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10 de Dec de 2019

América

La campaña electoral mexicana arranca entre el narco y el muro de Trump

Bajo un panorama de violencia generalizada y presiones desde los EE.UU., los mexicanos viven una complicada carrera presidencial con el izquierdista Andrés Manuel López Obrador líder en las encuestas

Este viernes comenzó oficialmente la campaña electoral en México, el último tramo de una larga, convulsa e impredecible carrera por la presidencia.

En medio de una profunda crisis institucional, política y social, los ciudadanos mexicanos están llamados a votar este 1 de julio entre las balas del crimen organizado, la represión del Estado y las amenazas de los EE.UU., la más clara, la construcción del muro fronterizo que en palabras del propio mandatario estadounidense, ‘México tendrá que pagar'.

LA CAMPAÑA MÁS VIOLENTA

Desde inicios de este año, el proceso electoral ha estado marcado a fuego por una violencia descarnada en todo el país a manos de los carteles del narcotráfico y las fuerzas de seguridad del Estado.

Tan solo a mediados del mes de marzo, se reportaron 63 muertes violentas de candidatos a puestos de elección, incluyendo autoridades de gobierno locales.

Según reporto el diario Excélsior más de una decena de estados del país han registrado asesinatos políticos de los cuales han sido víctimas miembros de casi todos los partidos, en su mayoría por arma de fuego, algunos quemados e incluso desmembrados.

De acuerdo a cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública citados por el rotativo digital Animal Político , el país presentó una tasa de 3.37 asesinatos por cada cien mil habitantes, lo que se traduce en casi unas cinco mil personas asesinadas en lo que va del 2018. A lo cual se suma el alza de femicidios que registró la tasa más alta de los últimos cuatro años, junto con la ola de desaparecidos que azota el país.

Un violencia generalizada y hasta cierto punto normalizada en la sociedad mexicana, después de casi 12 años de ‘guerra contra el narco' inaugurada por la administración de Felipe Calderón (2006-2012) y que ha dejado al menos unos 200,000 fallecidos y 30,000 desaparecidos.

LA POLARIZACIÓN ‘INMINENTE'

Siendo hasta el momento el candidato de izquierda Andrés Manuel López Obrador de la coalición liderada por el partido Regeneración Nacional (Morena), el favorito en la mayoría de las encuestas, poco a poco se perfila como el candidato a batir por las tradicionales fuerzas partidarias que han dominado el panorama político mexicano de los últimos 70 años; en un conjunto de alianzas tanto del histórico Partido de la Revolución Institucional (PRI) como del Partido de Acción Nacional (PAN).

López Obrador —popularmente llamado AMLO el acrónimo de su nombre— se estaría enfrentando por un lado a José Antonio Meade, candidato de la alianza del PRI, partido que gobernó ininterrumpidamente México desde 1929 hasta el 2000 y ahora en el poder con el presidente Enrique Peña Nieto. El otro contendor del líder de Morena sería Ricardo Anaya, por el conservador vinculado a la Iglesia Católica PAN, en una coalición con el socialdemócrata Partido de la Revolución Democrática (PRD).

De acuerdo con los sondeos de la empresa Consulta Mitofsky publicados la semana pasada por la revista Forbes México , López Obrador se encuentra en el primer lugar con 29.5% de la intención de voto, seguido de Anaya con un 21.2% y en tercer lugar Meade con 16.4%. Otra encuesta, esta del diario El Financiero , refleja un patrón similar, AMLO con un 42% de las preferencias seguido del candidato del PRI con un 24%, mientras que el abanderado del PAN estaría en el tercer lugar con 23%.

Y es que tanto Anaya como Meade han complicado cada vez más su candidatura, a solo tres meses de las elecciones en medio de escándalos. El primero se encuentra acusado por lavado de dinero mientras que el segundo, arrastra los enormes fracasos y casos de corrupción de la administración Peña Nieto, junto al propio desgaste del PRI.

Sin embargo, el principal reto de los aspirantes a la presidencia es convencer al electorado desencantado con el política de la ‘nación azteca'.

Un estudio realizado por el Grupo de Economistas y Asociados (GEA) e Investigaciones Sociales Aplicadas (ISA), difundido por la prensa mexicana, arrojó que un 40% tiene dudas de las instituciones y su transparencia, mientras que un 46% de los encuestados piensa que habrá fraude en los comicios de julio.

La posibilidad de un fraude electoral no es un escenario muy alejado de la percepción ciudadana del país, que recuerda aún las multitudinarias manifestaciones en el año 2006 cuando López Obrador acuso a Calderón de haber cometido fraude para llegar a la Residencia de Los Pinos; similar a lo ocurrido en la icónica ‘caída del sistema' en las presidenciales de 1988, donde el también izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas fue ‘derrotado' por el priísta Carlos Salinas de Gortari.

EE.UU. ACTOR ELECTORAL

Mientras tanto, del otro lado del río Bravo el jefe de la Casa Blanca personalmente fue a la frontera para ‘verificar' los prototipos de muros, que según él, detendrá a los migrantes mexicanos ‘ladrones' y ‘violadores', como los calificó mientras era candidato a la presidencia de EE.UU..

Pese a los ‘guiños' del gobierno de Peña Nieto a la Administración Trump y la aparente ‘amistad' entre el canciller Luis Videgaray con la familia del republicano, el presidente estadounidense continúa mirando sobre los hombros hacia el sur de la frontera, ya no solo con la iniciativa del muro sino también con la negociación de posibles ‘nuevos términos' para el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Sobre esto, algunos analistas advierten de los ‘peligros' de que dichas conversaciones tengan lugar con un gobierno saliente y debilitado durante un proceso electoral, algo que podría ‘comprometer' los intereses de los mexicanos y al futuro inquilino de Los Pinos.

Preguntada este jueves sobre el origen de los fondos para financiar el muro, la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, aseguro que Trump aún tenía planes para encontrar una manera de que México ‘pague el muro', luego de que el Washington Post afirmara que el magnate estuviera explorando transferir parte del gasto al Pentágono.

El problema del muro y TLCAN, no solo los únicos temas que se han posicionado en la campaña presidencial.

Desde EE.UU. ya han mostrado su ‘preocupación' ante una posible victoria de López Obrador, donde varias personalidades del Gobierno y de la política estadounidense señalan al líder de Morena.

Uno que impactó con fuerza el panorama electoral fue secretario de Seguridad Nacional estadunidense, John Kelly, que en abril pasado dijo en declaraciones ante el Senado que ‘si las elecciones fueran mañana, México probablemente tendría un presidente de izquierda, antiestadounidense, (algo que) no puede ser bueno para Estados Unidos'.

En ese mismo tono, ahora apuntando directamente a AMLO, el 22 de marzo el embajador comercial estadounidense y jefe de la delegación que está negociando el TLCAN, Robert Lighthizer, calificó a una virtual presidencia de López Obrador como un ‘riesgo político' para los EE.UU..

AMLO respondió entonces a Kelly desde su cuenta Facebook : ‘debe quedar claro que no somos antiestadunidenses, ese pueblo merece nuestro respeto (…) nuestra relación con Estados Unidos será de amistad y cooperación, pero no de sometimiento'. Posteriomente publicó un artículo en el periódico francés Le Monde titulado ‘No somos una colonia estadounidense'.

Por el momento, mientras las tensiones entre México y EE.UU. aumentan en medio del debate electoral, la retorica antimexicana de Trump agita más la discusión en el país sobre qué tan ‘profundo' se encuentran los brazos de Washington en el proceso electoral del país.