27 de Nov de 2021

Mundo

La Iglesia católica reforma sus leyes para castigar la pederastia

El papa Francisco, máximo jerarca de la Iglesia católica mundial, incorporó el delito de pederastia al Código de Derecho Canónico

Los escándalos de pederastia en la Iglesia católica, entre otras irregularidades, han obligado a reformar el derecho penal canónico.

El papa Francisco concluyó las reformas al Código de Derecho Canónico, las primeras en 40 años, un paso para acabar con la impunidad en la Iglesia.EFE| Ettore Ferrari

En una histórica reforma al libro VI, del Código de Derecho Canónico, el papa Francisco endureció las penas por los abusos sexuales que cometen sacerdotes contra menores o personas vulnerables, un tema que durante décadas la institución eclesiástica intentó encubrir.

El nuevo código, que entrará en vigor el próximo 8 de diciembre, establece en su artículo 1398 que “será castigado con privación de oficio y con otras justas penas, sin excluir, si el caso lo requiriese, la expulsión del estado clerical, el clérigo que comete un delito con el sexto mandamiento del decálogo con un menor o con una persona que habitualmente tiene un uso imperfecto de la razón o a la que el derecho reconoce igual tutela”.

Las reformas también contemplan castigos para los clérigos que tengan una posición de poder y que intenten abusar sexualmente de un mayor de edad, una norma que parece estar encaminada a solucionar irregularidades en los seminarios.

Ahora el código equipara el abuso a determinados adultos vulnerables con el de los menores. Este cambio llega después de dolorosas revelaciones, como la que llevó a la expulsión del excardenal estadounidense Theodore McCarrick por pedofilia clerical.

El nuevo código entra también a regular a los feligreses que cometan delitos de abusos sexuales, que tengan responsabilidades en la Iglesia con suspensiones o sanciones. Esto quiere decir que las reformas no están dirigidas a corregir las acciones de los clérigos, sino también los religiosos o administradores eclesiásticos.

Incorpora sanciones económicas para los abusadores, que pueden ir desde la reducción de sueldos a multas. Y añade delitos como el intento de ordenar a las mujeres, dejar registros de confesiones, la consagración eucarística con finalidad sacrílega, la corrupción en actos de oficio o la administración de los sacramentos a personas a quienes les está prohibida.

También se ha cambiado el plazo de prescripción de delitos para favorecer la conclusión de los procesos en un periodo más corto.

En un documento firmado el 23 de mayo, el pontífice reconoció los daños causados y espera que al tipificar el delito se logre prevenir males mayores y sanar las heridas causadas por la debilidad humana.

“Para responder adecuadamente a las exigencias de la Iglesia (católica) en todo el mundo resultaba evidente la necesidad de revisar también la disciplina penal promulgada por san Juan Pablo II, el 25 de enero de 1983, con el Código de Derecho Canónico”, explicó el pontífice, en al Vaticans News.

También se ha mejorado “desde el punto de vista técnico, especialmente en lo que se refiere a aspectos fundamentales del derecho penal, como el derecho de defensa, la prescripción de la acción penal, una determinación más precisa de las penas”.

Ahora se ofrecen “criterios objetivos en la identificación de la pena más adecuada a aplicar en el caso concreto”, reduciendo la discrecionalidad de la autoridad, para favorecer la unidad eclesial en la aplicación de las penas, “especialmente para los delitos que causan mayor daño y escándalo en la comunidad”, añade el pontífice.

Francisco observa que la Iglesia, a lo largo de los siglos, se ha dado reglas de conducta “que hacen al pueblo de Dios unido y de cuya observancia son responsables los obispos” y subraya que “la caridad y la misericordia exigen que un padre se comprometa también a enderezar lo que a veces se tuerce”.

Este trabajo de revisión que empezó en 2007 con el papa emérito Benedicto XVI y que concluye ahora, es considerado un paso más en la lucha del sumo pontífice de la Iglesia católica contra la pederastia, que ahora será considerada un delito contra la dignidad humana que puede derivar en la expulsión del estado clerical.