07 de Oct de 2022

Mundo

Corea del Norte ya lo ha hecho

COREA DEL NORTE. Sin pensárselo dos veces, Corea del Norte lanzó este miércoles un cohete para poner en órbita su propio satélite.

COREA DEL NORTE. Sin pensárselo dos veces, Corea del Norte lanzó este miércoles un cohete para poner en órbita su propio satélite.

Lo ha hecho tan solo 8 meses después del último intento y después de haber dicho que pospondría el lanzamiento hasta finales de mes. Una jugada de pícaro que ha tomado por sorpresa a muchos observadores internacionales de la región.

En 2006, la ONU impuso unánimemente una serie de sanciones sobre Pionyang, entre ellas la prohibición de probar misiles, suspender cualquier programa de investigación sobre cohetes y abandonar cualquier programa de creación de armas nucleares. Lanzar un satélite no violaría la resolución 1718 si no fuera porque la lanzadera del satélite es un cohete Unha, que usa la misma tecnología que los misiles de larga distancia.

Este lanzamiento es una muestra de capacidades, los norcoreanos aseguran que son capaces de llegar y atacar la costa de Estados Unidos.

La pregunta no es por qué Corea del Norte sigue encerrada en jugar con fuego y empujar los límites de la paciencia internacional. La pregunta debería ser: ¿por qué ahora? No hace ni un año del último intento fallido, ¿cuántas más cosas pueden haber cambiado desde entonces?.

LA REIVINDICACIÓN DE KIM

El 17 de diciembre se cumplirá el primer aniversario de la muerte de Kim Jong Il, un lanzamiento satisfactorio es una forma perfecta de recordar al ‘gran líder’. Aunque, a nivel pragmático, el éxito del lanzamiento debe servir para reivindicar a su sucesor, Kim Jong-un, como digno sucesor.

En un país donde todo gira en torno a su líder, es importante que el líder sea fuerte y encomiende confianza y seguridad al pueblo. De momento, en su primer año de mandato no lo había tenido fácil. Su juventud, la sombra de su padre y el atento fallido de poner el satélite en órbita en abril, no le ayudaron. Además, desde noviembre otra amenaza acecha Pionyang y si Kim Jong-un quería demostrar su fuerza y liderazgo debía reaccionar. EEUU ha autorizado a Corea del Sur a construir misiles con un rango de 800 km de alcance, lo que implica poder atacar cualquier punto de la península. Para Seúl la necesidad de poder defenderse de cualquier ataque norcoreano era una necesidad, pero en el norte ésto se ve como una amenaza directa.

El lanzamiento del cohete ha fortalecido al joven líder y le ayudará a disuadir cualquier intento de reacción del estamento militar. Éste se encuentra molesto porque ha visto destituidos a 4 de sus líderes en los últimos meses y ha sido despojado de algunos de sus privilegios sobre la economía. De momento, Kim Jong-un ha conseguido una victoria muy importante a nivel nacional., pero quien juega con fuego puede quemarse.

EL DÍA DESPUÉS

Tan pronto la República Popular Democrática de Corea (RPDC) anunció el lanzamiento con éxito del cohete, gran parte de la comunidad internacional mostró su rechazo. Además, tanto Corea del Sur como EEUU y Japón han solicitado al Consejo de Seguridad de la ONU que se reúna para tomar cartas en el asunto.

No es de extrañar que cuando ésto suceda, Japón sea el primero en pedir el aumento de las restricciones a Pionyang. El país nipón ya ha demostrado en varias ocasiones su tolerancia cero con la RPDC. Sólo hace falta fijarse que tan pronto se anunció el lanzamiento del cohete, el primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, rompió los recientes diálogos entre la Corea del Norte y Japón.

Por su parte, Corea del Sur no puede permitirse que Pionyang siga rompiendo acuerdos internacionales y esperar que no haya consecuencias. El lanzamiento supondría congelar las negociaciones inter-coreanas pero no lo haría indefinidamente. Al fin y al cabo, el interés de estabilizar la península y las relaciones entre ambos países favorece tanto al Norte como al Sur. La posible desestabilización del país debido al lanzamiento del misil puede repercutir en el voto en las elecciones del 19 de diciembre pero tendrá consecuencias mínimas o temporales en el futuro de las relaciones entre ambos países.

Kim Jong-un, es un novel en el cargo, pero ha demostrado que le gusta tensar la cuerda. Hace tan solo dos semanas, el presidente de EEUU, Barack Obama, pidió a Corea del Norte que dejara las provocaciones y sus anhelos nucleares para unirse a la comunidad internacional.

La reacción ha sido el lanzamiento del misil por sorpresa, después de haber anunciado un aplazo.

A nivel doméstico es una victoria. El 12 de diciembre de este año seguro que marcará un antes y un después de la carrera política del joven líder norcoreano. Sin embargo, a nivel internacional supone un paso atrás en las negociaciones con sus vecinos del sur, con Japón y con Estados Unidos.