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15 de Jan de 2021

Nacional

Polígrafos: entre verdades y mentiras

PANAMÁ. El desafío que Ventura le hizo a los Velásquez de utilizar el polígrafo para definir quién miente, no es una cosa nueva en Pana...

PANAMÁ. El desafío que Ventura le hizo a los Velásquez de utilizar el polígrafo para definir quién miente, no es una cosa nueva en Panamá.

La poligrafía, que como clave en la investigación criminal fue introducida en Estados Unidos desde 1920, llegó a Panamá a mediados de los 50. ¿Para qué? Para resolver disputas en el gobierno luego del asesinato del presidente José Antonio Remón Cantera, el 2 de enero de 1955. Rubén Miró, quien se había declarado culpable, acusó al vicepresidente José “Chichi” Ramón Guizado de ser cómplice del delito. "Chichi" había heredado la Presidencia.

Miró no quería cargar solo con las culpas. Señaló a Guizado, a Rodolfo Saint Malo (su socio) y Manuel Virgilio Patiño (integrante del gabinete) de haber sido partícipes del asesinato. La polémica como ahora, fue arrolladora. Hasta que un poligrafista estadounidense llamado Russell Chatham les hizo las pruebas a los acusados por Miró y los liberó de culpa y cargo: dijo que no mentían.

PROFESIONALES DE LA VERDAD

Manuel Argüelles es el presidente de la Asociación Latinoamericana de poligrafistas (APA) y piensa que “toda persona es inocente hasta que el polígrafo demuestre lo contrario”. Asegura que el instrumento siempre dice la verdad. Dice que más de 2 mil personas se han sentado en su silla y que muchas veces son maridos y esposas, gerentes y empleados en fin, la mentira tiene patas cortas, pero abunda en el mundo.

Argüelles asegura que el poligrafista es una persona íntegra que debe tener clara su función, pues en la profesión, muchos acusados le han ofrecido cuantiosas sumas de dinero por ocultar la verdad de la prueba.

Más cerca en el tiempo que el caso del magnicidio del 55, se puede encontrar otro uso del polígrafo en investigaciones panameñas como en la intoxicación del jefe de la Unidad Sensitiva de la Policía, Franklin Brewster, quien fue envenenado por compañeros porque éste investigaba a un narcotraficante de alto perfil.

REALIDAD

Las pruebas de poligrafía son tomadas como presuntivas y no son determinantes en la decisión final de un juez. Actualmente ni la Dirección de Investigaciones Judiciales (DIJ) ni el Ministerio Público, cuentan con un polígrafo.

En parte, porque el último polígrafo renunció aproximadamente hace tres meses de la DIJ y el instrumento fue trasladado a la Dirección de Responsabilidad Patrimonial (DRP) en donde es utilizado para aplicar pruebas a funcionarios públicos involucrados en hurtos a lo interno de la institución.