Venezuela tras la captura de Maduro: Estados Unidos no gobernará, pero impondrá condiciones, según analista

  • 05/01/2026 10:39
Deare advierte que Washington optará por supervisar decisiones estratégicas, exigir cambios en alianzas externas y evaluar acciones futuras sin presencia militar directa permanente

Tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, el futuro de Venezuela abre una etapa inédita marcada por la influencia de Estados Unidos, aunque sin un esquema formal de gobierno directo, explicó el profesor Craig Deare en una entrevista concedida a CNN.

Una transición sin Maduro y con Delcy Rodríguez al frente

Deare señaló que, con Maduro fuera del escenario político inmediato, el poder en Caracas se reorganiza alrededor de Delcy Rodríguez, en un contexto donde Washington asume un rol de presión y control indirecto, más que de administración cotidiana.

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Según el analista, las declaraciones del presidente Donald Trump, quien afirmó que Estados Unidos “estará a cargo” de Venezuela, deben interpretarse con cautela, ya que muchas de sus afirmaciones requieren confirmación posterior y no siempre se traducen en políticas concretas.

Control político sin administración directa

Durante la entrevista, Deare subrayó que la gran incógnita sigue siendo cómo ejercer control sobre un país sin presencia territorial significativa. Incluso, recordó que el secretario de Estado Marco Rubio ha tenido dificultades para explicar públicamente el modelo que se aplicará.

“La idea no es gobernar, sino permitir que un nuevo régimen actúe mientras respete los intereses estratégicos de Washington”, explicó el académico. Si ese nuevo liderazgo satisface a la administración estadounidense, podría mantenerse; de lo contrario, no se descartan medidas adicionales.

Las exigencias clave de Washington

De acuerdo con Deare, Estados Unidos espera que cualquier nueva estructura de poder en Venezuela adopte decisiones claras en materia de seguridad, entre ellas:

La salida de actores vinculados a Irán, Hezbolá y Cuba.

El cese de la influencia de grupos extranjeros considerados hostiles.

Una política alineada con los intereses de seguridad estadounidenses.

El experto recalcó que estas condiciones no constituyen un modelo de gobierno, sino una forma de supervisión externa con capacidad de presión política y diplomática.

¿Un nuevo Irak? Deare descarta la comparación

Ante los paralelismos planteados con Irak, Deare fue tajante: el escenario venezolano es radicalmente distinto. A diferencia de la invasión iraquí, que implicó cientos de miles de soldados durante años, en Venezuela no hay “botas en el terreno”.

El académico comparó la operación más bien con el caso de Manuel Noriega en Panamá, aunque con diferencias clave: esta vez no hubo emboscada, sino una operación quirúrgica, planificada y ejecutada con precisión, sin ocupación militar prolongada.

Una operación militar sin ocupación

Deare destacó que la captura de Maduro evidenció la capacidad operativa de las fuerzas armadas estadounidenses, resultado de años de entrenamiento y recursos. Sin embargo, insistió en que la ausencia de tropas marca el límite entre una acción militar puntual y una ocupación formal.

“El mensaje es claro: influencia sin administración, presión sin gobierno directo”, resumió.

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