estándares mundiales, detalló el director de Centros Penales, señalan que debe haber un policía por cada seis privados de libertad.

Eso significa que en Honduras casi se triplica el estándar mundial. El elevado número de reos por cada policía obliga a los agentes incluso a trabajar doble horario. ‘Pero el ministro ya nos aprobó el primer contingente de 150 hombres y en junio otros cien hombres se sumarán a nosotros’, dijo Orellana. A pesar de todo, apuntó Orellana, se ha avanzado y el año anterior se redujeron las muertes violentas y naturales en un 67%, y disminuyeron las evasiones y aumentaron los operativos, con unos 800 en doce meses.

LA POLICÍA PENITENCIARIA

El director de Centros Penales destacó que se están realizando acciones para mejorar la situación de las cárceles.

En primer lugar se capacita y se depura el personal, se buscan inversiones público-privadas para la construcción de centros penales y se hacen estrategias con países amigos para generar un sistema penitenciario acorde a la realidad.

En Estados Unidos se adiestran 75 personas en tareas de policías penitenciarios, traslado de internos y derecho penitenciario.

También se entrenará un grupo de policías para que trabaje con perros para la detección de sustancias no permitidas en los centros penitenciarios.

La Escuela Penitenciaria es un proyecto que ya egresó los primeros 150 elementos el año anterior y para este año hay 130 elementos que podrían terminar el curso.

El incremento en las exigencias para ser policía penitenciario se ve reflejado en los requisitos que solicitan las autoridades.

Antes se pedía un nivel educativo de escolaridad básica, o sea que solo se debía haber cursado el sexto grado de educación primaria. Hoy, la exigencia es al menos tener una profesión secundaria.

Las tareas de depuración también son parte del proyecto de mejoramiento.

Los bajos salarios y el convivir con los delincuentes a diario exponen a los policías penitenciarios a cometer ilícitos. Han sido separados cerca de una docena de policías penitenciarios.

Peligro en los centros. En la Penitenciaría Marco Aurelio Soto, en San Pedro Sula, hay un hacinamiento del 160% y en Puerto Cortés es del 170%.

La ONU sostiene que los márgenes aceptables son 120%, más arriba de ese número se considera una situación ‘peligrosa’.

Actualmente solo en la penitenciaría Marco Aurelio Soto se hacen trabajos de ampliación.

CONVENIO

La Policía pretende usar la ley de Asociación Público-Privada (APP) para gestionar convenios con empresas extranjeras para que construyan varios centros penitenciarios.

En San Pedro Sula se debe construir uno en Río Nance y otro en La Ceiba, donde se quitará el que está en el barrio Inglés (con 300 presos), y hacer uno solo en El Porvenir (donde hay 400), que tenga capacidad para mil 500 privados de libertad.

En Santa Bárbara y Comayagua también se deben edificar dos centros penales, para mil 500 reos cada uno.

Para construir unos nueve centros penales, algo que urge, se necesitan 850 millones de lempiras ($44 millones).

Estas instalaciones deben poseer talleres, escuelas, canchas deportivas y un pequeño hospital; son como pequeñas ciudades.