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20 de Sep de 2020

Mundo

Disidencias y tensiones enfrentan a la OTAN en su 70 aniversario

Con reproches y cuestionamientos de Estados Unidos a sus aliados, la principal alianza militar de Occidente cumple siete décadas de existencia en medio de su peor crisis interna

Con llamados a la ‘unidad' y reiterados reclamos de Estados Unidos por el ‘insuficiente' gasto militar de sus aliados, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) conmemoró 70 años de su fundación en medio de la peor crisis de las relaciones transatlánticas.

En una reunión de cancilleres, algo modesta comparada con las suntuosas celebraciones anteriores, la cita en la capital estadounidenses estuvo marcada por la línea dura de la Casa Blanca con el resto del bloque.

‘Muchos más países están ahora cumpliendo con sus compromisos (en gasto militar), pero otros no y, como todos sabemos, Alemania es el principal', fustigó con dureza el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, a la principal economía de Europa.

Además de reprochar la ‘falta de compromiso' en el aumento del gasto en defensa, Pence volvió a ponerle líneas rojas a Berlín, fundamentalmente por la construcción del gasoducto Nord Stream 2, un proyecto conjunto con Moscú que busca llevar gas ruso al corazón de Europa, una propuesta que encuentra una férrea resistencia en la presidencia de Donald Trump y los intereses de las petroleras estadounidenses.

Frente a esto la ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, calificó como ‘doloroso' que ‘un aliado cuestione los compromisos adquiridos por Alemania', reiterando que su país mantiene en sus planes futuros el aumento de su gasto militar para alcanzar la inversión del 2% del Producto Interior Bruto como exige la Casa Blanca.

Aventuras militares

Constituida por Estados Unidos en 1949, la OTAN operó sus primeras cuatro décadas de existencia como la barrera de contención de Washington en Europa para enfrentar a la antigua Unión Soviética.

La caída del muro de Berlín (1989) y el derrumbe del modelo soviético (1991) en Europa oriental no representó un problema existencial para la alianza. Pese a desaparecer la principal amenaza y razón de su creación la OTAN transmutó sin problemas su ‘lucha contra el comunismo' a la ‘guerra contra el terrorismo', un enemigo más nebuloso y que según los estrategas del bloque atlantista superaba los límites del hemisferio norte, ampliando en la práctica sus operaciones al resto del mundo.

Irónicamente, mientras duró la Guerra Fría la OTAN nunca entró en enfrentamientos militares con el Pacto de Varsovia (entonces su contraparte soviética). Fue con su desintegración que esta tendría acciones armadas directas e indirectas en Bosnia (1995), la antigua Yugoslavia (1999), Afganistán (2001), Irak (2003) y Libia (2011); gran parte de ellas con consecuencias catastróficas desde el punto de vista humanitario y para la seguridad regional.

El más reciente, los bombardeos en Libia, fueron particularmente calamitosos no solo para los habitantes del país árabe —hoy ingobernable desde el derrocamiento de Muammar Gaddafi tras la intervención de la OTAN— sino también para la estabilidad en el norte de África y su relación directa con la crisis de migrantes que cruzan el mar Mediterráneo.

De acuerdo con cifras de la Cruz Roja Internacional 1.3 millones de personas necesitan ayuda humanitaria en el país, actualmente sumido en una sangrienta guerra interna. Este mismo organismo estima en 200,000 los desplazados a causa del conflicto.

En medio de un discurso sobre la importancia de mantenerse ‘fuertes' frente a la ‘amenaza de Rusia', otro país que recibió reclamos de Estados Unidos fue Turquía por la compra de armas al Kremlin.

Sobre esto, esta semana Pence cuestionó sin cortapisas a Ankara, precisándole en cuál bando deben estar los países miembros de la OTAN.

‘Turquía debe elegir, ¿quiere seguir siendo una parte fundamental de la alianza militar más exitosa de la historia del mundo o quiere arriesgar la seguridad de esa colaboración tomando decisiones que podrían socavar la alianza?', señaló el vicepresidente.

Washington ya había advertido al Gobierno turco de posibles represalias por los acuerdos de cooperación con Moscú, entre ellos el bloqueo a la compra de cazas F-35 de fabricación estadounidense, cuya venta estaba sujeta a la ruptura inmediata con Rusia.

Preguntado por la prensa sobre estas tensiones el canciller turco, Mevlüt Çavusoglu, zanjó ayer el asunto afirmando que lo pactado con los rusos es ‘un trato hecho' que no tendrá marcha atrás.

Turquía, que representa el segundo ejército más numeroso de la OTAN después del estadounidense, respondió con una pregunta similar a Pence, reflejando el aumento cada vez más notable de fisuras en la alianza atlántica.

‘EE.UU. debe elegir. ¿Quiere seguir siendo aliado de Turquía o arriesgar nuestra amistad al unir fuerzas con terroristas y socavar la defensa de su aliado de la OTAN contra sus enemigos?', subrayó este miércoles desde su cuenta de Twitter el vicepresidente turco, Fuat Oktay.

Estos episodios representan los últimos de una ya larga tensión que tiene lugar en el seno de OTAN con la Administración Trump y que se ha extendido a la Unión Europea.

En ese sentido, en noviembre pasado las diferencias emergieron nuevamente luego de que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, planteara la posibilidad de que Europa tuviera un proyecto de defensa propio que ‘complementase' a la OTAN, una idea tachada de ‘ridícula' por Trump.

‘Macron sugiere construir su propio Ejército para proteger a Europa de EE.UU., China y Rusia. Pero fue Alemania en la Primera y Segunda Guerra Mundial. ¿Qué tal le fue con eso a Francia? Estaban empezando a aprender alemán en París antes de que llegase EE.UU. ¡Paguen a la OTAN o no!', cuestionó el mandatario estadounidense a su homólogo francés.

Aunque la propuesta de París recibió el respaldo de la canciller alemana, Angela Merkel, de momento parece poco probable que Europa vuelva tomar las riendas de su seguridad cedida hace 70 años.

Según datos del Departamento de Estado de los EE.UU., hasta 2015 al menos el 57% de la instalaciones militares globales de este país estaban en el viejo continente; tan solo en Alemania tiene presencia unas 34,602 tropas estadounidenses.

Ha esto se suma las disputas en el plano económico en las que Trump abiertamente ha colocado a la Unión Europea entre los ‘enemigos' de EE.UU., protestando ante lo que considera son prácticas ‘injustas' de Bruselas a nivel comercial.