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18 de Oct de 2019

América

Uno de cada tres habitantes de Río presenció un tiroteo en el último año

Ante el agravamiento de la violencia, cerca del 92% de la población de Río de Janeiro dice tener miedo de experimentar un tiroteo

Uno de cada tres habitantes de Río de Janeiro dice haber presenciado un tiroteo en el último año, según un sondeo divulgado hoy sobre la percepción de la violencia en ese estado brasileño, cuya seguridad está en manos del Ejército desde febrero pasado.

De acuerdo con la encuesta de la firma Datafolha, encomendada por el Fórum Brasileño de Seguridad Pública, el 30% de las 1.012 personas entrevistadas entre los pasados 20 y 22 de marzo dijo haber vivido en el último año la experiencia de estar en medio de un tiroteo en Río de Janeiro.

La mayoría de las personas que pasó por ello es negra (32%) y vive en favelas (38%), lo que, según el Fórum, refuerza la tesis de que la más expuesta a la violencia en Río de Janeiro es la población de las comunidades pobres, mayoritariamente negros.

El sondeo mostró igualmente que el 8% de los entrevistados fue víctima o cuenta con un pariente que fue alcanzado por una bala perdida en el último año.

Los enfrentamientos entre bandas rivales de narcotraficantes por el control de las favelas o los tiroteos entre policías y delincuentes son frecuentes en esta ciudad brasileña y uno de los motivos que llevó al Gobierno federal a decretar la intervención militar en la seguridad pública el 16 de febrero pasado.

Ante el agravamiento de la violencia, cerca del 92% de la población de Río de Janeiro, la segunda mayor ciudad brasileña, dice tener miedo de experimentar un tiroteo, ser víctima de una bala perdida o morir en un asalto. Además, un 87% de los cariocas tiene miedo de morir asesinado.

"Los datos son preocupantes, pero el sondeo muestra que la situación en la ciudad de Río de Janeiro no es más elevada que el porcentaje verificado por otros estudios en el resto del país", afirmó en un comunicado el Fórum Brasileño de Seguridad Pública, una organización no gubernamental muy activa en el área y que encomendó el sondeo para evaluar la intervención militar en la seguridad.

De acuerdo con la organización, lo que diferencia a Río de las otras ciudades son los contantes tiroteos y enfrentamientos que involucran bandas criminales, milicias (grupos parapoliciales) y policías.

"La incidencia de violencia policial experimentada por los ciudadanos de Río parece ser más del doble que la media nacional, lo que refuerza la idea de que hay una crisis de legitimidad de la policía en la ciudad y las reclamaciones sobre abusos policiales", aseguró el sociólogo Ignacio Cano, investigador de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ), citado en el comunicado.

De acuerdo con la directora ejecutiva del Fórum, Samira Bueno, el principal desafío es reducir los tiroteos cada vez más frecuentes en el cotidiano de la ciudad.

La organización sugiere como medidas para reducir los tiroteos, entre otras, una profunda reforma de la policía, la sustitución de las políticas de enfrentamiento por las de inteligencia y un cambio en la relación que los agentes tienen con los habitantes de las comunidades pobres.

De acuerdo con el sondeo, pese a que el 76% de la población de Río apoya la intervención en la seguridad, un 69% cree que la intervención y la presencia del Ejército en la ciudad no mejoraron hasta ahora la situación.

La intervención en la seguridad de Río, una medida inédita desde la promulgación de la Constitución de 1988 y que recibió un amplio respaldo en el Congreso, busca frenar la ola de violencia que el año pasado causó 6.731 muertes, entre las que se cuentan las de más de 100 policías y diez niños alcanzados por balas perdidas.

Las Fuerzas Armadas, que desde la intervención han realizado diversas operaciones en favelas aunque sin entrar en el combate directo a la criminalidad, no han conseguido hasta ahora poner fin a la violencia que vive la ciudad desde que organizó los Juegos Olímpicos de 2016.