10 de Dic de 2022

América

Sale la primera caravana para reclamar la vuelta de los jóvenes

Familiares y compañeros de los 43 desaparecidos, en tres autobuses diferentes, recorrerán varias ciudades del país para exigir justicia

Sale la primera caravana para reclamar la vuelta de los jóvenes
Mujeres llevan camisetas con la foto de alguno de los desaparecidos.

Desesperados y agotados, los padres de los 43 estudiantes desaparecidos salieron ayer en caravana por el país para rechazar la investigación oficial que indica que sus hijos fueron masacrados: ‘Búsquenlos, están vivos’, exigen al presionado gobierno de Enrique Peña Nieto.

‘Estamos seguros de que están vivos y los vamos a seguir buscando. Llegaremos hasta el final’, dijo a la AFP Felipe de la Cruz, vocero de los padres, antes de abordar uno de los tres autobuses en los que familiares y estudiantes recorrerán más de 1,700 km hasta el estado de Chihuahua (norte), fronterizo con Estados Unidos.

Esta caravana, formada por cinco de los padres y decenas de alumnos que les apoyan, es la primera de las tres que saldrán hacia diferentes puntos del país desde la escuela rural de magisterio de Ayotzinapa (Guerrero, sur), donde estudiaban los desaparecidos.

Estudiantes de este centro de fuerte ideología socialista se acercaron a despedir a los padres, que subieron a los vehículos portando comida y carteles con los rostros de los jóvenes desaparecidos la noche del 26 de septiembre cuando fueron atacados por policías corruptos de la ciudad de Iguala (sur) y narcotraficantes.

‘No hay duda de que la pesadilla que vivieron nuestros hijos fue hecha por el Estado’, sostuvo De la Cruz, subrayando el mensaje que quieren hacer llegar al país.

Poco después de la partida, llegó a la escuela una marcha con medio centenar de ciudadanos de Ayotzinapa vestidos de blanco para apoyar estas caravanas, que tienen previsto juntarse el 20 de noviembre en la capital mexicana.

Los familiares de los estudiantes no se creen los testimonios difundidos por la fiscalía de varios sicarios narcotraficantes que reconocieron haber asesinado a los jóvenes, quemado sus cuerpos y arrojado los restos a un río. También están furiosos con el gobierno porque creen que no ha hecho lo suficiente por encontrar a los chicos vivos y porque Peña Nieto decidió marcharse del país para las cumbres de APEC y G20.

‘Están desaparecidos pero no muertos. Queremos que nos ayuden a encontrarlos. Al gobierno no le creo nada’, reclama Blanca Navas, madre de Jorge, uno de los desaparecidos.

Peña Nieto está inmerso en la peor crisis de su presidencia por este brutal crimen que Human Rights Watch considera entre los más atroces de la historia reciente de América Latina.

VIOLENTAS PROTESTAS

Las protestas se han venido recrudeciendo en Guerrero desde que la fiscalía anunció el viernes pasado la masacre de los estudiantes.

Grupos de maestros radicales y estudiantes protagonizaron tres jornadas consecutivas de protestas en las q ue bloquearon durante horas el aeropuerto de la turística ciudad de Acapulco (sur) e incendiaron en Chilpancingo, capital de la región, la sede del oficialista del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el interior del Parlamento estatal.

Las manifestaciones se han extendido a estados vecinos como los convulsos Michoacán (oeste) y Oaxaca (sur) y también hubo incidentes en una marcha el sábado en Ciudad de México.

Por su parte, el gobierno de Estados Unidos se ha unido a los pedidos de calma lanzados por el propio Peña Nieto.

‘Instamos a todas las partes a mantener la calma durante todo este proceso’, dijo Jen Psaki, vocera del Departamento de Estado, durante una conferencia de prensa el miércoles en la que reiteró que este crimen ‘bárbaro’ debe ser investigado de forma completa y transparente.

De su lado, responsables turísticos de Guerrero han pedido que se declare una tregua de las protestas por el impacto que tienen en las vitales reservas de visitantes para Acapulco y otras zonas del empobrecido estado.