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18 de Oct de 2019

América

El informante que se infiltró en la campaña de Trump

Durante las elecciones presidenciales de 2016 la inteligencia de EE.UU. .habría penetrado la campaña electoral del actual presidente. Un grupo de republicanos han acusado al FBI de estar detrás del suceso

En las últimas semanas varios republicanos han acusado al FBI de haber introducido a uno de sus informantes en la campaña presidencial de Donald Trump durante las elecciones de Estados Unidos (EE.UU.) en 2016. El nombre de este personaje es Stefan Halper, un exoficial de la CIA que también participó en un programa de espionaje durante las elecciones de 1980 en las que ganó Ronald Reagan.

Al respecto de estos reportes, Trump tuiteó la semana pasada que ‘un representante del FBI fue implantado, con fines políticos, en mi campaña para presidente'.

En respuesta, tanto el FBI como la inteligencia estadounidense no negaron las acusaciones, más evitaron referirse a Halper como un espía y posteriormente señalaron que si su nombre se hacía publico podría representar un peligro para su vida, informa The Intercept .

El diario estadounidense The Washington Post describía a Halper como una importante ‘fuente de inteligencia secreta' a través de declaraciones de oficiales del Departamento de Justicia de EE.UU., los cuales también señalaron que exponer su identidad pondría en riesgo no solo su vida sino la de otras personas y del país.

Estas declaraciones se dieron luego de que el republicano Devin Nunes, miembro del Comité de Inteligencia del Senado, exigiera al Departamento de Justicia documentación sobre este caso, los cuales le fueron negados.

‘Están citando preocupaciones espurias de seguridad nacional para evadir la supervisión del Congreso mientras filtran información al (diario) Washington Post aparentemente sobre reuniones clasificadas', dijo Nunes y agregó que el Congreso tiene el derecho y el deber de obtener esta información.

Del lado demócrata Mark Warner, también miembro del Comité de Inteligencia del Senado, reaccionó amenazando a sus homólogos del Congreso -antes de que el nombre de Halper saliera a la luz- de no revelar la identidad del informante y agregó que dicha acción solo buscaba distraer al publico de la investigación de la trama rusa, contra la cual la administración de Trump ha sido muy crítica.

‘Cualquiera que tenga a su cargo los secretos más importantes de nuestra nación debe actuar con la gravedad y la seriedad del propósito que el conocimiento merece', señaló Warner, reporta la agencia AP .

EL NOMBRE SALE A LA LUZ

A pesar de las advertencias del FBI, y de manera indirecta, la identidad del informante expuesta por las publicaciones de The New York Times y The Washington Post , que proporcionaron tantos detalles sobre él que fue sencillo para los curiosos dar con su nombre posteriormente.

De esta forma, en el caso del primer rotativo, se referían a Halper como ‘un académico estadounidense que enseña en Reino Unido' y que ‘contactó a fines de aquel verano' a George Papadopoulos (exasesor de Trump), además de que ‘se reunió repetidamente en los meses siguientes con el otro ayudante, Carter Page (también exasesor del presidente de EE.UU.)'.

Por su parte, el Post señalaba que se trataba de un ‘profesor estadounidense retirado' que se reunió con Page ‘en un simposio sobre la carrera por la Casa Blanca celebrado en una universidad británica'.

Poco después The Daily Caller publicaba un artículo en el que se despejaba la niebla que protegía la identidad del veterano agente de la CIA, al agregar más datos como que en la actualidad trabaja como profesor de la Universidad de Cambridge (Reino Unido).

En su defensa ambos periódicos, tanto el Times como el Post, señalaron que evitaron mencionar su nombre en sus respectivos artículos, por lo que respetaron las advertencias de los servicios de inteligencia.

Cuando finalmente su identidad era de conocimiento público, medios como la cadena NBC News decidieron referirse a él por su nombre, pero colocando dudas sobre su colaboración con el FBI.

EL ESCÁNDALO DE 1980

Halper estuvo involucrado en el escándalo electoral de 1980, el cual fue revelado en 1983 por un reportaje de The New York Times .

En dicho escrito se descubrió que un importante número de miembros retirados de la CIA habían participado en una campaña de espionaje contra el demócrata Jimmy Carter, que buscaba reelegirse para un segundo período.

La reportera Leslie Gelp, responsable de la nota, indicaba entonces que sus ‘fuentes identificaron a Stefan A. Halper, un asistente de campaña involucrado en proporcionar actualizaciones de noticias las 24 horas e ideas de políticas para la fiesta de Reagan en viaje, como la persona a cargo'.

Además de su colaboración en los sucesos de 1980, Halper, de 73 años, también había trabajado con otras prominentes figuras del escenario político estadounidense como Donald Rumsfeld, Dick Cheney y Alexander Haig, durante la administración Richard Nixon.

A su vez mantuvo estrechos contactos con la familia de George H.W. Bush, quien antes de ser vicepresidente y presidente de EE.UU., dirigió la CIA.

La conclusión, al parecer Trump tenía razón, había un infiltrado en su campaña. A ello habría que agregar que a pesar de las afirmaciones del FBI, Halper ‘no era un activo ultrasecreto previamente desconocido cuya exposición como agente podría poner en peligro vidas'.

Otros han optado por ver el lado irónico de este suceso, tomando en cuenta que se trata de un gobierno -especialmente los demócratas- que insiste que Moscú intervino en las elecciones presidenciales de 2016, y sin embargo se muestra evasivo al momento de reconocer el mismo hecho cuando los responsables son instituciones más cercanas a casa como la CIA o el FBI.

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LEGISLACIÓN

Critican uso que da el presidente a su celular

Un grupo de legisladores demócratas reclamó al liderazgo de la Cámara de Representantes de Estados Unidos (EE.UU.) la celebración de audiencias para examinar por motivos de seguridad el uso que el presidente Donald Trump hace de su teléfono privado.

Los legisladores Rubén Gallego, Ted Lieu y Pramila Jayapal enviaron una carta al presidente de la Cámara Baja, Paul Ryan, reclamándole la programación de las audiencias para analizar las implicaciones del empleo del aparato por parte del mandatario.

Según informaron en un comunicado, su preocupación reside en que Trump esté utilizando su teléfono personal, que carece de las medidas de seguridad necesarias para abordar temas oficiales y que competen al Gobierno.

Debido a estas prácticas, los congresistas incidieron en que existe la posibilidad de que las conversaciones del presidente puedan ser interceptadas por ‘gobiernos hostiles'.

Asimismo, consideraron que de darse estas situaciones podrían exponer ‘aspectos diplomáticos y estrategias militares', según el mismo comunicado.

La carta de los legisladores hace también referencia a la reacción de Ryan ante el caso de la que fuera candidata demócrata en las elecciones presidenciales de 2016, Hillary Clinton.

‘Teniendo en cuenta sus comentarios en 2016 de que ‘a los individuos que son extremadamente descuidados se le debe denegar el acceso a la información clasificada', estamos esperanzados en que verá adecuado el mismo nivel de rigurosidad de análisis, incluyendo audiencias', dijeron los legisladores a Ryan en el escrito.

Clinton utilizó servidores privados de correo para asuntos de interés nacional mientras era secretaria de Estado (2009-2013) y fue interrogada por el propio Buró Federal de Investigaciones, que hizo público un resumen del a poco más de un mes de los comicios.

En el texto, los progresistas también calificaron el uso del teléfono personal del presidente como ‘problemático'.

ESPIONAJE

El informante también participó en un programa de espionaje en 1980.

El ahora informante del FBI estuvo involucrado en el escándalo electoral de 1980, el cual fue revelado en 1983 por un reportaje de The New York Times.

En dicho reportaje se descubrió que un importante número de miembros retirados de la CIA habían participado en una campaña de espionaje contra el demócrata Jimmy Carter, que buscaba reelegirse para un segundo período.

Stefan Halper mantuvo estrechos contactos con la familia de George W. Bush, quien antes de ser presidente de EE.UU., dirigió la CIA.