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13 de Dec de 2019

Mundo

Llega a Zimbabue el cuerpo del expresidente Robert Mugabe

El jet de lujo alquilado aterrizó  en el aeropuerto Robert Gabriel Mugabe de Harare

Los restos del expresidente de Zimbabue Robert Mugabe, fallecido el pasado día 6 en Singapur, fueron hoy repatriados a la capital zimbabuense, donde los esperaban miles de ciudadanos y las más altas autoridades de Estado.

El jet de lujo alquilado aterrizó a las 15:30 hora local (13:30 GMT) en el aeropuerto Robert Gabriel Mugabe de Harare, donde el féretro envuelto en la bandera nacional fue recibido con alfombra roja por miembros de la Guardia Presidencial y por el propio presidente zimbabuense, Emmerson Mnangagwa, quien le arrebató el poder hace casi dos años.

"La luz que nos dirigió a la independencia ya no existe, pero sus obras, su ideología, continuarán guiando a esta nación", dijo Mnangagwa en un breve discurso en la terminal de vuelos domésticos del aeropuerto que lleva el nombre del difunto.

El jefe de Estado pidió también a Zimbabue permanecer "pacífico, afectuoso, unido" mientras el país se prepara para enterrar a su presidente fundador.

Miles de zimbabuenses corrientes aguardaron bajo el sol de la tarde la llegada del cuerpo, en una atmósfera jovial a la que dieron un toque solemne un coro y una banda de música que acompañó con su melodía el avance del ataúd a lo largo de la alfombra roja.

Mugabe, quien fue depuesto en noviembre de 2017 en un golpe militar afín a Mnangagwa sin derramamiento de sangre, tras casi 40 años de mandato, falleció a los 95 años tras permanecer 5 meses ingresado en un hospital de Singapur.

Sus restos mortales serán trasladados al estadio de fútbol de Rufaro, en el municipio más antiguo de Harare, Mbare, donde este jueves y viernes sus compatriotas podrán presentarle "sus últimos respetos", según el Gobierno.

Ya el sábado, serán llevados al Estadio Nacional de Deportes para la celebración de un funeral de Estado, al que se espera que acudan numerosos diplomáticos y líderes extranjeros.

El lugar de su sepultura continúa siendo un misterio, después de que familiares de Mugabe se mostraran recelosos ante la idea de que Mnangagwa o el Gobierno presidan su entierro, establecido en un principio para este domingo en el "Acre de los Héroes", un santuario en la cima de una colina con vista a Harare.

Se ha especulado durante mucho tiempo sobre si Mugabe sería enterrado allí junto a su primera esposa Sally, primera dama de Zimbabue desde 1987 hasta su muerte en 1992.

Uno de los sobrinos de Mugabe acusó a través de su cuenta de Facebook al Gobierno de Mnangagwa de intentar "secuestrar" el legado de Mugabe para sus propios fines políticos.

"El secuestro del legado del presidente Mugabe por conveniencia solo proporcionará un alivio transitorio a esos ladrones de tumbas", dijo Patrick Zhuwao, quien también fue ministro en el Gobierno de Mugabe.

"Los deseos del presidente Mugabe sobre su lugar de descanso final deben ser respetados", agregó Zhuwao.

Informes no confirmados aseguran que el deseo final del expresidente era ser enterrado junto a su madre, Bona, en un cementerio católico en su aldea rural de Kutama (distrito de Zvimba), a 90 kilómetros al noroeste de Harare, donde -según la tradición- los líderes ancianos de la comunidad tienen también peso a la hora de tomar esta decisión.

Mnangagwa no confirmó hoy dónde descansarían los restos mortales de Mugabe, pero sí que, según lo previsto, el entierro se llevaría a cabo el domingo, día en el que el actual mandatario cumple además 77 años.

"El día que pueda descansar, este domingo, os pido que vengáis en cientos, en miles y en millones para demostrar vuestro amor por nuestro gran líder que nos ha dejado", agregó Mnangagwa en su discurso.

Pese a su fama de dictador sin escrúpulos, que liberó a su país para después convertirlo en su propio feudo, en bastantes países de África Mugabe es todavía venerado como un luchador icónico por la libertad y contra el dominio colonial blanco.

En general, su régimen, que duró desde la independencia del Reino Unido en 1980 hasta su derrocamiento en 2017, se caracterizó por la represión de sus opositores, las elecciones de dudosa credibilidad, la falta de libertades para su pueblo y una total ruina del Estado zimbabuense.