18 de Ago de 2022

Mundo

Grecia ante la desmemoria

¿Hasta dónde quiere llevar la banca europea a Grecia?

¿Hasta dónde quiere llevar la banca europea a Grecia? ¿Acaso han olvidado los europeos el trauma que supuso para Alemania las draconianas medidas de austeridad impuestas por los ‘vencedores', mediante el Tratado de Versalles, y que polarizó la sociedad alemana permitiendo el surgimiento de Adolf Hitler? No olvidemos la historia, pues pese a las diferencias actuales, la crisis griega ha tensado el debate sobre el futuro que, a mediano plazo, le depara a la unidad monetaria europea si Grecia, financieramente moribunda, se declara en los próximos días en default , ante la imposibilidad del gobierno de Atenas de hacerle frente a sus deudores, especialmente a Alemania que, junto con Francia e Italia, poseen más del 90% de la deuda griega.

Europa está ante un atolladero histórico, o gobiernan los bancos o gobiernan las naciones. Por otro lado, la salida de Grecia de la Unión Europea lesiona el concepto sobre la ‘irreversibilidad' de la adhesión a la Unión Europea (UE), e introduciría un elemento de inestabilidad política, no solo por sus posibles réplicas entre otros países de la Unión, sino porque se da en momentos de realineamiento en EuroAsia, el creciente rol separatista que juegan los nacionalismos actualmente, abonados por el descontento y la indignación social.

Desde que Zyriza ganó las elecciones, se ha movido en una sola dirección: lograr la reestructuración de su deuda, a lo que se ha negado con determinación el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE), en particular Alemania. Pero el tiempo se acabó, mientras Grecia se asoma al precipicio, la UE se mantiene inflexible. El próximo lunes Grecia debe pagar al FMI y al BCE. Pero todos saben que Grecia se está quedando sin dinero y no podrá hacerle frente a estos compromisos financieros.

El gobierno de Atenas pudo apenas, el pasado 9 de abril, cumplir con el pago a sus acreedores internacionales, esta vez ya no podrá. Si Grecia entra en un default interno (impago de prestaciones y salarios públicos); la inmediata consecuencia sería la salida de capitales, un corralito y, aún más extremo, una revuelta social. Podría el gobierno de Tsipras optar por otra alternativa, una especie de default de deuda externa, propuestas que la amnesia europea les impide tomar en cuenta.