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21 de Apr de 2021

Mundo

Responsable seguridad de la OEA: la "mano dura" ya no funciona

En enero pasado el alto funcionario de la OEA viajó a El Salvador y se reunió con líderes de varias pandillas

Responsable seguridad de la OEA: la
Violencia en Venezuela.

El secretario de Seguridad Multidimensional de la Organización de Estados Americanos (OEA), Adam Blackwell, afirmó hoy que la "mano dura" ya no funciona como vía exclusiva para acabar con la criminalidad y que es preciso abordar el problema desde distintos enfoques.


En una entrevista con Efe Blackwell aseguró que el problema de la delincuencia en América es, sobre todo, "la expresión de la exclusión social", por lo que el modo de hacerle frente es acabar con esa marginalidad.


"Hoy, a pesar del progreso existente, de la conectividad, a los jóvenes les faltan oportunidades, no hay igualdad ni acceso a servicios. Tienen un sentimiento de abandono y encuentran las necesidades básicas en las pandillas y las maras", manifestó el diplomático canadiense.


Se mostró convencido de que la inseguridad es un fenómeno que afecta a todos los países del continente y apuntó que en países en los que la tasa de criminalidad es más baja, como Canadá, Uruguay o Chile, la percepción del problema de la delincuencia es, sin embargo, alta.


Blackwell cree que algunos tratamientos pueden aplicarse con éxito en otros y, así, recordó que el fenómeno de las pandillas, que alcanzó un gran auge hace décadas en Los Angeles (EE.UU), cobró después relevancia en varios países de Centroamérica y que las soluciones pueden ser compartidas.


En enero pasado el alto funcionario de la OEA viajó a El Salvador y se reunió con líderes de varias pandillas, con quienes habló de la conveniencia de que no alteraran el clima social ante las elecciones presidenciales celebradas hace poco.


Antes, en junio de 2013, se había reunido en una cárcel de Honduras con dirigentes de bandas juveniles para fomentar entre ellas la reconciliación.


Se trataba de decirles que dejaran de matarse entre ellos y de reclutar a nuevos miembros en las escuelas, entre otras cosas, pero lo más complicado de conseguir fue sentar ante la misma mesa a los líderes de grupos que durante años se habían combatido de modo sangriento.


El enfoque para acabar con la violencia ha de ser la prevención, según Blackwell, a través del fomento de la educación, el acceso a la igualdad de oportunidades, la mejora del sistema penitenciario para favorecer la rehabilitación y la asistencia a las víctimas.

Blackwell es contrario a la idea de que una legalización de las drogas blandas, como el cannabis, puede restar argumentos a las mafias y cárteles y debilitarlos.

La violencia de las redes de narcotraficantes se ve favorecida por la ausencia de las instituciones del Estado.