16 de Ago de 2022

Mundo

El referéndum en Turquía podría cambiar las bases del Estado laico

Este domingo Turquía decidirá sobre una reforma constitucional propuesta por el actual presidente Recep Erdogan

El referéndum en Turquía podría cambiar las bases del Estado laico
La oposición teme que la victoria del ‘sí' supondría una enorme concentración de poder en manos de Erdogan.

El referéndum de mañana en Turquía sobre la instauración de un sistema que da el poder ejecutivo al presidente puede suponer el mayor cambio en la historia reciente del país y modificar las bases de la República laica fundada en 1923.

El cambio constitucional está impulsado por el islamista Partido Justicia y Desarrollo (AKP), que gobierna Turquía con mayoría absoluta desde 2002, y por el presidente del país, Recep Tayyip Erdogan. Desde que dejó de ser primer ministro y fue elegido presidente en 2014, esta reforma ha sido el objetivo central de su mandato, hasta el punto de que el pasado mayo forzó la dimisión del entonces jefe del Gobierno, Ahmet Davutoglu, por no apoyarla.

La consulta de mañana gira enteramente alrededor de Erdogan: sus seguidores votarán ‘sí' a la reforma, porque confían en su liderazgo. Sus detractores ‘no', por recelar de su autoritarismo.

La encuestas, claramente parciales en función de quien las publica, dan al ‘sí' un apoyo de entre el 49 y el 54 por ciento.

Según Erdogan, el sistema parlamentario impide gobernar eficazmente el país porque los mecanismos de control obstaculizan los proyectos legislativos y las coaliciones electorales crean inestabilidad, aunque el AKP gobierna en solitario desde 2002.

‘Este sistema nos tiene con las manos atadas', planteó Erdogan en un mitin y en otro alabó la reforma porque ‘permite gobernar cinco años sin rendir cuentas a nadie'.

CONCENTRACIÓN DE PODER

La oposición teme que la enmienda concentraría en manos de un solo hombre todo el poder. El Ejecutivo, porque el presidente fagocita el cargo del primer ministro y nombra a los ministros.

El legislativo, porque puede gobernar por decreto. E incluso el judicial, porque podrá nombrar a seis de los 13 miembros del Alto Consejo del Poder Judicial (HSYK).

CAMBIOS CONSTITUCIONALES

Entre los cambios más criticados por los detractores del referéndum se encuentran que el cargo de primer ministro es abolido y sus poderes se transfieren al presidente, que asume así la jefatura del Estado y la del Gobierno.

También que el presidente es quien nombrará a los ministros y otros altos funcionarios, sin necesidad de consulta o aprobación al Parlamento, esto incluye eliminar la posibilidad de que los ministros puedan perder el cargo por una moción de censura.

A esto se suma que el presidente puede ejercer el poder ejecutivo al margen del Parlamento, mediante decretos vinculantes aunque estos pueden ser sustituidos y anulados posteriormente por la Asamblea.

Pese a que la legislación actual define la jefatura del Estado como un cargo neutral, Erdogan es quien domina el AKP y, desde hace tres años, la sensación es que ningún juez dicta sentencias que no sean de su agrado, ante el temor de ser destituido o trasladado.

Así, de aprobarse, la reforma, solo ‘adaptaría la legalidad a la realidad', como lo expresó el propio entorno presidencial el año pasado: Erdogan ya preside el Consejo de Ministros, que gobierna por decreto desde el fallido golpe de Estado de julio.

‘No cambiará gran cosa, Erdogan dará un discurso en el que prometerá gobernar para todos, pero poco después se institucionalizará el mando único y Turquía se convertirá en más totalitaria', opina Tarik Sengül, politólogo de la Universidad ODTÜ en Ankara, en conversación con EFE .

ESCENARIOS

En el caso de que gane el ‘no' a la reforma, Sengül cree que Erdogan aplazará sus planes e ‘intentará continuar como si nada hubiera pasado'.

‘Pero la oposición se envalentonará enormemente' y pondrá sus esperanzas en las legislativas, municipales y presidenciales de 2019, opina este experto.

‘Más importante será el efecto dentro del AKP. Sabemos que hay una oposición a la línea de Erdogan, pero nadie tiene el valor de enfrentársele. Una victoria del 'no' les dará ánimos y eso puede influir mucho más que lo que haga la oposición', añade.

Todos los cofundadores del AKP, como el expresidente Abdullah Gül y el ex viceprimer ministro Bülent Arinc, han sido apartados de los círculos del poder en los últimos tres años, al igual que Davutoglu.

Una revuelta de esta vieja guardia ha sido hasta ahora difícil, ya que es el carisma de Erdogan el que da mayorías absolutas.

Así, la victoria del ‘no' abre la posibilidad de más turbulencias en Turquía, un país ya agitado por numerosos conflictos internos y externos: la guerra en Siria, el terrorismo yihadista, el conflicto kurdo, la represión de libertades y la tensión con la Unión Europea, Irán, Irak o Rusia.

Por contra, Erdogan utilizaría la victoria del ‘sí' para llevar a la práctica su sueño de crear una ‘Nueva Turquía', distinta a la fundada en 1923.

De hecho, invoca el 16 de abril como fecha de una nueva batalla por la independencia, análoga a la victoria de Galípoli de 1915 en la I Guerra Mundial, sobre la que Mustafa Kemal ‘Atatürk' basó su prestigio y la fundación de la República turca.

Hoy, el enemigo a batir es una difusa amalgama en la que Erdogan mezcla a ‘Occidente', los ‘terroristas' kurdos, los ‘ateos e izquierdistas', el Estado paralelo que dice forma la cofradía islamista de Fetullah Gülen y el terrorismo yihadista. La oposición teme que el futuro de Turquía se estructure alrededor de la identidad islámica, con una segregación progresiva de mujeres y hombres, y la aspiración de recuperar la herencia del imperio otomano como tutor de todos los musulmanes del mundo.