Se cumple la tregua pese a los incidentes en Debaltseve

Actualizado
  • 16/02/2015 01:01
Creado
  • 16/02/2015 01:01
Periodistas de la AFP oyeron este domingo tiros de artillería procedentes de Debaltseve

El ejército ucraniano y los separatistas prorrusos del este de Ucrania parecían respetar este domingo el alto el fuego acordado, pese a algunos enfrentamientos en torno a la ciudad de Debaltseve, donde los rebeldes impidieron el acceso a los observadores internacionales.

Dos civiles murieron en un bombardeo poco después de la entrada en vigor del alto el fuego, a las 22H00 GMT, en Popasna, la región de Lugansk. Kiev culpó a un grupo de insurgentes cosacos, que no obedecen la orden de alto el fuego dada por el mando rebelde.

La tregua acordada el jueves entre el gobierno prooccidental de Kiev y los insurgentes separatistas en Minsk es la primera etapa de un plan de paz para acabar con un conflicto que ha dejado más de 5,500 muertos en 10 meses en el este ucraniano.

Periodistas de la AFP oyeron este domingo tiros de artillería procedentes de Debaltseve, ciudad estratégica donde los rebeldes rodeaban a soldados ucranianos antes del alto el fuego. Pero la situación no tenía nada que ver con la violencia de las últimas semanas, aseguraron.

Precisamente allí, en Debaltseve, los rebeldes impidieron el acceso a los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), encargados de comprobar la aplicación del alto el fuego.

La tregua se respeta, sin embargo, en el conjunto de la región, precisó la OSCE en rueda de prensa, tras haber observado un breve intercambio de fuego de artillería a las 08:00 GMT en Debaltseve.

Un alto cargo militar de la república separatista de Donetsk, Eduard Basurin, también indicó que la tregua estaba siendo ‘globalmente respetada’.

UN DÍA ‘TRANQUILO’ EN DONETSK

Por su parte, la agencia Efe indicó que los habitantes de Donetsk disfrutaron este domingo de su primer día sin el estruendo de las explosiones de artillería, habitual desde hace varios meses en esta ciudad, la principal plaza fuerte de los separatistas prorrusos en el este de Ucrania.

Cientos de personas, casi como en los tiempo de paz, colmaban a primera hora el principal mercado de la ciudad, que tenía cerca de un millón de habitantes antes que en abril de 2014 estallara el conflicto entre los prorrusos y las autoridades de Kiev.

Los ánimos van del escepticismo a la esperanza, con la incertidumbre como el gran común denominador. ‘Hay más gente en la calle, más compradores. Se nota mucho. Quisiera creer que ha llegado la paz’, dice Ania, una joven dependiente de un puesto de comida.

Su optimismo no lo comparte Svetlana, un mujer mayor que vende flores en un puesto vecino. ‘Mi nieto mayor no va a la universidad. La facultad está cerrada. Mi nieta no va a la escuela desde enero. ¡De qué tregua se puede hablar cuando ayer estaban disparando en el centro de la ciudad!’, exclama indignada la mujer.

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