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21 de Jan de 2020

América

El sueño de la presidencia de Campos acaba en tragedia

Al menos diez personas, que estaban en tierra resultaron heridas a causa de la caída del avión

El sueño de la presidencia de Campos acaba en tragedia
Eduardo Campos durante un acto organizado en la Confederación Nacional de la Industria (CNI).

El candidato socialista a la Presidencia de Brasil, Eduardo Campos, murió ayer en un trágico accidente de avión en Santos, ciudad costera en el estado brasileño de São Paulo, informaron a Efe fuentes de su partido.

El dirigente del Partido Socialista Brasileño (PSB) estaba a bordo de la avioneta que cayó en un área residencial de Santos junto con otros miembros de su campaña electoral, de los que ninguno sobrevivió, según la fuente consultada por Efe .

Además, al menos diez personas, que estaban en tierra resultaron heridas a causa de la caída del avión, indicaron los bomberos.

Campos, de 49 años y que era tercero en los sondeos de intención de voto para las elecciones del próximo cinco de octubre, abordó la aeronave en Río de Janeiro, en donde el martes tuvo una entrevista con Globo , y se dirigía a Santos por un compromiso de campaña.

TRAYECTORIA

El político era hijo de la diputada Ana Arraes y nieto de Miguel Arraes, un histórico líder socialista brasileño que, desde la década de 1960, impulsó las cooperativas agrícolas y los sindicatos en el estado nororiental de Pernambuco, uno de los más empobrecidos del país. En ese Pernambuco miserable nació Campos y se forjó para la política, con su familia primero y después en las filas del Partido Socialista Brasileño (PSB), por el que fue diputado regional y federal y que finalmente gobernó entre 2007 y abril pasado, cuando renunció para postular a la Presidencia de Brasil.

Entre 2004 y 2005 fue ministro de Ciencia y Tecnología, cargo en el cual confesaba que había comprendido la necesidad de apostar en la innovación para promover el bienestar entre los brasileños. Durante sus dos mandatos mantuvo una popularidad elevadísima, cercana al 90 %, y encabezó una modernización de esa región con el apoyo del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), a quien tuvo siempre como aliado, hasta que optó por volar con sus propias alas.

Esa ambición, que en su última entrevista, concedida este martes al canal de televisión Globo , calificó de ‘obligación política’ para ‘acabar con viejos y anquilosados esquemas’, le llevó en septiembre pasado a romper la alianza que el PSB mantenía con el PT. Le comunicó entonces a la presidenta Dilma Rousseff su decisión de dejar la coalición de Gobierno para discutir libremente sobre el futuro de Brasil y un mes después formalizó su candidatura.

Para darle una mayor envergadura, se alió a la líder ecologista Marina Silva, una exdirigente del PT que en las elecciones de 2010 había quedado en tercer lugar.

RENOVAR LA POLÍTICA

Rubio, de ojos azules y voz calma, Campos era considerado un ‘seductor’ y tanto por su juventud como por sus propuestas era uno de los candidatos a renovar la política brasileña. De hecho, ese fue el principal mensaje que transmitió a los electores en su breve campaña, que se frustró con el accidente de avión.

En una reciente participación en un foro con industriales, el líder socialista instó a ‘renovar la política para modernizar el Estado’, pues, según dijo, ‘el país no aguanta más ‘el modelo que defiende Rousseff’, que calificó de ‘presidencialismo de coalición’.

Campos condenó la distribución de ministerios entre los partidos políticos a cambio de apoyo a un mandatario y aseguró que esa práctica promueve la ‘ineficacia’ del Estado, que permanece rehén de intereses políticos particulares y de viejos caudillos.

‘La sociedad ya no quiere ser gobernada de arriba hacia abajo’, afirmó Campos, quien sostuvo que el ‘proceso de transformación que urge en Brasil no puede estar en manos de la ‘vieja política’.