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18 de Oct de 2019

América

Lula y Rousseff entre marchas y cálculos para impedir el impeachment

La crisis política se mezcla con la recesión económica que atraviesa este país sede de los Juegos Olímpicos

El expresidente Luiz Inacio Lula da Silva y la presidenta Dilma Rousseff

Lula a la cabeza de manifestaciones y Dilma Rousseff en el despacho presidencial en Brasilia buscan este jueves demostrar su fuerza, recomponer la base aliada y frenar el impeachment impulsado por la oposición.

El expresidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010) encabezará una marcha en la capital brasileña "en defensa de la democracia" y contra "el golpe" que la izquierda dice constituye el proceso de destitución contra Rousseff que avanza en el Congreso por presunto maquillaje de las cuentas públicas.

El Partido de los Trabajadores (PT), que ya comenzó a la batalla en el ámbito institucional, quiere presionar desde la calle, en momentos en que la aprobación del gobierno está en un ínfimo 10%.Se convocaron manifestaciones en 31 ciudades del país.Hace dos semanas reunió cerca de 300.000 personas, 80.000 en Sao Paulo con Lula vestido de dirigente obrero.

La cifra es lejana a las tres millones que reunió la oposición unos días antes para pedir la caída del gobierno.

El ícono de la izquierda latinoamericana fue nombrado jefe de gabinete por Rousseff, pero su designación está bloqueada por la justicia por sospechar que podría tratarse de un ardid para obtener fueros privilegiados en las investigaciones por supuesta corrupción en el megaescándalo de la estatal Petrobras.

Su principal objetivo era reforzar la frágil coalición del gobierno, que sin el cargo, Lula realiza tras bastidores. Pero llegó tarde para evitar la salida de su principal aliado, el centrista PMDB del vicepresidente Michel Temer, que no sólo salió sino asumió con fuerza la bandera del impeachment.Temer asumiría el poder hasta 2018 si Rousseff fuera destituida.

La crisis política se mezcla con la recesión económica que atraviesa este país sede de los Juegos Olímpicos, que sufre además con el alza en el desempleo y la inflación.

¿Quién ofrece más?

El foco del gobierno es no perder más aliados, y con cargos en la mano, Lula y Rousseff negocian con fuerza los apoyos.

Desde la salida del PMDB del gobierno, Rousseff se enclaustró en el palacio presidencial de Planalto para reconfigurar su equipo gubernamental.Incluso canceló su participación en una cumbre sobre seguridad nuclear en Washington. Si viajaba, Temer ocuparía temporalmente el cargo.

"El gobierno tiene una doble estrategia: recomponer la base aliada e impedir que el PMDB junte 342 votos" para aprobar el impeachment en la cámara de Diputados, indicó a la AFP un asesor del gobierno que pidió el anonimato.

La base gubernamental tiene en el papel poco más de 200 diputados.Pero su voto no está garantizado. Temer y su nuevo aliado, el opositor socialdemócrata PSDB, están también conquistando apoyo con promesas de cargos y ministerios del gobierno que formaría tras la salida de la presidenta.

"Hoy (el conteo) es menos favorable a la oposición que la semana pasada", estimó la fuente, que explicó que el gobierno usará las elecciones municipales de octubre para sumar afectos."El gobierno tiene la capacidad de liberar presupuestos para garantizar la realización de proyectos (de responsables locales que quieran hacerse reelegir). No hay nada irregular en eso", añadió el asesor.

¿Y los ministros?

Seis ministros de Rousseff son del PMDB. Sólo el de Turismo acató el llamado de Temer de abandonar el gobierno.El partido espera que todos los cargos sean entregados hasta el 12 de abril, pero según el asesor, todos negocian para quedarse.

La ministra de Agricultura, Katia Abreu, dijo por ejemplo en Twitter que estaba decidida a seguir en el cargo y en su partido."Seguiremos en el gobierno y en el PMDB (...).

Dejamos (el cargo) a criterio de la presidenta, por si necesita espacio para recomponer su base", escribió. El ministro de Deportes George Hilton, de un partido que también desertó del gobierno, entregó el cargo el miércoles cuatro meses antes de los Juegos Olímpicos.

Ante esta crisis, se agrava con las investigaciones sobre el millonario fraude a la estatal Petrobras, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon dijo que "cualquier inestabilidad política en Brasil" preocupaba a la institución. "Pido a los líderes que adopten soluciones armónicas y tranquilas", indicó en una entrevista publicada por el diario O Estado de Sao Paulo de este miércoles.

El caso Petrobras salpica a altos funcionarios del Estado, a jerarcas del PT y prácticamente de todas las formaciones políticas, incluido el PMDB de Temer.