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30 de Nov de 2020

América

Kirchner redefinió futuro y enemigos

ARGENTINA. Con el dolor marcado en el luto del vestido, contenida por los cantos interminables de la militancia juvenil y el peso de una...

ARGENTINA. Con el dolor marcado en el luto del vestido, contenida por los cantos interminables de la militancia juvenil y el peso de una economía que ya no baila al ritmo de un mundo colaborador, Cristina Fernández de Kirchner asumió el sábado el tercer periodo del ciclo kirchnerista en Argentina.

Lo hizo con la apelación constante a ‘Él’, fórmula mayéstica con la que reemplaza a Néstor Kirchner. Y con el poder de la victoria imponente de las urnas.

A ‘Él’ le prometió cumplir el juramento con el que asumió como Presidenta y le dedicó los éxitos del ‘modelo’ —‘desde el 2003, la Argentina cambió’—. Y a ‘Él’, reforzando el relato heroico, recurrió para nombrar las deudas y lo que viene: ‘También estamos en un nuevo mundo, implica mayores desafíos y mayores decisiones’.

Por las cuestiones del mundo, una crisis sin precedentes, es que Cristina, dice, se ve obligada a intervenir más. Y a marcar con lápiz fino en el mapa político quiénes son los aliados y los adversarios. ‘Ellos’ y ‘nosotros’, dijo. No hubo sorpresas, pero sí distancias con el 2003: los sindicatos, un bastión poderoso en el justicialismo, ya no serán la carne en la uña del poder K.

Los otros no cambiaron: las corporaciones. Pero esta vez los bancos estuvieron primero en la mira del disparo verbal. A ellos, y otros, advirtió: ‘Debimos soportar cinco años de corridas cambiarias que las corporaciones hicieron. Que se den por notificados: no soy la Presidenta de las corporaciones sino de los 40 millones de argentinos’. La mitad está de acuerdo con ella.