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11 de Apr de 2021

América

Tiroteos en Estados Unidos

H ace más de una década, saliendo junto a unos amigos de un restaurante situado a las afueras de Austin (Texas), nos ofrecieron unos bol...

H ace más de una década, saliendo junto a unos amigos de un restaurante situado a las afueras de Austin (Texas), nos ofrecieron unos boletos para una rifa por haber consumido unas cuantas raciones de costillas con salsa barbacoa. Sorteaban una bonita colcha hecha con telas de diferentes colores y un rifle del calibre 22. Mi sorpresa fue mayúscula, pero mis acompañantes, me dijeron que era normal, y cuando pregunté qué pasaría si le tocaba a alguien sin licencia de armas, me tranquilizaron diciéndome que cualquiera podría hacer los trámites para su obtención rápidamente.

Muy poco después se estreno el documental de Michael Moore, Bouwling for Columbine, que narra la peculiar relación que los norteamericanos tienen con las armas de fuego. En la película pudimos ver los poderosos lobbys que actúan, con ingentes cantidades de dinero, para evitar un auténtico control de la venta y tenencia de armas de fuego.

Después de demasiadas masacres en escuelas, institutos, universidades o hospitales, siempre hemos albergado la esperanza de que más pronto que tarde el gobierno de los EEUU impida que se puedan adquirir, como si de peculiares electromésticos se tratase, revólveres, pistolas o fusiles. Por eso, tras la masacre del instituto de Newton, donde murieron 20 niños y 6 adultos, escuchamos con entusiasmo al presidente Obama comprometerse a tomar en serio el debate sobre el control de armas. Sin embargo, la semana pasada, un nuevo tiroteo, esta vez en una base de la Marina en Washington DC, dejó 13 nuevos muertos.

La cuestión se irá resolviendo si se reforma seriamente la legislación para controlar de forma estricta la venta o tenencia de armas. Pero quizás los cambios más importantes y profundos, que tardarán más tiempo en generalizarse, son los culturales. Porque es cultural que muchos estadounidenses piensen que la actitud responsable de un buen padre de familia es tener un revólver en casa para defender a sus hijos.

Parece llegado el momento de romper esa idea trasnochada que relaciona la posesión de armas de fuego con la libertad. Y para ello quizás sería bueno que los líderes políticos norteamericanos, empezando por un presidente que en materia de derechos civiles aún conserva una gran credibilidad, manifiesten que es una falacia la teoría del miedo que han llevado a muchas personas a portar armas para su autodefensa. La tenencia generalizada de armas de fuego hace a las sociedades más inseguras y por lo tanto menos libres, porque para velar por nuestra seguridad están las fuerzas y cuerpos de seguridad públicos. Lo de portar armas en la cintura es cosa de las películas del far west.

LETRA INTERNACIONAL