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18 de Oct de 2019

América

Ríos Montt, el primer presidente evangélico de América Latina

El 10 de mayo de 2013, Ríos Montt fue encontrado culpable de genocidio y deberes contra la humanidad y condenado a 80 años de prisión

José Efraín Ríos Montt fue el primer presidente evangélico de América Latina que, enfundado en traje militar, predicaba sobre la moral desde el púlpito de la jefatura de Estado, al mismo tiempo que los militares cometían graves violaciones a los derechos humanos en Guatemala.

Llegó al poder el 23 de marzo de 1982 junto con el coronel Francisco Gordillo y el general Horacio Maldonado tras un golpe militar que derrocó al general Fernando Romero Lucas García, pero tres meses después disolvió el triunvirato y se hizo de la primera magistratura.

Desde 1978 ya pertenecía a la Iglesia Verbo y no solo era un miembro de esa comunidad evangélica, sino que se le reconocía como un "Anciano Gobernante", es decir un líder.

Era dirigente de esa iglesia cuando fue llamado por los oficiales golpistas que lo consideraban como el hombre capaz de sacar adelante al país.

Cada domingo, enfundado en su traje militar, Ríos Montt trasladó su prédica al púlpito presidencial. Exponía ante la nación mensajes moralistas.

Eran en cadena de radio y televisión que casi obligaban a los guatemaltecos ha escuchar su prédica. Con su voz enérgica parecía, con biblia en mano, que regañaba a los televidentes.

En una ocasión, según los medios, llegó afirmar que el buen cristiano se desenvolvía con la biblia y la metralleta.

El mismo Ríos Montt se proclamó como el "ungido de Dios" para gobernar y como buen orador mezclaba citas bíblicas con mensajes inductores de culpa sobre los padres de familia a quienes de antemano les decía que eran los responsables de los que les sucediera a sus hijos.

Pero mientras el dictador alzaba la biblia en la Presidencia, los militares también levantaban las armas en el campo y arrasaban aldeas completas y masacraban a los indígenas y campesinos que consideraban como enemigos del Estado.

Solo en el departamento noroccidental de Quiché los militares asesinaron a 1.171 indígenas ixiles durante los 17 meses que el general estuvo en el poder.

El 10 de mayo de 2013, Ríos Montt fue encontrado culpable de genocidio y deberes contra la humanidad y condenado a 80 años de prisión, pero 10 días después la Corte de Constitucionalidad anuló la sentencia por errores en el proceso y ordenó un nuevo juicio.

Culpable o inocente, el general retirado falleció este Domingo de Resurrección a los 91 años de edad.

Su hermano, el obispo católico Mario Ríos Montt, llegó a la residencia para despedir los restos del militar que deja atrás heridas imborrables, sobre todo en las familias de las poblaciones masacradas.

Un fulminante pario cardiaco, según uno de sus abogados, Luis Rosales, le provocó la muerte al exdictador en su residencia, en la que se recluyó por su grave estado de salud desde 2015 cuando fue declarado incapaz de afrontan a la justicia en un nuevo debate oral y público por genocidio.