A 25 años del 11-S: el día que Estados Unidos y el mundo dejaron de sentirse seguros

  • 10/09/2026 15:50
A un cuarto de siglo de los atentados, este es el recuento de una jornada que dejó casi 3.000 muertos, y tuvo sus repercusiones en Panamá, desde el refuerzo de la seguridad del Canal hasta la suspensión de vuelos hacia Estados Unidos

11 de septiembre de 2001. Una fecha que difícilmente alguien pueda borrar de su memoria. 25 años después, millones de personas todavía recuerdan qué estaban haciendo cuando vieron por televisión o escucharon, por boca de un vecino, que un avión se había estrellado contra una de las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York (Estados Unidos).

La época era muy distinta a la actual. No existían las redes sociales como Facebook o Twitter —ahora X—, pero la noticia se propagó como la pólvora cuando las televisiones de todo el mundo conectaron con la señal en directo de CNN, la cadena de noticias de 24 horas que informó inicialmente de un ‘grave incidente’ ocurrido a las 8:46 a. m. en los cielos de Manhattan.

Las imágenes comenzaron a llegar a casas, oficinas, restaurantes e incluso colegios, donde las clases se detuvieron para seguir los acontecimientos. La sorpresa se convirtió en desconcierto a las 9:03 a. m., cuando un segundo avión impactó contra la Torre Sur. En ese momento quedó claro que no se trataba de un accidente, sino de un atentado terrorista sin precedentes.

A las 9:05 a. m., el entonces presidente George W. Bush recibió la noticia de los atentados de boca de su jefe de gabinete, Andrew Card, quien se acercó a susurrarle al oído mientras el mandatario participaba en una actividad de promoción de la lectura en una escuela primaria de Florida.

“El terrorismo no prevalecerá”, afirmó Bush en su primera intervención pública. Años después explicó que decidió permanecer sentado frente a los niños para evitar alarmarlos y transmitir una sensación de calma.

Mientras tanto, la tragedia se extendía. El vuelo 77 de American Airlines se estrelló contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa, mientras que el vuelo 93 de United Airlines fue secuestrado. Los pasajeros y la tripulación de este último se enfrentaron a los secuestradores. El avión terminó estrellándose en un campo de Shanksville, Pensilvania. Su objetivo era el Capitolio, sede del Congreso estadounidense.

A bordo del Air Force One, Bush comenzó a tomar medidas ante un ataque cuya magnitud todavía era desconocida. Entre ellas estuvo la autorización para derribar aeronaves que no hubieran aterrizado. El país se encontraba prácticamente paralizado y el espacio aéreo estadounidense fue cerrado.

En Nueva York, las Torres Gemelas terminaron por derrumbarse. El humo cubrió el skyline de Manhattan y convirtió las calles cercanas al World Trade Center en un escenario de caos y desconcierto. Aquel lugar, símbolo financiero de Nueva York y parte del imaginario popular retratado en producciones como ‘Friends’ y ‘King Kong’, había desaparecido ante los ojos del mundo.

Las consecuencias no terminaron aquel día. La contaminación provocada por el polvo y los materiales liberados tras el colapso de las torres persistió durante meses y dejó efectos de largo plazo sobre la salud de los habitantes de Nueva York. Informes de la alcaldía publicados décadas después volvieron a poner bajo escrutinio la gestión de las autoridades sobre la calidad del aire tras los atentados.

El balance oficial dejó una cifra estremecedora: 2,753 personas murieron en el World Trade Center, 184 en el Pentágono y 40 en el vuelo 93.

Panamá también estuvo entre los países que perdieron ciudadanos aquel día. Siete panameños murieron en los atentados. Entre ellos estaba Diarelia Jovana Mena, una analista de computación de 28 años que hablaba por teléfono con su madre cuando uno de los aviones impactó contra la torre donde trabajaba, en el piso 104. Mena dejó a una hija de dos años, Carelia Barahona. Sus restos fueron recuperados en enero de 2002, en lo que hoy se conoce como la Zona Cero.

Si bien el 11 de septiembre de 2001 evidenció la peor cara del ser humano, también sirvió para exhibir la solidaridad y empatía entre quienes lloraban por ser testigos de un día fatídico.
La búsqueda de justicia

Los atentados provocaron una revisión profunda de los sistemas de inteligencia y seguridad estadounidenses. La comisión creada para investigar lo ocurrido concluyó en 2004 que hubo fallas importantes y que la amenaza representada por Osama Bin Laden y Al Qaeda había sido subestimada. También salieron a la luz señales que apuntaban a posibles miembros de la organización que habían recibido entrenamiento de aviación antes de los ataques.

El 11 de septiembre también cambió la política internacional. Estados Unidos inició la denominada ‘Guerra contra el Terror’, primero contra Al Qaeda y el régimen talibán en Afganistán y, posteriormente, dentro de una estrategia mucho más amplia contra otros grupos terroristas.

Khalid Sheikh Mohammed, considerado uno de los principales cerebros de los atentados, fue capturado en 2003 y permanece detenido en Guantánamo. Osama Bin Laden, por su parte, fue abatido en 2011 durante una operación estadounidense en Abbottabad, Pakistán. Aquella noche, el presidente Barack Obama resumió el desenlace con una frase: ‘Se hizo justicia’.

La presidenta de la República Mireya Moscoso (1999-2004) descartó la asistencia del Comando Sur de Estados Unidos para reforzar la seguridad en el país tras los atentados del 11 de septiembre.
¿Cómo se vivió el 11 de septiembre en Panamá?

Las ediciones de La Estrella de Panamá de los días 12 y 13 de septiembre de 2001 permiten dimensionar el impacto que tuvieron los atentados en el país. El diario informó sobre las medidas adoptadas por el Gobierno de la entonces presidenta Mireya Moscoso, quien se reunió el mismo 11 de septiembre con partidos políticos, organizaciones cívicas y medios de comunicación, entre otros sectores. En este encuentro, informó que no necesitaría el apoyo del Comando Sur del Ejército estadounidense y descartó la aplicación del Tratado de Neutralidad.

Moscoso asimismo le dirigió una misiva al presidente Bush en la que le expresó sus condolencias por los atentados y prometió ayuda y cooperación dentro de las limitaciones del gobierno panameño.

“Lo sucedido en los Estados Unidos lo vemos con preocupación, por nuestra responsabilidad con el Canal”, precisó en ese momento la ministra de la Presidencia, Ivonne Young, cuando apenas se cumplía un año y medio del control panameño de la vía interoceánica.

Las autoridades reforzaron la seguridad en puntos considerados estratégicos, entre ellos la Embajada de Estados Unidos, las instalaciones del Canal de Panamá, aeropuertos, puertos, instalaciones eléctricas y la Refinería Panamá. El Canal continuó operando con normalidad, mientras Copa Airlines suspendió sus vuelos hacia Estados Unidos.

El editorial de este diario elogió las medidas de Moscoso considerando que brindaron ‘tranquilidad’ a los panameños.

En la edición chiricana del diario se informó del reforzamiento de los controles en la frontera con Costa Rica. En Panamá Oeste, organizaciones cívicas se concentraron para repudiar el terrorismo.

Las muestras de solidaridad con Estados Unidos se multiplicaron. La Asamblea Nacional, el Concejo Municipal de Panamá, la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, la Defensoría del Pueblo, así como distintas organizaciones políticas como el Partido Revolucionario Democrático y el Partido Popular condenaron los ataques.

La preocupación también alcanzó al deporte. Los panameños siguieron con atención las noticias sobre los jugadores de las Grandes Ligas Ramiro Mendoza, Mariano Rivera y Bruce Chen, quienes comunicaron a sus familiares que se encontraban bien.

En medio de aquel desconcierto, una columna publicada en La Estrella de Panamá, titulada ‘Unos minutos en el World Trade Center’, resumió quizá de la mejor manera el sentimiento de incredulidad. Su autor, José Miguel Guerra Moreno, había visitado las Torres Gemelas apenas cinco días antes.

“Le doy gracias a Dios de que esos locos no efectuaron su plan el día de mi visita; no puedo sino desearles que pronto respondan ante la justicia del hombre por su acto abominable de maldad”, expresó.

’La Estrella de Panamá’ realizó una cobertura minuciosa de los ataques, desde las reacciones internacionales hasta las expresiones de condena de organizaciones políticas y sociales del país.
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