“¿Qué es lo que le impide venirse? ¡Que se venga! ¿Cuál es problema, pues? Lo que tienen es un show para ver cómo generan una campaña de intriga”, dijo...
- 05/10/2026 12:31
Tal como se especulaba durante todo el fin de semana, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, realizó este lunes 5 de octubre una convocatoria de elecciones anticipadas para el domingo 29 de noviembre, en vista de que el Congreso de los Diputados rechazó los dos decretos ley con los que buscaba atajar la crisis de la vivienda.
Se trata de un tema que movilizó a la sociedad española a raíz de la repercusión mediática y social que tuvo el desalojo de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que fue desahuciada de su piso en Madrid al no poder afrontar las nuevas condiciones de su contrato de alquiler.
Al tratarse de una realidad que vive una parte importante de la sociedad española, la repercusión llegó a tal nivel que miles de personas acampan desde hace más de una semana en la céntrica Puerta del Sol para presionar a la clase política con el objetivo de que se adopten medidas efectivas y se brinden soluciones concretas que garanticen el derecho constitucional a una vivienda.
“Hace más de tres años, las urnas decidieron volver a apostar por un Gobierno de coalición progresista. Nos ha tocado gestionar emergencias inéditas, navegar una coyuntura internacional muy difícil; hemos tenido que trabajar con un Congreso muy bronco. Hemos tenido que batirnos contra élites muy poderosas que no se presentan a las elecciones, pero quieren controlar nuestro país. Y con la peor oposición [Partido Popular y Vox] de la historia, que bloquea políticas que eran buenas para el país”, resumió Sánchez mientras se dirigía a los españoles por televisión.
También tuvo un guiño hacia las fuerzas parlamentarias que apoyaron al Gobierno de coalición entre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Sumar, como el Partido Nacionalista Vasco, Euskal Herria Bildu, Esquerra Republicana y el Bloque Nacionalista Gallego, por dar vía libre a diversas iniciativas en ámbitos como el social y el económico. No obstante, Sánchez justificó la convocatoria anticipada de elecciones aludiendo a la necesidad de contar con “una mayoría progresista mucho más amplia”.
“Ahora depende de vosotros. El mundo se acerca a una época muy compleja”, remató el mandatario español, en un contexto en el que la derecha está ganando mayor auge a nivel internacional. El último ejemplo es la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, en las que el hijo del expresidente de ultraderecha Jair Bolsonaro, Flávio Bolsonaro, ganó al mandatario izquierdista Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva por una estrecha diferencia de dos puntos.
Fuentes del entorno de Sánchez no despejaron ante los medios españoles la posibilidad de convocar estos comicios, al entender que sería una oportunidad para tomar el liderazgo del debate político español y arrebatárselo a la derecha, que señaló al Gobierno por los casos de corrupción que afectan al entorno de Sánchez y, más recientemente, por la gestión de la crisis migratoria de Ceuta, desatada a finales de julio.
El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, celebró la convocatoria anticipada de elecciones exclamando: “¡Por fin!”. “Por fin podemos cerrar este tiempo y abrir otro mejor. Por fin puede irse quien nunca debió llegar tan lejos. Por fin votaremos y, por fin, España podrá elegir el país que quiere ser”, comentó el presidente del Partido Popular, quien desde hace semanas se posiciona como una alternativa de Gobierno frente a Sánchez.
Acto seguido, atribuyó la decisión de Sánchez al “miedo” a que se “conozca hasta el último detalle de lo que queda por saber en la maraña de casos de corrupción abiertos. Los más graves de toda la democracia”.
Respecto al asunto que desencadenó la convocatoria electoral, el de la crisis de la vivienda, Feijóo alegó que “la vivienda ha sido el gran fracaso de este Gobierno y tiene que ser el éxito del siguiente”.
Mientras tanto, el Sindicato de Inquilinas de Madrid convocó este lunes a una jornada de huelga general de la mano de la Confederación General del Trabajo así como los dos sindicatos mayoritarios del país, Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores. La patronal ya avisó que no la acataría, dado que los motivos no responderían a asuntos de “carácter laboral”, según apuntó el pasado sábado uno de sus dirigentes, Antonio Garamendi.