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17 de May de 2022

América

"Pasajeros", la cara humana del periplo africano en el Mediterráneo

Si bien las leyes migratorias en gran parte de Europa son rígidas, muchos de estos ciudadanos africanos han logrado encontrar la estabilidad y paz que no tuvieron en sus países

"Pasajeros", la cara humana del periplo africano en el MediterráneoEFE

Thierno, Alpha y Blaise son tres nombres con algo en común: escaparon de la miseria en sus países africanos. Son algunas de las 115 historias que una muestra fotográfica en Montevideo busca visibilizar para que dejen de ser solo cifras en medio del Mediterráneo y su periplo como "Pasajeros".

Un barco de salvamento de una ONG alemana fue la oportunidad perfecta para que en 2016 el fotógrafo español César Dezfuli se embarcara en este viaje, que estuvo persiguiendo durante un tiempo, y en el que conocería las experiencias de personas que no deseaban estar en el medio del mar.

Cambiar las dinámicas en las que se muestra la migración en el Mediterráneo es uno de los objetivos de este joven que, como asegura a Efe, solo veía en prensa "grupos de personas" a las que difícilmente se les podía identificar.

Durante tres semanas, Dezfuli retrató a todos los que fueran rescatadas durante ese viaje en un intento de poner nombres a cada uno de esos rostros que arriesgan sus vidas cada año.

HUMANIZAR LA TRAGEDIA

La exposición, que se presenta en el Centro Cultural de España de la capital uruguaya, invita a un viaje de reflexión sobre la crisis migratoria de la que poco se sabe. Además de los peligros que enfrentan cada una de las personas que deciden dejar sus países por distintos motivos.

"El proyecto lo que permite es analizar la migración de una forma muy profunda y amplia, con mucha información tanto de la ruta migratoria previa a llegar a ese barco y explicar esos movimientos internos en África", señala.

Sin embargo, otra de las tareas que el fotógrafo español decidió emprender fue la de dar seguimiento a esos casos y mostrar lo que ocurre después del rescate con los inmigrantes africanos que, por distintos motivos como nivel educativo o gustos personales, terminan sus viajes en diversos países europeos.

Senegal, Guinea Conakry y Libia son algunos de los lugares de origen presentes en este proyecto en el que hasta el momento Dezfuli ha logrado localizar a 105 y reencontrar a otros 70.

"Ellos han pasado por todo eso, han sobrevivido y, además, se encontraron con alguien que está dispuesto a documentar y contar sus historias para que esos viajes no queden en el olvido y que, de alguna forma, sus historias sirvan para que otros de allí y aquí entiendan mejor lo que está pasando", expresa.

FINALES "FELICES"

Si bien las leyes migratorias en gran parte de Europa son rígidas, muchos de estos ciudadanos africanos han logrado encontrar la estabilidad y paz que no tuvieron en sus países, aunque estas son algunas de las casi 900.000 que esperan respuestas a sus solicitudes de asilo.

Thierno fue encarcelado en su Guinea natal por participar en una manifestación opositora, un hecho que, por temor a represalias, lo empujó a emprender el viaje a Europa, donde también estuvo preso en Alemania y luego en Francia, donde vivió en la calle y en residencias para migrantes hasta que se enamoró de una estudiante de Historia, con la que vive actualmente.

Alpha estuvo condenado desde su nacimiento, viene de una familia muy pobre del pueblo peul, una minoría que sufre discriminaciones en Guinea y decidió dejar su país para llegar hasta Sicilia (Italia), donde conoce a Sofía y, con 18 años, parte hacia Alemania a buscar trabajo. Sofía va en su búsqueda para regresar a la isla en donde ahora son padres.

El senegalés Blaise debió ocultar sus creencias cristianas en Libia y hacerse pasar por musulmán para evitar a los traficantes de personas por motivos religiosos y actualmente, tras tres años en un centro de migrantes de Italia, se trasladó a Lyon (Francia) para reunirse con su hermana mientras espera la regularización de su solicitud.

EVOLUCIÓN DE LA MIRADA

La muestra "Pasajeros" también ha sido un motivo para Dezfuli para el desarrollo de talleres de fotoperiodismo que buscan una mirada más crítica y pensada en el tratamiento de la imagen.

Aplicar el sentimiento de responsabilidad así como el cuestionamiento al momento de disparar el obturador son de las principales temáticas de las charlas del español con sus asistentes.

"Yo creo mucho en el periodismo y en el poder del mismo y en el fotoperiodismo (...). Tiene una responsabilidad social, el fotógrafo de alguna forma está generando esas imágenes que van a crear o definir la manera en que la sociedad recordará determinados momentos históricos", concluye.