TEGUCIGALPA. La convulsión aumentó en Tegucigalpa con una serie de saqueos y actos vandálicos registrados, algunos en plena vigencia del toque de queda impuesto por el retorno del presidente derrocado Manuel Zelaya, quien desde su refugio en la embajada de Brasil denunció intentos para asesinarlo.
“Hay un clima de inseguridad provocado por los simpatizantes de Zelaya, que se enfrentan a la policía con el fin sembrar el caos y la destrucción especialmente en la capital y que ignoran el toque de queda prevaleciente en el país”, dijo ayer el comisario Orlin Cerrato, de la Secretaría de Seguridad.
El gobierno de facto suspendió ayer temporalmente el toque de queda que decretó desde que el lunes en la tarde se supo que Zelaya se encontraba en la capital hondureña, a pesar del cual hubo ciudadanos que se congregaron para enfrentarse con las fuerzas de seguridad y causar destrozos.
El Pedregal, el barrio objeto de los últimos saqueos, lucía como una zona de guerra, con barricadas que impedían el tránsito y donde los periodistas solo pudieron ingresar en grupo. “Esto va a seguir, nadie lo puede parar, la gente tiene hambre y tenemos que buscar la comida donde sea”, dijo Alberto Arce Cabrera, un pintor de 43 años.
“Aquí apoyamos a Zelaya y los golpistas no van a poder pararnos, tenemos pecho para parar sus balas”, agregó.
Zelaya denunció que el gobierno de facto está “bombardeando (la embajada brasileña) con químicos y con señales electrónicas de alta frecuencia que nos están afectando la salud a todos”.
En la víspera “decían que iban a asaltarnos en la embajada y que iban a declarar un suicidio de mi parte. Yo denuncio ante la comunidad internacional que José Manuel Zelaya Rosales no se está suicidando”, añadió el mandatario derrocado en una entrevista telefónica con la televisora argentina Todo Noticias.
En El Pedregal, al sur de la ciudad, cientos de personas arrasaron con dos supermercados, una venta de electrodomésticos, un banco y una distribuidora de celulares entre la noche del martes y madrugada del miércoles.
Cerrato dijo que durante la noche y madrugada surgieron al menos 50 focos de violencia que debieron ser aplacados y un total de 113 personas habían sido detenidas por su vinculación con esos hechos. “Tuvimos que hacer esfuerzos para enviar los agentes a tantos lugares diferentes de la ciudad”, indicó.
EL GOBIERNO DE FACTO
El presidente de facto Roberto Micheletti suspendió ayer por siete horas el toque de queda para que “en ese lapso.. los negocios abran para que el pueblo adquiera alimentos y atienda sus necesidades básicas”, dijo el ministro de Información del gobierno de facto, René Zepeda.
Miles aprovecharon el relajamiento de las medidas para salir y se observaron largas filas en gasolineras y otros comercios. “Esto está bastante caótico”, dijo Edie Eguigure, un comerciante de 47 años que formaba una larga fila para comprar queso.
“Estamos como presos, esto es insoportable, ya es hora que Micheletti y Zelaya se sienten a negociar y pongan fin a este problema que solo afecta a los más pobres,” agregó.
En tanto, el Gobierno de facto de Honduras invitó a una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) para tratar de lograr un diálogo con el derrocado presidente Manuel Zelaya, dijo ayer el Departamento de Estado estadounidense.
El presidente derrocado declaró ayer que él también espera dialogar “en forma personal” con el gobernante de facto para encontrar una solución a la crisis. “Ese es el objeto (del regreso a Honduras), dialogar en forma personal, dijo Zelaya a la AFP.