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16 de Apr de 2021

América

Un legado que complica el futuro

H ugo Chávez podrá haber muerto, pero su legado de nacionalismo económico y autoritarismo político perdurarán en Venezuela por muchos años.

H ugo Chávez podrá haber muerto, pero su legado de nacionalismo económico y autoritarismo político perdurarán en Venezuela por muchos años.

Es difícil determinar aún la magnitud de los daños. Venezuela, que fue una de las pocas democracias en una región plagada de dictaduras militares, ahora se encuentra en el sótano de los principales indicadores latinoamericanos sobre calidad institucional y libertades políticas y civiles. Irónicamente, Chávez utilizó elecciones, plebiscitos y tecnicismos legales para destruir instituciones democráticas vitales, como la separación de poderes. El modelo luego sería replicado en Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Chávez lo llamó ‘Socialismo del Siglo XXI’, aunque sus principales características -liderazgo mesiánico, control estatal de industrias clave y represión política- se asemejan más al fascismo.

El tejido social requerirá de años para recuperarse. De acuerdo a Transparencia Internacional, es la nación más corrupta de América Latina. También una de las más violentas: 73 homicidios por cada 100.000 habitantes.

La situación podría empeorar más. El gobierno ha armado y entrenado a por lo menos 25.000 milicianos cuyo objetivo último es ‘defender la revolución’. Ninguno de los potenciales sucesores de Chávez, empezando por el vicepresidente Nicolás Maduro, parece contar con la lealtad absoluta de chavistas fanáticos. El odio y desconfianza que dividió a la sociedad entre seguidores y opositores de Chávez permanecerá mucho más.

La economía venezolana es una de las principales víctimas de Chávez. El último informe anual de Libertad Económica en el Mundo publicado por el Fraser Institute la ubica como la menos libre de las 144 economías analizadas. El país sufre de escasez crónica de electricidad y productos básicos. La inflación está entre las más altas del mundo. La infraestructura cae a pedazos luego de años de abandono, y su capacidad industrial y agrícola ha sido diezmada tras expropiaciones y nacionalizaciones. El país importa el 70% de sus alimentos y el petróleo constituye un 95% de lo que recauda en exportaciones. El bolívar fue devaluado en un 32% hace unas semanas luego que una vorágine de gasto público antes de la elección presidencial de octubre dejara un enorme déficit fiscal del 8,5% del PIB. Y puede que eso no sea suficiente: el dólar se cotiza en el mercado negro a más de tres veces el valor del nuevo tipo de cambio oficial. Es decir, una devaluación todavía más significativa se ve venir.

Chávez no habría podido implementar su agenda populista si no hubiera sido por el petróleo, cuyos ingresos algunos estiman en $980.000 millones durante sus 14 años de gobierno. Alrededor de un tercio se gastó en programas sociales. El resto fue dilapidado en dudosas inversiones o se destinó a inflar las cuentas bancarias de una nueva clase privilegiada cuyos miembros ahora son conocidos como los ‘boligarcas’ debido a la espectacular manera en que han prosperado gracias a la denominada revolución bolivariana. Decenas de miles de millones de dólares también fueron utilizados para impulsar sus ambiciones regionales, financiando partidos políticos, gobiernos e incluso guerrillas.

Los estados cliente de Venezuela sufrirán en diferente grado la partida de Chávez. Sin su masivo subsidio petrolero y otros regalos, la economía de Cuba podría hacer implosión. Ya que esto puede poner en riesgo la continuidad de la dictadura de los Castro, el gobierno de La Habana está jugando un papel decisivo en decidir quién reemplazará a Chávez y cómo se llevará a cabo la sucesión. Otros aliados regionales como Argentina, Nicaragua, Ecuador y Bolivia podrían también enfrentar recortes en asistencia económica. El populismo de izquierda en América Latina se verá amenazado por la ausencia de la billetera y el carisma de Chávez.

En el recuento final, la historia recordará a Hugo Chávez como un caudillo autoritario cuyas políticas retrocedieron el desarrollo y las instituciones venezolanas por décadas. Mientras más rápido Venezuela y América Latina pasen la página, mejor.

ANALISTA CATO INSTITUTE