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20 de Oct de 2020

América

Martin Luther King Jr. y el sueño que sigue sin cumplirse por completo

Estados Unidos celebra hoy, el natalicio de uno de los personajes más históricos en el camino de la libertad de expresión y el anti-racismo moderno

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Luther King y su esposa Coretta Scott, en el Hospital de Harlem, 1958.Steven Kasher Gallery

El mundo recuerda colectivamente, un día al año, aquella tarde calurosa, esperanzadora e histórica, cuando la marcha que lideró el reverendo Martin Luther King Jr. (Atlanta, Georgia, 15 de enero de 1929 - Memphis, Tennessee, 4 de abril de 1968), resonó en todos Estados Unidos, hasta traspasar las fronteras territoriales y asentarse en las metes y corazones de millones de personas. 

Aquel 28 de agosto de 1963, cuando el reverendo y líder del Movimiento por los Derechos Civiles se irguió en un pulpito frente al Monumento de Lincoln, en Washington D.C., nadie se imaginó -probablemente ni él mismo-, que sería su discurso el que marcaría un antes y un después en la historia de los derechos civiles, la no violencia y la libertad de expresión. En aquella marcha se registraron más de 250 mil personas que apoyaban el movimiento, estas se congregaron en el National Mall de Washington y se prepararon para escuchar el discurso de King, 'Tengo un Sueño'.

Luther King Jr. fue, hasta sus 39 años, la personificación de un espíritu indomable y hambriento de justicia por los afroamericanos que sufrían a raíz de la segregación y los maltratos sociales en casi todos los estados de la nación norteamericana.  El portal de noticias afroamericanas, Ebony, llamó a la marcha una"fuerza de la naturaleza(...), un llamado a la conciencia nacional" que "conmovió a hombres y mujeres como nunca antes lo habían hecho".

A diferencia de otros expositores de aquella tarde, King no habló acerca de proyectos de ley en cuanto a la mejora de la condición de vida de los negros, ni dio una palabra política, sino que se dedicó a dar un mensaje situado en el movimiento de los derechos civiles en el contexto general de la historia del mundo y en la cosmovisión de las Escrituras. 

A la mitad de su estructurado discurso, el reverendo tomo una vuelta a sus palabras y comenzó a improvisar acerca de su sueño, un sueño que latía profundamente en su corazón con el cual asentó los principios del anti-racismo moderno. Aquellas palabras quedaron marcadas en los más de 200 mil asistentes que, en sus mejores prendas, guardaban silencio reverente o gritaban frases como "Amén" y "¡Predique, reverendo, predique!", según comentó en ese entonces su consejero Clarence B. Jones, y rescata la analista del New York Times, Michiko Kakutani. 

Con su improvisación el líder de la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano dio un salto a la historia, y pasó de dar reflexiones pesimistas acerca de la injusticia social que atravesaba el país a presentar una luz de esperanza y evolución de lo que él soñaba que América podría llegar a ser. 

"Tengo un sueño", declaró en esa tarde, "que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación en la que no se les juzgará por el color de su piel sino por el contenido de su carácter. ¡Hoy tengo un sueño!".

El 3 de abril de 1968, unas semanas antes de su muerte, King declamó el discurso profético 'I've Been to the Mountaintop' ('He estado en la cima de la montaña', de su traducción del inglés) frente a una multitud en Memphis, Tenesee, donde se encontraba realizando protestas pacíficas en pro de la obtener una mejora salarial y un mejor trato para los basureros negros locales. 

"No es en verdad importante lo que ahora ocurre... Algunos han comenzado a hablar de amenazas que se perfilan. ¿Qué es lo que me podría ocurrir por parte de uno de nuestros malvados hermanos blancos?", proclamó ante los asistentes, "como todo el mundo, a mí me gustaría vivir mucho tiempo. La longevidad es importante, pero eso es algo que ahora no me preocupa. Yo solo quiero cumplir la voluntad de Dios. ¡Y él me ha autorizado a subir a la montaña! Y he mirado en torno a mí y he visto la tierra prometida. Puede que yo no vaya allí con ustedes. Pero quiero que sepan esta noche que nosotros llegaremos como pueblo a la tierra prometida. Y estoy muy feliz esta noche. No tengo ningún temor. No tengo miedo de ningún hombre. ¡Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor".

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"Sueño con que mis hijos no sean juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter", Martin Luther King Jr.Bettmann Archive

Cada tercer lunes de enero se conmemora, desde 1983, el Día de Martin Luther King Jr, una celebración que trae más recuerdos nostálgicos que júbilo a aquellos que presenciaron los momentos críticos de la transformación social de Estados Unidos y países aledaños hace más de 50 años. La poesía y prosa que empleaba King en cada uno de sus discursos lo posicionó como uno de los influenciadores más letrados y seguidos de todos los tiempos. 

El 4 de abril de 1968, mientras estaba en su habitación en el Motel Lorraine -actualmente, el Museo Nacional de Derechos Humanos-, King recibió un disparo en la garganta proveniente de la pistola de un segregacionista blanco llamado James Earl Ray, quien fue luego detenido y condenado a 99 años en prisión.

Sus últimas palabras fueron dirigidas al músico Ben Branch, quien acompañaría a King a una reunión pública esa noche. "Ben, prepárate para tocar Precious Lord, Take My Hand ('Señor, toma mi mano') en la reunión de esta noche. Tócala de la manera más hermosa", dijo. A las 7:05 p.m. King fue declarado muerto en el St. Joseph's Hospital.

Los matices de sus discursos y prédicas se desplegaban en un conocimiento rico de la Biblia y la historia mundial, siendo una tercera generación de predicadores cristianos bautistas, el don de conectar con quienes le oían fue de ventaja para hacer llegar sus mensajes de paz, acción justa y amor al prójimo. 

El saber que King dio su vida por la causa  que le apasionaba hace que, un día como hoy, sea aún más emocionante e invite a las actuales -y futuras- generaciones a reflexionar sobre lo que está sucediendo y los cambios que se requieren para alcanzar el 'Sueño'.