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01 de Jun de 2020

Nacional

El renacer de la política

El mapa político panameño ha sufrido una gran transformación a lo largo de estos veinte años post invasión. Al inicio de los 90, el Part...

El mapa político panameño ha sufrido una gran transformación a lo largo de estos veinte años post invasión. Al inicio de los 90, el Partido Demócrata Cristiano dominaba el escenario político con una sólida bancada parlamentaria, dirigentes con experiencia e ideología y con alto prestigio en la opinión pública nacional. No obstante, su ruptura con el gobierno de Endara, las luchas internas provocadas desde su bancada parlamentaria y el sectarismo e intolerancia de su máximo dirigente, lo fue disminuyendo rápidamente hasta hacerlo desaparecer y convertirse en un oscuro Partido Popular. Es decir, la Democracia Cristiana pasó de ser la vanguardia política del movimiento civilista a un partido en extinción.

Por otro lado, el Partido Revolucionario Democrático que fue derrotado en las elecciones de 1989 y que la invasión lo sepultó en una montaña de denuncias resucitó como Ave Fénix de sus cenizas. Nadie daba un centavo por el PRD en 1990, pero el partido logró recuperarse tan rápido como la economía y en 1994 logra derrotar a las fuerzas políticas de los civilistas y consolidarse como el partido más grande, organizado y democrático de estas dos décadas.

El partido Panameñista cuya historia está llena de traiciones y persecuciones, logró recuperarse bajo la conducción de Mireya Moscoso quien ganaría las elecciones en 1999. Hoy el partido Panameñista está organizado a nivel nacional, con una sólida estructura orgánica a nivel de corregimiento y constituye una fuerza fundamental en el país.

El bipartidismo que ha dominado el panorama político en los últimos 20 años, sufrió una derrota importante con una tercera fuerza política encabezada por Ricardo Martinelli con su partido Cambio Democrático.

La democracia panameña descansa sobre los partidos políticos y durante este periodo post invasión se ha logrado avanzar en la consolidación de la libertad de expresión, en la transparencia de los procesos electorales y en la confianza del pueblo en los resultados de las elecciones. A pesar de ello, los errores cometidos por los políticos, particularmente con el incremento de la corrupción, constituyen una amenaza permanente al desarrollo y consolidación de la democracia en Panamá.