El turno de los cristianos

  • 11/08/2014 02:00
Son evidencias de una regresión religiosa que cualquier observador atento logra advertir

A estas alturas de los acontecimientos, no hay duda de que la influencia decisiva que en la historia de la humanidad han ejercido el judaísmo, el cristianismo y el islam bastaría para promover un trascendental encuentro más profundo y lograr el interés internacional para considerarlas como los tres bastiones de la paz mundial.

Por lo pronto es un espejismo político.

El avance de las fuerzas yihadistas al norte de Irak y las noticias de que los cristianos están siendo perseguidos por los extremistas nos obligan a pensar en diferencias irreconciliables entre las tres principales religiones monoteístas del mundo.

Es imposible, en un espacio tan breve, exponer un análisis satisfactorio del problema que hoy nos coloca al borde de conflagraciones terribles en el Medio Oriente.

Mientras un Occidente cada vez más laico produce otras perspectivas de los acontecimientos internacionales, los países en las zonas de conflicto de Medio Oriente se hacen mucho más religiosos y ante tantos desencuentros se aferran a lo único que les va quedando: sus creencias.

Estas premisas hay que tenerlas en cuenta para comprender a Erdogan, en Turquía. Ahí acaban de culminar, este domingo, las elecciones que lo eligen nuevamente presidente con más del 90% de los votos. Pero no es el mismo que llevó a su país a la modernización de los últimos años, el que legisló a favor de leyes más laicas y tolerantes ni el que impulsó un alto crecimiento con gigantescas inversiones públicas en Estambul u otras ciudades turcas.

Es un nuevo Erdogan que se mueve decididamente hacia un islamismo más radical y no ha dudado, en campaña para estas elecciones, que ganó de manera aplastante, en aparecer en público con su mujer luciendo el tradicional pañuelo en la cabeza, una costumbre casi desaparecida en los centros políticos turcos.

Son evidencias de una regresión religiosa que cualquier observador atento logra advertir.

Y vendrán más cambios.

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