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24 de Jan de 2021

América

Obama entiende a los ‘indignados’

EEUU. El presidente Barack Obama dijo, en su primera alusión a las protestas organizadas bajo el emblema de Ocupa Wall Street, que ese m...

EEUU. El presidente Barack Obama dijo, en su primera alusión a las protestas organizadas bajo el emblema de Ocupa Wall Street, que ese movimiento ‘refleja la frustración’ del pueblo norteamericano por la peor crisis económica desde la Gran Depresión. Con esta declaración, el fenómeno que empezó como una expresión marginal y que nunca ha generado movilizaciones significativas, entra en el centro del debate político en Estados Unidos en un momento histórico en que la confusión ideológica y la decepción con el sistema prenden aquí como lo han hecho en otras partes del mundo.

FRUSTRACIÓN

Las personas que respaldan Ocupa Wall Street ‘dan voz a una frustración de más amplio espectro sobre el funcionamiento de nuestro sistema financiero’, dijo el presidente en una conferencia de prensa. Obama no profundizó más sobre el alcance político o las consecuencias de ese movimiento, pero el vicepresidente, Joe Biden, en una entrevista, precisó que las protestas iniciadas en las calles de Nueva York ‘tienen mucho en común con el Tea Party’.

Ambos movimientos nacen de las quejas populares por los orígenes y los efectos de la crisis económica, y aunque uno está apoyado por la izquierda y otro por la derecha, los dos dicen hablar por los ciudadanos sencillos que no se sienten adecuadamente representados en las actuales instituciones democráticas. Ocupa Wall Street pide atención para "el 99% de los norteamericanos a los que no escucha"; el Tea Party reclama ‘devolver el poder al pueblo’.

Ocupa Wall Street denuncia la codicia e inmoralidad de los banqueros. El Tea Party, como recordó ayer Biden, nació en 2009 como protesta por el plan de rescate del sistema bancario, que costó más de $700,000 millones.

CRISIS

La persistencia de la crisis que empezó en 2008 y sigue provocando hoy una raquítico crecimiento económico y un desempleo del 9% es una razón muy justificada para cualquier aventura política. El Tea Party lo fue en sus inicios: una cándida protesta de jubilados y amas de casa que creían necesario defender valores perdidos —en ese caso valores religiosos y tradicionales— en el afán pecaminoso por el dinero. Pero pronto se convirtió en un excelente instrumento de movilizar el voto de derechas contra Barack Obama, a lo que ayudó la extensa cobertura de la cadena Fox News. Ocupa Wall Street era también hasta el miércoles una manifestación espontánea de queja, igualmente interesada en la defensa de valores perdidos —en ese caso viejas aspiraciones hippies de solidaridad y humanidad— y que en su propia marginalidad encerraba su pureza.