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01 de Mar de 2021

Mundo

John Kerry en el Vaticano

En su primer discurso ante el cuerpo diplomático acreditado en el Vaticano, su Santidad el papa Francisco hizo alusión directa, responsa...

En su primer discurso ante el cuerpo diplomático acreditado en el Vaticano, su Santidad el papa Francisco hizo alusión directa, responsable y comprometida con respecto a la actuación de los gobiernos de las potencias en los conflictos bélicos y la crítica situación de los refugiados, que, indiscutiblemente, guarde relación con los millones de inmigrantes no deseados hoy por los gobiernos ‘democráticos’ de esas mismas potencias que han invadido, masacrado y saqueado alrededor del mundo.

No es de extrañar que el actual Sumo Pontífice de la iglesia de Cristo o católica haga este tipo de señalamientos, así como que exija la atención responsable que tienen las potencias de hoy —mismas de ayer— en tan degradantes y anticristianas actuaciones. El papa Francisco, como sigo sosteniendo, es un auténtico seguidor y líder de los evangelios cristianos. Lo demostró desde el día en que fue instalado, por elección, como papa, y continúa demostrándolo.

Lo que sí es extraño, aunque positivo, a la actuación de gobiernos de potencias, es que, inmediatamente, la primera potencia del mundo haya reaccionado enviando al secretario de Estado J. Kerry (que se tiene entendido es católico) a reunirse con el secretario de Estado vaticano, P. Parolin, para ‘discutir’ sobre prioridades en materia de política internacional, una de las más graves fallas del país americano. También se incluiría el tema del liderazgo del papa en su denuncia y combate en los aberrantes casos de, el proceso de paz en Medio Oriente, la pobreza y asuntos humanitarios. Definitivamente, que si se tiene el propósito y la voluntad real de acoger las iniciativas de la Iglesia católica, hoy en manos de un real practicante de los evangelios, se lograrían excelentes resultados ante los atropellos e injusticias de que son víctimas la mayoría de los pueblos del mundo.

Que esta visita no sea solo un recurso politiquero. La indiferencia generalizada a que hace referencia el papa no es solo con los inmigrantes y refugiados, sino que es una práctica común en muchos otros aspectos que afectan la precaria vida de millones de gentes en el mundo.

El mundo requiere de equidad, solidaridad y justicia para que haya paz. Basta de financiar guerras y tiranos. Ya veremos qué sale de buenos resultados de esta visita, pues es necesario llevar la paz, no solo al Medio Oriente, a Cisjordania, Gaza y África, sino al resto del mundo, y esto es posible con voluntad y sin hipocresía.

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